domingo, 22 de marzo de 2026

Capítulo 28. La llamada de la senadora Chacón: el intento de reconducir el trabajo.

Capítulo 28. La llamada de la senadora Chacón: el intento de reconducir el trabajo.

Reunión  en el hotel Altamira de Santillana del Mar (Cantabria), con la senadora Ana María Chacón, Pablo Higuera y Pedro Ansorena, durante la fase de elaboración de los trabajos posteriores del GT-53.

Tras los acontecimientos ocurridos en el GT-53 y el deterioro del clima de trabajo en el grupo, la situación había quedado en un punto muy complicado.

En ese contexto, y ante la inminente convocatoria de la tercera reunión —que ya se había retrasado durante meses— recibí una llamada de la senadora Ana María Chacón.

Me citó en su despacho del Senado.

Una petición directa.

Acudí a la reunión en la fecha y hora acordadas.

Allí, en presencia de otras personas, la senadora fue muy clara.

Me pidió ayuda.

Su planteamiento, en esencia, fue el siguiente:

Las personas que se habían incorporado al GT-53 no estaban facilitando el trabajo.

No entendían el proyecto.

No sabían relacionarse con la administración.

Estaban actuando por su cuenta en distintos ministerios en nombre del grupo.

Y eso había generado un profundo malestar en la Dirección General de Tráfico.

Además, insistían en introducir cuestiones —como la implicación del ámbito turístico— que ya habían sido valoradas y descartadas por nosotros en el planteamiento inicial de la moción.

Y en ese momento, con el trabajo ya en marcha, no era posible cambiar el enfoque.

La situación era clara:

el proceso se estaba desordenando
y corría el riesgo de no llegar a ningún resultado.

Mi respuesta.

Mi respuesta fue también clara.

Le trasladé que había dimitido de todas mis responsabilidades.

Que estaba a punto de darme de baja en la PACA.

Y que ya no representaba a nadie.

Por tanto, entendía que el problema debía resolverse con las asociaciones que estaban en el grupo. Si las personas designadas no eran válidas, debían ser sustituidas.

Pero yo no podía asumir de nuevo ese papel.

Una insistencia que cambió la situación.

La senadora insistió.

Me recordó el esfuerzo realizado durante todo el proceso del Senado, lo que nos había costado llevarlo hasta donde estaba hoy.

Y me planteó algo muy directo:

ahora que el trabajo estaba en una fase clave, había que intentar sacarlo adelante.

Después, si era necesario, todo podía darse por terminado.

En ese momento me presentó a una persona que estaba alli, Antoni París, responsable de una agencia de comunicación socioambiental contratada por la DGT.

El objetivo era elaborar un documento que recogiera las conclusiones del GT-53 y sirviera como referencia para la administración local, que en realidad eran quienes debían aplicar las medidas acordadas.

Además, me informó de que se estaban preparando otras medidas desde el Ministerio del Interior.

Su planteamiento final fue claro:

aunque no representara a ninguna asociación, podía colaborar como asesor. Y eso era suficiente.

La decisión.

Ante aquella situación, lo pensé. Y finalmente acepté.

Pero puse una condición:

que se incorporara también Pablo Higuera, una de las personas que en los momentos difíciles, más me ha ayudado.

Además, dejé claro otro aspecto importante.

Durante todos aquellos años en lo que hemos estado implicados, tanto nosotros como nuestras familias habíamos asumido personalmente los gastos derivados del trabajo realizado.

Y esa situación no podía continuar.

Si se quería contar con nuestra colaboración, no estábamos dispuestos a seguir desplazándonos a Madrid por nuestra cuenta.

La senadora aceptó de inmediato.

Y propuso algo poco habitual:

ser ella quien se desplazara a Santander cuando fuera necesario.

El trabajo desde la distancia.

A partir de ese momento, se retomó el trabajo.

Como ya habíamos hecho en otras fases anteriores, comenzamos a trabajar de forma continua a través del correo electrónico.

Participaban en ese intercambio:

  • la DGT
  • Antoni Paris
  • la senadora Chacón
  • y nosotros

Además, se celebraron reuniones en Santander, en el Hotel Chiqui, lo que facilitó enormemente el desarrollo del trabajo.

El resultado.

Meses después, todo aquel esfuerzo dio resultado.

Se materializó en dos documentos fundamentales:

la Instrucción 08/V-74, elaborada en el departamento de Normativa y Recursos de la DGT. Por sus responsables Ramón Ledesma y Francisco de Las Alas.

Y el Manual de Movilidad en Autocaravana. Propuestas de Actuación, desarrollado con la participación de la agencia de comunicación socioambiental de Antonio París y el trabajo conjunto realizado por todos.

Posteriormente ambos documentos fueron editados por la Dirección General de Tráfico y el Ministerio del Interior.

Estos documentos sobre todo la instrucción 08/V-74, basada en la interpretación por el equipo de normativa de la DGT, de la legislación con respecto a la autocaravana como vehículo, marcaron un antes y un después en la interpretación del autocaravanismo en España.

Una reflexión necesaria.

Como cualquier trabajo realizado por personas, estos documentos pueden contener errores o aspectos mejorables.

Pero también es evidente que aportaron herramientas muy importantes.

Y, sobre todo, establecieron una base sobre la que comenzar a ordenar una situación que hasta entonces era confusa.

Con el paso del tiempo, se ha demostrado que muchas de las soluciones al autocaravanismo en España han tenido que partir de ese enfoque:

  • derechos
  • obligaciones
  • y encaje dentro de la normativa existente

Incluso, según mi información, parte de estos planteamientos han sido utilizados en otros países europeos.

Un proceso que requiere tiempo.

El desarrollo del autocaravanismo no es inmediato.

Requiere tiempo, adaptación y continuidad.

Porque, como en tantas otras cosas:

“Zamora no se ganó en una hora.”

Antes del final.

A pesar de este esfuerzo por reconducir la situación, el GT-53 ya había sufrido un desgaste importante.

Y lo que ocurriría en la tercera convocatoria confirmaría que el proceso había llegado a su límite.

Algo que abordare en el siguiente capítulo.

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