jueves, 19 de marzo de 2026

Capítulo 24. La convención de Roma: una oportunidad internacional que apenas supimos aprovechar.

Capítulo 24. La convención de Roma: una oportunidad internacional que apenas supimos aprovechar.

Convención internacional “Roma Città del Plein Air”, donde el autocaravanismo español fue presentado en el ámbito europeo.

Tras la primera reunión del Grupo de Trabajo GT-53, el proceso institucional abierto en España seguía avanzando.

Pero entre una convocatoria y otra no solo continuaba el trabajo con la Dirección General de Tráfico y con la senadora Ana María Chacón. También empezaban a abrirse otras oportunidades que podían haber dado al autocaravanismo español una proyección mucho mayor.

Una de las más importantes fue la participación en la convención de Roma de 2007, celebrada en el marco de la quinta edición de la semana “Roma Città del Plein Air”, organizada por el Patronato de Turismo del Ayuntamiento de Roma,  en el histórico marco del castillo de Sant'Angelo. en colaboración con la Presidencia del Congreso de los Diputados italiano y el Ministerio de Turismo de Italia.

Aquel encuentro reunía a responsables políticos locales, nacionales y europeos, medios de comunicación y representantes de asociaciones y entidades relacionadas con la autocaravana de distintos países de la Unión Europea.

Entre las personalidades presentes figuraban el vicepresidente del Gobierno italiano y presidente del Congreso de los Diputados, Francesco Rutelli, y el presidente de la Comisión de Turismo del Parlamento Europeo, Paulo Costa.

Cómo se gestó la invitación.

La posibilidad de participar en aquella convención no surgió por casualidad. Fue el presidente de ASEICAR, presente en la primera convocatoria del GT-53, quien me trasladó que los italianos, conocedores de lo que se estaba haciendo en España —único país junto con Italia que había llevado iniciativas parlamentarias sobre autocaravanismo—, querían que la senadora Chacón presentara una ponencia en Roma.

Trasladé la propuesta a la senadora y su respuesta fue clara: aceptaba asistir, pero si yo la acompañaba.

Aquello reflejaba el nivel de confianza y el trabajo conjunto que habíamos desarrollado.

A través de ASEICAR me pusieron en contacto con Albert Colom y posteriormente con Saverio Galeota, responsable de turismo del Ayuntamiento de Roma y del evento, con quien acordé la participación bajo la condición de que la organización asumiera los gastos del viaje.

La preparación de la ponencia.

Por encargo de la senadora, junto a mi colaborador Pablo Higuera, preparamos el texto de la ponencia. Tras su revisión final, Ana María Chacón la dejó lista para su envío.

El viaje quedó previsto en el mismo día, debido a sus obligaciones parlamentarias.

Sin embargo, poco antes del acto, la senadora me comunicó que no podría asistir al haber sido convocada por su grupo parlamentario en el Senado para preparar el pleno sobre la Ley del Suelo.

Fue entonces cuando me planteó acudir en su nombre. Mi primera reacción fue negarme, por no considerarme autorizado para asumir una representación de ese nivel.

Finalmente, me remitió un escrito firmado por ella y por el presidente del Senado, Javier Rojo, autorizándome a intervenir en su nombre.

La dificultad personal del viaje.

Esto implicaba asumir una enorme responsabilidad: intervenir solo, sin experiencia, en nombre del Senado de España en un foro internacional.

Además, el viaje coincidió con una situación personal complicada por enfermedad de un familiar.

A pesar de ello, decidí cumplir el compromiso adquirido, desplazándome prácticamente solo, con escaso apoyo por parte de la junta directiva de la PACA y en medio de rumores completamente.

Solicité que se aclarara esta situación ante los socios, pero esa comunicación nunca llegó a realizarse.

No pongo en duda de que en la contabilidad de la PACA hayan aparecido gastos de Pedro Ansorena, lo mismo que apareció una cuenta de "gastos del senado" en la contabilidad presentada en la asamblea de Consuegra, pero eso es rigurosamente falso, ni mis colaboradores Eduardo Arenillas, ni Pablo Higuera,  ni Pedro Ansorena, ni la Senadora Ana María Chacón, ni nadie que ha trabajado a nuestro lado en las gestiones que hemos estado desde que se fundó la propia Plataforma de Autocaravanas Autónoma, hemos pasado ni cobrado nunca un solo gasto. Todos los gastos absolutamente todos, han sido asumidos por nosotros o por los organizadores de algún evento en el que se ha reclamado nuestra participación o presencia. ¿Porque no atendió el Secretario de la PACA mi demanda de aclarar esto a los socios aprovechando el sobre del envío de una comunicación? Ellos sabrán, allá ellos con su conciencia.

El marco y los participantes.

En Roma fui recibido por la organización y trasladado al Palacio del Capitolio, sede del evento.

Allí fui presentado a responsables institucionales, incluido el alcalde de la ciudad, Walter Veltroni.

En la sala, con unas quinientas personas y traducción simultánea, ocupé mi lugar junto a Raffaele Jannuzzi, uno de los impulsores de la Ley Fausti, y Albert Colom.

Se trataba claramente de un foro de primer nivel europeo.

Ver vídeo de la jornada.

El mensaje de la ponencia.

El título de la intervención fue:

Fomento y regulación del ejercicio de la actividad autocaravanista en España y su posible proyección europea”.

Ver documento completo de la ponencia

En ella se explicaba el origen del proceso iniciado en 2004, el trabajo desarrollado con la senadora y la moción aprobada en el Senado.

Se defendía además una idea fundamental: el autocaravanismo debía ser reconocido como una realidad social y económica, regulada desde el ámbito de la movilidad y no exclusivamente desde el turismo o el camping.

Lo que significó realmente Roma.

Vista con perspectiva, aquella participación supuso la entrada del autocaravanismo español en el escenario europeo.

Demostraba que lo que se estaba haciendo en España tenía interés fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo, faltó visión y apoyo para dar continuidad a aquella oportunidad.

Lo que podía haber sido un punto de partida para una proyección internacional acabó quedando como una ocasión desaprovechada.

Personalmente mantuve durante algún tiempo, antes y después de la convención de Roma, contacto con algunos dirigentes del Coordinamento Nacional Camperisti italiano, de los que aprendí mucho de ellos, también con el activista (D.E.P.) Ivanno Pavanno, hasta que por la perdida de fe e interés que éstos contactos internacionales despiertan en el autocaravanismo español, especialmente en la mayoría de los dirigentes de las asociaciones, hoy en día no mantengo ya contacto con ellos. Una pena porque de las ideas y la experiencia de los compañeros activistas italianos y de algunos otros países europeos se aprende mucho.

Antes de las conclusiones.

Aun así, Roma dejó algo muy importante: una referencia clara de cómo ya en aquel tiempo se estaba abordando el autocaravanismo en Europa.

Unas conclusiones que merecen ser analizadas en el siguiente capítulo.

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