Capítulo 13. El autocaravanismo llega al Senado.
Primeros contactos en el Senado en torno a la iniciativa parlamentaria sobre el autocaravanismo. De izquierda a derecha: Pablo Higuera, la senadora Ana María Chacón, Eduardo Arenillas y Pedro Ansorena.
Sin embargo, el camino no sería sencillo.
A las dificultades que ya habían surgido dentro del propio movimiento autocaravanista se sumaba ahora un nuevo escenario: el paso desde el ámbito asociativo y municipal al terreno de las instituciones del Estado.
En aquel momento comprendí que, si queríamos que aquella oportunidad no se perdiera, era necesario seguir avanzando aunque las circunstancias dentro de la propia plataforma no fueran las más favorables.
Sin embargo, también tenía claro que la relación de confianza con la senadora se había establecido directamente conmigo. En ningún momento fue mi intención, ni la de mis compañeros, dejar fuera a la asociación a la que pertenecíamos. Prueba de ello es que la PACA ha figurado siempre a lo largo de todo el proceso hasta su finalización.
Fue entonces cuando decidí apoyarme en dos personas que desde el inicio habían demostrado un gran compromiso con el proyecto y una visión clara de lo que estaba en juego: Eduardo Arenillas y Pablo Higuera.
Ambos eran socios de la plataforma. Eduardo, además, había sido quien nos puso en contacto con la política jerezana Irene Canca y actuaba como delegado de la PACA en Sevilla.
Por su parte, Pablo, como secretario de ayuntamiento y por su formación buen conocedor de la función pública y del derecho administrativo, había colaborado activamente en la elaboración del dossier sobre autocaravanismo que finalmente se entregó a la senadora.
Con ambos había compartido desde hacía tiempo reflexiones sobre la situación del autocaravanismo en España y la necesidad de que esta realidad comenzara a ser comprendida también por las instituciones del Estado.
Cuando les expliqué la situación y la posibilidad de retomar el contacto con la senadora, entendieron inmediatamente la importancia del momento y se ofrecieron a colaborar.
A partir de ese momento comenzamos a trabajar juntos para intentar dar el siguiente paso.
Poco tiempo después se produjo el primer encuentro en el Senado. La reunión tuvo lugar en uno de los despachos de la Cámara Alta y en ella participaron, además de la propia senadora, algunos responsables ministeriales interesados en conocer con mayor detalle la situación del autocaravanismo en España.
Reunión de trabajo en uno de los despachos del Senado con la senadora Ana María Chacón y responsables ministeriales para explicar la situación del autocaravanismo en España.
Durante aquella reunión fue posible explicar con calma cuál era la realidad que vivían miles de familias autocaravanistas en nuestro país, las dificultades que encontrábamos en muchos municipios y la necesidad de que las administraciones públicas comprendieran mejor esta forma de viajar, que en otros países europeos ya formaba parte normal de las políticas de movilidad y turismo.
El autocaravanismo era, para muchos responsables públicos con los que tratábamos, una actividad prácticamente desconocida.
Por ese motivo, buena parte de la reunión estuvo dedicada a explicar qué era realmente el turismo itinerante en autocaravana y por qué su desarrollo estaba generando conflictos en algunos lugares.
Al finalizar el encuentro, la senadora comentó la posibilidad de dar a conocer aquella reunión a través de los medios de comunicación.
Documento relacionado con aquel encuentro
Personalmente le recomendé que no lo hiciera.
Nosotros no buscábamos ningún protagonismo. Es cierto que los responsables políticos, en muchas ocasiones, necesitan que la prensa proyecte su trabajo en la función pública. Sin embargo, en este caso la experiencia me decía que cuanto menor proyección pública tuviera aquel primer contacto, más tranquilidad tendríamos para trabajar en los meses siguientes.
En aquellos momentos ya comenzaban a percibirse ciertas tensiones alrededor del proceso y consideré que lo más prudente era seguir avanzando con discreción.
La senadora comprendió perfectamente el planteamiento y aceptó aquella recomendación.
Con el paso del tiempo estoy convencido de que aquella decisión permitió que el trabajo, al menos durante un tiempo, pudiera desarrollarse con mayor serenidad.
A medida que el proceso comenzaba a tomar forma también empezaron a aparecer algunas presiones y tensiones, no solo dentro de la PACA, sino también dentro del propio movimiento autocaravanista.
Cuando un proyecto ciudadano comienza a adquirir dimensión institucional, no es extraño que surjan discrepancias sobre quién debe asumir la interlocución política.
En aquel momento algunos compañeros consideraban que la gestión de aquel contacto con el Senado debía desarrollarse de otra manera o a través de otras personas.
Incluso llegaron a producirse intentos de reconducir la iniciativa a través de otros interlocutores políticos, lo que generó cierta confusión en los primeros momentos.
Con el tiempo comprendí que este tipo de situaciones son relativamente habituales cuando un movimiento social comienza a relacionarse con las instituciones.
Convencer a un responsable político de alto nivel para que escuche una propuesta ciudadana no es fácil. Los políticos reciben constantemente propuestas de todo tipo y sus equipos estudian con mucha atención tanto los proyectos que se les presentan como las personas que los impulsan.
Por ese motivo, ganarse la confianza resulta una labor esencial, pero también complicada. Cuando se establece una relación de confianza, intentar sustituir al interlocutor o introducir intermediarios suele ser un error, porque puede generar desconfianza y poner en riesgo todo el proceso.
Afortunadamente, en este caso la propia senadora Ana María Chacón mantuvo siempre una actitud clara y coherente respecto a la interlocución que se había establecido desde el inicio y siempre confió en nosotros.
Gracias a ello el trabajo pudo continuar.
A partir de aquel momento comenzó a plantearse la posibilidad de dar un paso que hasta entonces nadie había intentado en España: llevar el autocaravanismo al debate parlamentario de Las Cortes Generales.
A partir de la información que le íbamos trasladando, la senadora y su equipo comenzaron a estudiar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía aplicarse a nuestro caso.
Como ya he comentado en otras ocasiones, nuestro trabajo consistía en tratar de explicar con la mayor claridad posible cuáles eran los problemas y necesidades que encontrábamos las familias autocaravanistas a la hora de viajar por España. La forma política o administrativa de abordar esa situación correspondía a quienes tenían responsabilidades institucionales.
Finalmente se decidió impulsar una iniciativa parlamentaria en el Senado.
Dependiendo de la fórmula parlamentaria elegida, era necesario desarrollar un trabajo previo antes de su presentación en la Mesa del Senado para su admisión y la posterior fijación de una fecha de debate en la cámara.
La fórmula elegida sería una iniciativa parlamentaria interministerial en forma de moción dirigida al Gobierno.
Lo que unos meses antes había comenzado como una conversación casual entre autocaravanistas en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de convertirse en un asunto de debate en uno de los lugares donde reside el poder legislativo de nuestro país: la Cámara Alta del Parlamento español.
El autocaravanismo estaba a punto de entrar, por primera vez, en el Senado de España.
En el siguiente capítulo explicaré el trabajo previo que fue necesario realizar antes de presentar la iniciativa en la Mesa del Senado y también el que se llevó a cabo después de su admisión, durante las semanas previas al debate en la cámara.



