martes, 17 de marzo de 2026

Capítulo 21. La primera reunión del GT-53.

Capítulo 21. La primera reunión del GT-53.

Sala de reuniones del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico, donde se celebró la primera reunión del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas.

Con el panorama descrito en los capítulos anteriores, y tras la aprobación de la moción autocaravanista en el Senado, el siguiente paso era que la administración comenzara a desarrollar las medidas acordadas.

Durante aquellos meses continué trabajando con la senadora Ana María Chacón en contacto con la administración, facilitando toda la información que se nos solicitaba y aportando documentación que pudiera resultar útil para avanzar en el proceso iniciado en el Senado.

A comienzos del año 2007 llegó finalmente el momento que estábamos esperando.

La Dirección General de Tráfico, a través del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, convocó la primera reunión del grupo de trabajo denominado GT-53 Autocaravanas.

Aquella convocatoria representaba el inicio efectivo de los trabajos técnicos destinados a analizar la situación del autocaravanismo en España.

La representación del colectivo

Una vez convocado el grupo de trabajo, la senadora Ana María Chacón me trasladó que, por la información y documentación que poseía, consideraba importante que yo estuviera presente en aquel grupo, debido al trabajo que habíamos desarrollado durante todo el proceso que condujo a la aprobación de la moción en el Senado.

Sin embargo, en aquel momento mis compañeros Pablo, Eduardo y yo habíamos decidido no continuar en primera línea. Llevábamos mucho tiempo trabajando intensamente y nuestro objetivo principal había sido sacar adelante la iniciativa del Senado.

Como socios de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA), que acababa de renovar su junta directiva, entendíamos que era el momento de dejar el relevo en manos de la nueva dirección de la asociación.

Por ese motivo consideré que lo más correcto era trasladar la información recibida a la nueva junta directiva para que fueran ellos quienes decidieran qué persona debía representar al colectivo en el grupo de trabajo convocado por la DGT.

No obstante, la junta directiva me convocó para una reunión en Madrid con el objetivo de tratar este asunto. Decidí no asistir, precisamente para no influir en la decisión que debían tomar como responsables de la asociación.

Finalmente, tras aquella reunión, la junta directiva decidió que fuese yo quien asumiera la representación en el GT-53.

Una responsabilidad que no era fácil de abandonar. En buena medida por el compromiso adquirido con la senadora Chacón durante todo el proceso anterior, finalmente acepté asumir esa representación.

Intentos de influir en la composición del grupo.

La convocatoria del GT-53 generó inmediatamente movimientos dentro del propio colectivo autocaravanista.

Algunas personas que durante el proceso del Senado habían mantenido una actitud muy crítica trataron por todos los medios de formar parte del grupo de trabajo.

Para ello se crearon de forma apresurada varios clubes autocaravanistas que poco después se agruparon en una federación denominada FEAA.

El objetivo de esta iniciativa parecía claro: intentar obtener representación dentro del grupo de trabajo convocado por la Dirección General de Tráfico.

Desde mi punto de vista, aquel proceso resultaba, al menos, bastante artificial.

Normalmente una federación surge cuando previamente existen distintos clubes que han desarrollado una trayectoria de trabajo y estabilidad durante un tiempo razonable y deciden unirse para coordinar sus actuaciones.

En este caso parecía más bien un intento acelerado de crear una estructura que permitiera acceder a la mesa de trabajo convocada por la administración.

El desarrollo de la primera reunión.

La primera reunión del GT-53 se celebró en la sede de la Dirección General de Tráfico, en el salón de actos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial.

La sesión se desarrolló con normalidad y con la presencia de los representantes convocados por la administración.

Hay que comprender que sobre autocaravanismo y sus problemas o necesidades, a pesar del trabajo de la moción del Senado, la administración sabía muy poco de nosotros. Por ello, antes de aquella reunión yo había facilitado a la presidencia del grupo, encabezada por Anna Ferrer Giménez, una amplia documentación que había ido recopilando durante los años anteriores.

Entre ese material se incluía parte de la información y exposición de motivos que habíamos utilizado para fundamentar la presentación de la moción autocaravanista en el Senado, así como diversos estudios y documentos relacionados con la situación del autocaravanismo en España y en otros países europeos.

No tengo constancia de que en aquella primera reunión otros representantes aportaran documentación adicional, salvo la intervención de un asesor jurídico procedente de Zaragoza que había sido contratado por representantes del sector empresarial.

Este asesor presentó un documento relacionado con el impuesto de matriculación de las autocaravanas, un asunto que en realidad no figuraba entre los puntos incluidos en el orden del día de la convocatoria, aunque para los empresarios del sector se trataba de una cuestión importante.

Ese detalle me hizo percibir que los representantes empresariales presentes en la mesa tenían preocupaciones bastante diferentes a las que preocupaban a los usuarios autocaravanistas.

Ante esta situación, la presidenta del grupo de trabajo, Anna Ferrer, recordó con muy buen criterio que el GT-53 había sido creado para abordar las cuestiones recogidas en la moción aprobada por el Senado y que, por tanto, las reuniones debían centrarse en los temas relacionados con el uso de las autocaravanas desde el punto de vista de la circulación y la movilidad.

Aun así, en un tono distendido comentó que intentaría trasladar aquella cuestión a responsables del Ministerio de Hacienda para ver si podía estudiarse por la vía correspondiente.

Con esa aclaración, la reunión continuó tratando los asuntos incluidos en el orden del día.

Entre otros temas se habló sobre la señal S-128, sobre la limitación de la velocidad de las autocaravanas, sobre el Reglamento General de Circulación y sobre las restricciones que algunos ayuntamientos estaban comenzando a aplicar al estacionamiento de estos vehículos en espacios urbanos.

En síntesis, estos fueron los principales asuntos tratados en aquella primera reunión del GT-53, en la que la directora Anna Ferrer ejercía como moderadora dando la palabra a los distintos participantes.

Conversaciones después de la reunión.

Tras finalizar aquella primera reunión del GT-53, algunos de los participantes nos reunimos en una cafetería próxima al Senado.

Allí acordamos preparar un comunicado conjunto sobre el desarrollo de la reunión. El documento sería redactado por el representante de ASEICAR, José Manuel Jurado.

Durante aquella conversación surgió también otro debate.

Los representantes del sector empresarial mostraron su preocupación de que el campin-caravaning, que había estado unido por los mismos representantes durante años, quedase fuera del movimiento autocaravanista, todavía no asimilaba que este último por su diferente problemática, buscase vida propia. Plantearon la posibilidad de que el sector del camping-caravaning pudiera estar representado en el grupo de trabajo.

Recuerdo que mantuve con ellos una discusión bastante clara sobre este asunto.

Desde mi punto de vista, el GT-53 había sido creado fruto de la moción del Senado para tratar específicamente los problemas relacionados con las autocaravanas, y no tenía sentido mezclar en aquella mesa cuestiones relacionadas con el camping tradicional o con otros sectores turísticos.

Con el tiempo, sin embargo, distintas presiones acabarían haciendo que representantes de otros ámbitos diferentes al nuestro de alguna forma se incorporaran también al grupo.

Las primeras tensiones.

La creación del GT-53 no solo generó expectativas dentro del sector.

También provocó reacciones bastante intensas en algunos foros de internet y medios especializados en autocaravanismo.

Desde distintos espacios comenzaron a publicarse comentarios y críticas dirigidas tanto a la senadora Chacón como a la Dirección General de Tráfico y, muy especialmente, a mi propia persona.

En muchos casos aquellas críticas parecían responder más a la frustración de no formar parte del grupo de trabajo que a una discrepancia real sobre los objetivos del proceso.

Con el paso del tiempo, algunas de esas personas terminarían incorporándose al grupo en reuniones posteriores, lo que daría lugar a situaciones bastante complejas que afectarían al desarrollo normal de los trabajos.

Pero esa ya sería otra historia.

Porque, como veremos en el siguiente capítulo, las siguientes reuniones del GT-53 no tardarían en mostrar que el camino hacia una solución consensuada para el autocaravanismo en España iba a ser mucho más complicado de lo que muchos habíamos imaginado al principio.

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