Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.
Palencia, ciudad donde se celebró la asamblea general de la PACA en la que se produjo el relevo de su junta directiva en vísperas del debate de la moción autocaravanista en el Senado (2006).
Con la fecha del debate de la moción autocaravanista en el Senado ya fijada para el día 9 de mayo de 2006, parecía que entrábamos en la fase final de un trabajo que había requerido muchos meses de gestiones, reuniones y preparación documental.
Sin embargo, antes de llegar a ese momento aún tuvimos que afrontar una situación inesperada dentro del propio colectivo autocaravanista.
En aquellas fechas, mis compañeros y yo éramos socios de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA). Esta organización se había convertido, desde su creación en 2003, en una de las principales referencias del movimiento reivindicativo autocaravanista en España.
Como ya se ha comentado en capítulos anteriores, la PACA había surgido con la intención de defender los derechos de los autocaravanistas a nivel nacional frente a las crecientes restricciones que empezaban a aparecer en distintos municipios, especialmente en relación con el estacionamiento y la pernocta de estos vehículos.
El rápido crecimiento del colectivo y el aumento de la actividad reivindicativa habían situado a la asociación en una posición de cierta relevancia dentro del naciente asociacionismo autocaravanista español. Pero esa misma expansión también hacía que la gestión de la organización resultara cada vez más exigente para las personas que estaban al frente, muchas de ellas con responsabilidades laborales y familiares y asumiendo su trabajo de forma totalmente altruista y sin ninguna remuneración económica.
En ese contexto fuimos convocados a la asamblea ordinaria de la PACA, que además incluía la renovación de la junta directiva. La reunión se celebró en la ciudad de Palencia.
Durante aquella asamblea se produjo un hecho inesperado.
Los hasta entonces dirigentes y fundadores de la plataforma anunciaron que no se presentarían a la reelección. Según manifestaron ante los socios, la razón era que la asociación había crecido tanto que, en su opinión, la gestión comenzaba a escapar de sus posibilidades.
Ante aquella situación se abrió el proceso para elegir una nueva dirección. Finalmente, al presentarse una única candidatura, resultó elegida la lista encabezada por el compañero Ramón Varela.
Para quienes estábamos trabajando en aquellos momentos en el desarrollo de la iniciativa parlamentaria en el Senado, aquel cambio de dirección representaba el inicio de una nueva etapa dentro de la PACA.
Además, el hecho de que nuestra relación con la anterior junta directiva no hubiera sido especialmente fluida generaba la sensación de que se abría un nuevo tiempo dentro de la organización.
Afrontamos ese relevo con cierta ilusión, especialmente porque coincidía con un momento decisivo del trabajo que se estaba desarrollando en el Senado para lograr el reconocimiento institucional del autocaravanismo, un objetivo por el que llevábamos trabajando desde hacía ya muchos meses.
Sin embargo, durante aquella transición también se produjeron algunos hechos que no ayudaron precisamente a mantener la claridad informativa entre los socios.
En relación con el debate de la moción en el Senado, la junta directiva saliente comunicó a los socios que habían sido invitados oficialmente a asistir al pleno de la Cámara Alta por la senadora Ana María Chacón.
Aquella afirmación no se ajustaba a la realidad.
La invitación y la organización de la presencia de autocaravanistas en el Senado había sido confiada directamente por la propia senadora Ana María Chacón Carretero a mi persona.
En aquellos momentos yo mismo estaba recopilando la documentación necesaria —datos personales y documentos de identidad— de las personas que iban a asistir al pleno, con el fin de tramitar los correspondientes pases de acceso a las Cortes Generales.
Este episodio fue uno más de los diversos obstáculos e interferencias que surgieron durante el proceso que condujo al debate parlamentario de la moción autocaravanista.
Quienes estábamos implicados directamente en aquel trabajo sabíamos que el objetivo principal era sacar adelante una iniciativa que pudiera marcar un antes y un después en el reconocimiento institucional del autocaravanismo en España.
Sin embargo, como suele ocurrir en muchos procesos colectivos, junto a los avances también aparecieron tensiones internas, malentendidos y, en ocasiones, actuaciones que no contribuían precisamente a facilitar el camino.
Aun así, el debate de la moción en el Senado estaba cada vez más cerca.
Y lo que estaba a punto de suceder demostraría hasta qué punto aquel momento iba a ser decisivo.
Nota:
Una descripción más detallada de algunas de las interferencias que surgieron en aquellas fechas puede consultarse en el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:



