Capítulo 14. La elección de la fórmula parlamentaria.
Palacio del Senado, sede de la Cámara Alta de las Cortes Generales. En este escenario comenzó a tomar forma la iniciativa parlamentaria que llevaría por primera vez el autocaravanismo al debate institucional en España.
Tras el primer encuentro mantenido en el Senado y una vez que comenzó a plantearse seriamente la posibilidad de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional, se abrió una nueva fase del proceso que resultaría decisiva para que la iniciativa pudiera llegar a buen puerto.
Desde fuera puede parecer que una propuesta parlamentaria consiste simplemente en redactar un texto y presentarlo para su debate en una cámara legislativa. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.
Antes de que una iniciativa llegue a registrarse oficialmente en una de las cámaras o comisiones de las Cortes Generales suele existir un trabajo previo de estudio y preparación que, en la mayoría de los casos, permanece completamente invisible para la opinión pública.
En nuestro caso ese trabajo fue especialmente importante.
El primer paso consistía en determinar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía resultar más adecuada para abordar el problema que estábamos planteando. No todas las iniciativas tienen el mismo alcance político ni producen los mismos efectos dentro del funcionamiento de las instituciones.
En Italia ya se había producido una experiencia interesante en este sentido. Allí se aprobó en su momento una ley específica para el autocaravanismo, conocida como Ley Fausti. Sin embargo, con el paso del tiempo se comprobó que aquella ley específica al estar afectada en su aplicación por las competencias de varios ministerios, no era realmente necesaria.
Finalmente sus principios fueron incorporados al artículo 185 del Codice della Strada italiano, que es donde se regula el uso de la autocaravana como vehículo, que es precisamente donde se encuentran la mayoría de los problemas jurídicos relacionados con esta actividad.
Partiendo de la experiencia italiana, la senadora y su equipo llegaron a una conclusión importante: en España no era necesario crear una nueva ley específica para el autocaravanismo.
Nuestro ordenamiento jurídico ya disponía de suficiente legislación dentro de distintos ministerios para regular tanto el uso de la autocaravana como vehículo como su actividad turística.
Lo que realmente faltaba era una interpretación más clara de algunas de esas normas por parte de los órganos competentes.
A partir de ese análisis, la senadora Ana María Chacón y su equipo consideraron que la vía más adecuada sería presentar una moción interministerial en el Senado dirigida al Gobierno.
¿El porqué de una moción interministerial? Porque se llegó a la conclusión de que a las autocaravanas y a su actividad les afectan las competencias de tres ministerios.
Ministerio del Interior, en lo relativo a la autocaravana como vehículo, a través del Reglamento General de Circulación. En este punto se planteaba además la creación de un grupo de trabajo en la Dirección General de Tráfico.
Ministerio de Medio Ambiente, en lo relativo al tratamiento de residuos derivados del uso de la autocaravana como actividad.
Ministerio de Fomento, en lo relativo a las infraestructuras de servicio en áreas de carreteras y autopistas del Estado.
¿Por qué no se contó con el Ministerio de Turismo si la autocaravana desarrolla una actividad turística?
Porque se consideró que los usuarios de autocaravanas, en su condición de turistas, no tenían realmente el problema en el ámbito turístico.
El problema principal lo encontraban con el vehículo a la hora de circular y estacionar, lo que correspondía al Ministerio del Interior y a la interpretación del Reglamento General de Circulación.
También existían dificultades relacionadas con el tratamiento de residuos en puntos ecológicos que debían instalarse tanto en vías de comunicación como en espacios urbanos, lo que correspondía a los ministerios de Medio Ambiente y Fomento.
Se trataba por tanto de una moción compuesta por cuatro puntos que implicaban a tres ministerios: Interior, Fomento y Medio Ambiente.
A través de esta iniciativa se instaba al Gobierno a adoptar las medidas necesarias dentro del ámbito de competencias de esos ministerios y de sus respectivas normativas para abordar la regulación del autocaravanismo en España.
Ver documento relacionado con la moción
Las mociones son iniciativas parlamentarias previstas en el Reglamento del Senado mediante las cuales la cámara puede instar al Gobierno a adoptar determinadas medidas o pronunciarse sobre un asunto concreto, permitiendo que los parlamentarios expresen su posición sobre cuestiones de interés público.
Esta fórmula permitía abrir un debate institucional sobre el autocaravanismo y, al mismo tiempo, instar al Gobierno a estudiar la situación y adoptar medidas que facilitaran su desarrollo dentro de un marco normativo ordenado.
Pero elegir la fórmula parlamentaria no era una cuestión menor.
En el funcionamiento real de las cámaras legislativas cada tipo de iniciativa tiene sus propias reglas de tramitación y sus propias posibilidades de éxito. Por ese motivo era necesario estudiar cuidadosamente cuál podía ser la más adecuada para el caso que estábamos planteando.
En el Congreso de los Diputados existe una figura similar denominada proposición no de ley (PNL), mediante la cual la cámara puede expresar su posición sobre un asunto o instar al Gobierno a actuar en una determinada dirección. En el Senado esa misma función se desarrolla mediante las mociones.
La elección de esta fórmula tenía varias ventajas.
En primer lugar, permitía plantear el problema del autocaravanismo desde una perspectiva institucional, obligando al Gobierno a pronunciarse sobre una realidad social que hasta ese momento apenas había sido considerada dentro del ámbito político.
En segundo lugar, ofrecía la posibilidad de implicar a distintos departamentos de la administración del Estado en la búsqueda de soluciones.
Y, finalmente, permitía que la Cámara Alta del Parlamento español debatiera por primera vez una cuestión que afectaba a miles de familias que practicaban el turismo itinerante en autocaravana.
Pero antes de que una iniciativa de este tipo pueda presentarse formalmente en la Mesa del Senado para su admisión a trámite existe otro aspecto fundamental que debe tenerse en cuenta.
Cuando un parlamentario perteneciente al partido que está gobernando decide impulsar una iniciativa en una de las cámaras de las Cortes Generales, esa iniciativa no puede plantearse sin más.
Antes de hacerlo, el propio grupo parlamentario exige que su autor recabe el apoyo de los ministerios que puedan verse implicados en su contenido.
Si alguno de esos ministerios se muestra contrario a la propuesta, lo habitual es que esta no llegue siquiera a presentarse, ya que ningún parlamentario desea colocar a su propio Gobierno en una situación incómoda dentro del Parlamento.
Ahí es precisamente donde se encuentra el verdadero trabajo previo que suele permanecer oculto a la opinión pública.
Antes de registrar la moción fue necesario desarrollar un trabajo de reuniones y explicaciones con los distintos ministerios implicados.
Durante aquellas semanas se mantuvieron diversos encuentros con responsables de los departamentos que podían verse afectados por la iniciativa, con el objetivo de explicar cuál era la realidad del autocaravanismo en España y qué tipo de medidas podían contribuir a mejorar su situación.
En ese trabajo tuve ocasión de acompañar a la senadora Ana María Chacón en varias reuniones con responsables ministeriales.
Mi papel en aquellas reuniones era sencillo pero importante. Como autocaravanista conocía de primera mano los problemas y necesidades que encontramos las familias cuando utilizamos nuestras autocaravanas para viajar.
Mi tarea consistía en explicar con la mayor claridad posible cuál era la situación real y por qué esta iniciativa no respondía únicamente a un interés político, sino a una necesidad social que ya se había abordado con normalidad en otros países europeos.
Para muchos de los responsables con los que tuvimos ocasión de hablar, el autocaravanismo era una actividad prácticamente desconocida.
Sin embargo, a medida que se les explicaba su funcionamiento y la experiencia existente en otros países europeos, comenzaban a comprender que se trataba de una forma de turismo itinerante perfectamente compatible con el desarrollo turístico y con la gestión ordenada del espacio público.
Ese trabajo previo fue fundamental.
Gracias a él fue posible despejar muchas dudas y comenzar a generar un clima favorable para que la iniciativa pudiera avanzar dentro del Senado.
Prueba de ello es que finalmente la moción presentada por la senadora Ana María Chacón fue aprobada en la Cámara Alta por asentimiento general de todos los grupos parlamentarios presentes.
Lo que había comenzado meses antes como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria estaba empezando a transformarse en una propuesta institucional con posibilidades reales de llegar al debate parlamentario.
En el siguiente capítulo explicaré el trabajo que fue necesario realizar con los distintos grupos parlamentarios así como con otros grupos sociales y empresariales del autocaravanismo que confirmaron su apoyo, antes del debate de la moción en el Senado, un proceso igualmente importante para lograr que la iniciativa pudiera ser aprobada.



