domingo, 15 de marzo de 2026

Capítulo 19. Después del Senado: comienza la ejecución de los acuerdos.

Capítulo 19. Después del Senado: comienza la ejecución de los acuerdos.

Palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno de España. Tras la aprobación de la moción autocaravanista en el Senado, correspondía ahora al poder ejecutivo desarrollar los acuerdos adoptados por la Cámara Alta.

La aprobación de la moción autocaravanista en el Senado el 9 de mayo de 2006 marcó un momento histórico para el autocaravanismo en España.

Por primera vez, una de las cámaras de las Cortes Generales instaba al Gobierno a estudiar la situación de esta actividad y a adoptar medidas dentro del ámbito de competencias de varios ministerios.

Sin embargo, la aprobación parlamentaria no significaba el final del camino.

En realidad, a partir de ese momento comenzaba una nueva etapa: la ejecución de los acuerdos adoptados por el Senado.

Como ocurre con muchas iniciativas parlamentarias de este tipo, la aprobación de una moción no implica la aplicación automática de las medidas que propone.

El Senado instaba al Gobierno a actuar, pero una vez aprobada la iniciativa por el poder legislativo correspondía ahora al poder ejecutivo, a través de los ministerios implicados, desarrollar los mecanismos necesarios para aplicar lo acordado.

La moción aprobada en la Cámara Alta había señalado claramente tres ámbitos de actuación administrativa: el Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico; el Ministerio de Fomento, en relación con las infraestructuras viarias; y el Ministerio de Medio Ambiente, en lo referente al tratamiento de los residuos generados por las autocaravanas.

Aquella decisión abría por primera vez la posibilidad de abordar el autocaravanismo en España desde una perspectiva institucional y coordinada entre distintos departamentos de la administración del Estado.

Sin embargo, con el paso de los años se pudo comprobar que, de las distintas medidas recogidas en la moción aprobada por el Senado, la única que realmente llegó a ponerse en marcha fue la correspondiente a su punto segundo: la creación de un grupo de trabajo dentro del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico.

Las otras cuestiones planteadas en la iniciativa, que afectaban principalmente a los ministerios de Fomento y Medio Ambiente, nunca llegaron a desarrollarse ni a materializarse en actuaciones concretas.

Visto hoy con la perspectiva que dan los años, puede decirse que uno de los errores estratégicos que se produjeron en aquella etapa fue intentar abordar prácticamente todo el desarrollo de la moción desde el ámbito del Ministerio del Interior.

En realidad, buena parte de los aspectos relacionados con el autocaravanismo dependían también de competencias de otros ministerios, lo que hacía difícil que pudieran resolverse exclusivamente desde el ámbito de la normativa de tráfico.

Esta situación se haría especialmente visible años después, durante las sucesivas reformas del Reglamento General de Circulación, en las que se presentaron distintas alegaciones relacionadas con el autocaravanismo que finalmente no fueron incorporadas al texto normativo.

Según explicó en su momento el propio subdirector de normativa de la Dirección General de Tráfico, "las iniciativas parlamentarias aprobadas por las Cortes Generales no solicitaban una reforma directa del Reglamento General de Circulación", sino la creación de condiciones administrativas que facilitaran el desarrollo de la actividad autocaravanista.

Y esas condiciones afectaban a ámbitos competenciales que no dependían exclusivamente del Ministerio del Interior ni de la Dirección General de Tráfico.

Mientras comenzaban a ponerse en marcha los primeros mecanismos administrativos derivados de la moción aprobada en el Senado, dentro del propio movimiento autocaravanista la situación estaba lejos de estabilizarse.

Quienes estábamos trabajando con la administración apenas contábamos con apoyo o ayuda desde el ámbito asociativo y sí, en cambio, con un constante malestar debido a las numerosas presiones e interferencias.

Tras la asamblea celebrada en Palencia, la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA) había renovado su junta directiva. Aquella renovación generó inicialmente cierta esperanza de que pudiera abrirse una nueva etapa dentro de la organización.

Muchos pensábamos que, una vez conseguido el objetivo principal que nos había llevado hasta el Senado, había llegado el momento de retirarnos y que nuevas personas asumieran responsabilidades dentro del movimiento asociativo.

Pero lo cierto es que los acontecimientos que comenzaron a producirse poco tiempo después demostrarían que la situación interna del colectivo autocaravanista todavía estaba lejos de alcanzar la estabilidad necesaria.

El cambio constante de juntas directivas en la PACA —prácticamente una cada año—, justo en el momento en que el desarrollo de la moción más necesitaba estabilidad, no ayudaba en absoluto a la consolidación organizativa que aquella situación requería.

La senadora Chacón, como garante de la moción aprobada en el Senado, tampoco encontró en aquellos momentos el apoyo que hubiera sido deseable por parte del propio colectivo autocaravanista.

Mis compañeros, cansados de las tensiones y dificultades que se estaban produciendo, terminaron abandonando aquella etapa.

El único que continuó implicado fui yo, aunque ya con la ilusión muy deteriorada. En cierto modo sentía que, después de haber sido el promotor que involucro a responsables en las instituciones del Estado en este proceso, no podía simplemente abandonar el trabajo iniciado.

Diversas decisiones adoptadas en aquella etapa generaron nuevas tensiones dentro de la organización y dieron lugar a situaciones que dificultaron el normal desarrollo del trabajo que se estaba intentando realizar tras la aprobación de la moción.

Algunas de esas circunstancias fueron descritas con más detalle en varios artículos publicados posteriormente en este mismo blog:

🔗 “Orden de ejecutar los acuerdos de la asamblea”

🔗 “Comienzan los problemas con la nueva directiva”

🔗 “Otro bache en el cada vez más complicado movimiento autocaravanista”

🔗 “Comienzan las dimisiones en la nueva junta directiva”

Aquellos acontecimientos reflejaban una realidad que con el paso del tiempo se haría cada vez más evidente: el movimiento autocaravanista español demostraba encontrarse todavía en una fase muy temprana de desarrollo y las estructuras asociativas aún no estaban plenamente consolidadas para afrontar ciertos retos.

Como ocurre con frecuencia en muchos movimientos sociales emergentes, junto al entusiasmo y al compromiso de algunas personas también aparecían tensiones internas, diferencias de criterio y dificultades organizativas.

A pesar de todo ello, gracias al trabajo y compromiso de unos pocos, en el ámbito institucional comenzaban ya a darse los primeros pasos para dar cumplimiento al mandato político surgido del Senado.

Entre ellos destacaba especialmente la creación del grupo de trabajo que debía estudiar la situación del autocaravanismo en España y proponer medidas para mejorar su regulación.

Ese grupo de trabajo sería conocido posteriormente como GT-53 Autocaravanas, y su creación marcaría el inicio de una nueva etapa en la relación entre el autocaravanismo y las instituciones públicas.

Una etapa que, como veremos en el siguiente capítulo, abriría por primera vez un espacio de trabajo conjunto entre la administración del Estado y los distintos actores relacionados con esta actividad.

sábado, 14 de marzo de 2026

Capítulo 18. La aprobación de la moción autocaravanista en el Senado.

Capítulo 18. La aprobación de la moción autocaravanista en el Senado.

Diario de Sesiones del Senado de España (9 de mayo de 2006). En este documento oficial de las Cortes Generales quedó recogido el debate y la aprobación por asentimiento de la moción autocaravanista.

Tras el desarrollo del debate parlamentario sobre la moción autocaravanista en el Senado, los asistentes ocupamos la tribuna de invitados situada en la parte alta del hemiciclo mientras esperábamos conocer cuál sería el resultado de aquella iniciativa que durante tantos meses habíamos estado preparando.

Ocupamos nuestros lugares según las normas de funcionamiento de la Cámara: en silencio y sin poder tomar fotografías ni realizar grabaciones del pleno.

Como ya se ha comentado en el capítulo anterior, el debate había estado precedido por la presentación de varias enmiendas por parte de algunos grupos parlamentarios. Entre ellas destacaba especialmente la que afectaba al punto relativo a la velocidad de las autocaravanas.

Aquella cuestión había generado cierta preocupación entre quienes habíamos trabajado en la elaboración de la propuesta original, ya que uno de los objetivos de la moción era precisamente revisar la limitación de velocidad existente en aquel momento, que fijaba para estos vehículos un máximo de 90 km/h, con independencia del tipo de vía.

También existían algunas dudas sobre el hecho de que la senadora Chacón no hubiese ido más allá presentando un proyecto de ley. Sin embargo, esta cuestión ya se había aclarado previamente con el ejemplo de la experiencia italiana.

Durante el desarrollo del debate parlamentario se produjo un hecho que terminaría resultando decisivo.

La senadora Ana María Chacón no aceptó las enmiendas presentadas y argumentó que, en cualquier caso, se iba a crear un grupo de trabajo en el Consejo Superior de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico, donde también se analizaría el aspecto técnico de la velocidad de las autocaravanas.

Con esta aclaración, las distintas posiciones de los grupos parlamentarios fueron evolucionando hacia una postura de consenso que permitió desbloquear la situación creada por las enmiendas presentadas.

Este tipo de acuerdos no siempre es visible para quienes observan el proceso desde fuera, pero forma parte del funcionamiento habitual de las cámaras legislativas cuando existe voluntad de alcanzar una solución compartida.

Finalmente, la moción llegó al momento de su votación.

Lo que ocurrió entonces fue algo que pocos habíamos imaginado cuando comenzó todo aquel proceso meses atrás.

Se escuchó la voz del presidente de la Cámara, Javier Rojo:

“La moción queda aprobada por asentimiento.”

La moción fue aprobada por asentimiento de todos los grupos parlamentarios presentes en la Cámara.

En el lenguaje parlamentario, la aprobación por asentimiento significa que ningún grupo solicita una votación formal porque existe acuerdo general sobre la iniciativa presentada.

En la práctica, esto supone un respaldo político especialmente significativo, ya que refleja la existencia de un consenso amplio entre las distintas fuerzas políticas representadas en la Cámara.

Para quienes seguíamos el debate desde la tribuna de invitados del Senado, aquel momento tuvo un significado muy especial.

Por fin, y después de mucho trabajo y de mucha ilusión puesta en aquel proyecto, el autocaravanismo —una actividad que hasta entonces apenas había sido considerada dentro del ámbito político español— acababa de obtener por primera vez un reconocimiento institucional en una de las cámaras de las Cortes Generales.

Por primera vez, desde el 9 de mayo de 2006, en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales, uno de los documentos oficiales donde queda reflejada la actividad del poder legislativo de España, figuraban con nombre propio las palabras:

Autocaravana, Autocaravanismo y actividad autocaravanista, esos son los nombres y palabras que figuran en el Diario de Sesiones de Las Cortes Generales y no otros.

Términos muy distintos de otros que con el tiempo se han intentado atribuir de manera incorrecta a esta forma de viajar, como caravana, caravaning, camping caravaning etc.

A partir de ese momento, el Gobierno quedaba instado por el Senado a estudiar la situación del autocaravanismo en España y a adoptar las medidas necesarias dentro del ámbito de competencias de los ministerios implicados.

Aquella decisión parlamentaria abría la puerta a una nueva etapa.

Entre las consecuencias más importantes de la moción se encontraba la creación, en el seno de la Dirección General de Tráfico, de un grupo de trabajo específico dedicado al estudio de la problemática relacionada con las autocaravanas.

Ese grupo de trabajo, conocido posteriormente como GT-53 Autocaravanas, reuniría a representantes de distintos ministerios, administraciones públicas y colectivos relacionados con el sector para analizar la situación existente y proponer posibles soluciones.

De esta forma, lo que había comenzado meses antes como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria terminaba convirtiéndose en una iniciativa parlamentaria aprobada por unanimidad en el Senado de España.

Para quienes habíamos participado en aquel proceso desde sus primeros pasos, aquel momento representó algo más que la aprobación de una moción parlamentaria.

Representó la demostración de que el autocaravanismo podía ser comprendido por las instituciones cuando se explicaba con claridad y con argumentos.

Y también puso de manifiesto que el trabajo colectivo, incluso cuando se desarrolla con dificultades y obstáculos, puede llegar a producir resultados que pocos habrían imaginado al principio del camino.

Referencias documentales

El texto completo de la moción autocaravanista aprobada en el Senado puede consultarse en el siguiente documento:

Texto completo de la moción autocaravanista

Asimismo, el desarrollo completo del debate parlamentario puede consultarse en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales:

Diario de Sesiones del Senado

Diario oficial de Sesiones de Las Cortes Generales del día 9 de mayo del año 2006.

Ver documento.

Para una explicación más detallada del proceso puede verse también el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:

El debate de la moción autocaravanista

viernes, 13 de marzo de 2026

Capítulo 17. El debate de la moción autocaravanista en el Senado.

Capítulo 17. El debate de la moción autocaravanista en el Senado.

Hemiciclo del Senado visto desde la tribuna de invitados durante una sesión plenaria. Desde esta tribuna varios autocaravanistas siguieron el debate de la moción autocaravanista el 9 de mayo de 2006.

Llegó finalmente el día tan esperado.

El 9 de mayo de 2006, a las seis de la tarde, estaba fijado en el orden del día del Senado el debate de la moción autocaravanista presentada por la senadora Ana María Chacón Carretero, mediante la cual se instaba al Gobierno de la nación a adoptar una serie de medidas destinadas a mejorar la regulación del autocaravanismo en España.

Para quienes habíamos trabajado durante meses en la preparación de aquella iniciativa, aquel momento tenía un significado muy especial. El autocaravanismo, una actividad prácticamente desconocida hasta entonces en el ámbito político, estaba a punto de entrar por primera vez en el debate parlamentario de la Cámara Alta.

En los días previos al pleno, y por encargo de la propia senadora, tuve que tramitar la documentación necesaria para que varios autocaravanistas y otras personas que de una forma u otra habían ayudado a que hoy estuviésemos aquí, pudieran asistir al debate desde la tribuna de invitados del Senado.

Para ello fue necesario recopilar los datos personales y la documentación de identidad de las personas invitadas —alrededor de una veintena— y remitirla con antelación al Ministerio del Interior para que pudieran expedirse los correspondientes pases de acceso al edificio de las Cortes Generales.

De este modo, el día del debate algunos representantes del colectivo autocaravanista pudieron estar presentes en el Senado y seguir desde la tribuna el desarrollo de una sesión que, para muchos de nosotros, tenía un carácter histórico.

Sin embargo, incluso en las horas previas al debate surgió una nueva dificultad.

Tal como permite el procedimiento parlamentario, algunos grupos políticos habían presentado enmiendas al texto de la moción. Entre ellas apareció una propuesta del Grupo Parlamentario Popular, apoyada también por el PNV, que afectaba directamente a uno de los puntos más importantes de la iniciativa.

La enmienda se refería al límite de velocidad de las autocaravanas.

En aquel momento la normativa establecía para estos vehículos una velocidad máxima de 90 km/h, independientemente del tipo de vía. En la moción presentada por la senadora Chacón se proponía revisar esa limitación para adaptarla a la velocidad establecida para cada tipo de vía, equiparándola a la de otros vehículos de características similares.

La enmienda presentada pretendía mantener la limitación existente, lo que generaba cierta preocupación entre quienes habíamos trabajado en la elaboración de la propuesta original.

Aquella situación añadía un elemento de incertidumbre al debate que estaba a punto de comenzar.

A pesar de ello, la moción llegó finalmente al pleno del Senado.

Durante el debate, los distintos grupos parlamentarios expusieron sus posiciones sobre la iniciativa. Para muchos de los senadores presentes, el autocaravanismo era todavía una realidad poco conocida, por lo que buena parte de las intervenciones sirvieron también para explicar en qué consistía esta forma de turismo itinerante y cuáles eran los problemas que encontraban sus usuarios en España.

Para quienes seguíamos el debate desde la tribuna de invitados, escuchar cómo el autocaravanismo entraba por primera vez en el lenguaje parlamentario resultaba una experiencia difícil de olvidar.

Aquella discusión representaba el resultado de muchos meses de trabajo, reuniones y esfuerzos destinados a lograr que las instituciones del Estado comenzaran a comprender una realidad social que hasta entonces había permanecido prácticamente ignorada.

El resultado final del debate demostraría que aquel esfuerzo no había sido en vano.

Por primera vez en la historia parlamentaria española, el autocaravanismo había sido objeto de debate en el Senado.

Y lo que ocurrió al finalizar aquella sesión marcaría un antes y un después para el reconocimiento institucional de esta forma de viajar en nuestro país.

Nota:

El texto íntegro del debate parlamentario puede consultarse en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales, que incluiré como referencia en el siguiente capítulo.

Una descripción más detallada del desarrollo de aquel debate puede consultarse en el artículo publicado en su día en el blog Cosas del Autocaravanismo:

El debate de la moción autocaravanista (2010)

jueves, 12 de marzo de 2026

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Palencia, ciudad donde se celebró la asamblea general de la PACA en la que se produjo el relevo de su junta directiva en vísperas del debate de la moción autocaravanista en el Senado (2006).

Con la fecha del debate de la moción autocaravanista en el Senado ya fijada para el día 9 de mayo de 2006, parecía que entrábamos en la fase final de un trabajo que había requerido muchos meses de gestiones, reuniones y preparación documental.

Sin embargo, antes de llegar a ese momento aún tuvimos que afrontar una situación inesperada dentro del propio colectivo autocaravanista.

En aquellas fechas, mis compañeros y yo éramos socios de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA). Esta organización se había convertido, desde su creación en 2003, en una de las principales referencias del movimiento reivindicativo autocaravanista en España.

Como ya se ha comentado en capítulos anteriores, la PACA había surgido con la intención de defender los derechos de los autocaravanistas a nivel nacional frente a las crecientes restricciones que empezaban a aparecer en distintos municipios, especialmente en relación con el estacionamiento y la pernocta de estos vehículos.

El rápido crecimiento del colectivo y el aumento de la actividad reivindicativa habían situado a la asociación en una posición de cierta relevancia dentro del naciente asociacionismo autocaravanista español. Pero esa misma expansión también hacía que la gestión de la organización resultara cada vez más exigente para las personas que estaban al frente, muchas de ellas con responsabilidades laborales y familiares y asumiendo su trabajo de forma totalmente altruista y sin ninguna remuneración económica.

En ese contexto fuimos convocados a la asamblea ordinaria de la PACA, que además incluía la renovación de la junta directiva. La reunión se celebró en la ciudad de Palencia.

Durante aquella asamblea se produjo un hecho inesperado.

Los hasta entonces dirigentes y fundadores de la plataforma anunciaron que no se presentarían a la reelección. Según manifestaron ante los socios, la razón era que la asociación había crecido tanto que, en su opinión, la gestión comenzaba a escapar de sus posibilidades.

Ante aquella situación se abrió el proceso para elegir una nueva dirección. Finalmente, al presentarse una única candidatura, resultó elegida la lista encabezada por el compañero Ramón Varela.

Para quienes estábamos trabajando en aquellos momentos en el desarrollo de la iniciativa parlamentaria en el Senado, aquel cambio de dirección representaba el inicio de una nueva etapa dentro de la PACA.

Además, el hecho de que nuestra relación con la anterior junta directiva no hubiera sido especialmente fluida generaba la sensación de que se abría un nuevo tiempo dentro de la organización.

Afrontamos ese relevo con cierta ilusión, especialmente porque coincidía con un momento decisivo del trabajo que se estaba desarrollando en el Senado para lograr el reconocimiento institucional del autocaravanismo, un objetivo por el que llevábamos trabajando desde hacía ya muchos meses.

Sin embargo, durante aquella transición también se produjeron algunos hechos que no ayudaron precisamente a mantener la claridad informativa entre los socios.

En relación con el debate de la moción en el Senado, la junta directiva saliente comunicó a los socios que habían sido invitados oficialmente a asistir al pleno de la Cámara Alta por la senadora Ana María Chacón.

Aquella afirmación no se ajustaba a la realidad.

La invitación y la organización de la presencia de autocaravanistas en el Senado había sido confiada directamente por la propia senadora Ana María Chacón Carretero a mi persona.

En aquellos momentos yo mismo estaba recopilando la documentación necesaria —datos personales y documentos de identidad— de las personas que iban a asistir al pleno, con el fin de tramitar los correspondientes pases de acceso a las Cortes Generales.

Este episodio fue uno más de los diversos obstáculos e interferencias que surgieron durante el proceso que condujo al debate parlamentario de la moción autocaravanista.

Quienes estábamos implicados directamente en aquel trabajo sabíamos que el objetivo principal era sacar adelante una iniciativa que pudiera marcar un antes y un después en el reconocimiento institucional del autocaravanismo en España.

Sin embargo, como suele ocurrir en muchos procesos colectivos, junto a los avances también aparecieron tensiones internas, malentendidos y, en ocasiones, actuaciones que no contribuían precisamente a facilitar el camino.

Aun así, el debate de la moción en el Senado estaba cada vez más cerca.

Y lo que estaba a punto de suceder demostraría hasta qué punto aquel momento iba a ser decisivo.

Nota:

Una descripción más detallada de algunas de las interferencias que surgieron en aquellas fechas puede consultarse en el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:

“Continúan las interferencias en la moción autocaravanista”