jueves, 12 de marzo de 2026

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Palencia, ciudad donde se celebró la asamblea general de la PACA en la que se produjo el relevo de su junta directiva en vísperas del debate de la moción autocaravanista en el Senado (2006).

Con la fecha del debate de la moción autocaravanista en el Senado ya fijada para el día 9 de mayo de 2006, parecía que entrábamos en la fase final de un trabajo que había requerido muchos meses de gestiones, reuniones y preparación documental.

Sin embargo, antes de llegar a ese momento aún tuvimos que afrontar una situación inesperada dentro del propio colectivo autocaravanista.

En aquellas fechas, mis compañeros y yo éramos socios de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA). Esta organización se había convertido, desde su creación en 2003, en una de las principales referencias del movimiento reivindicativo autocaravanista en España.

Como ya se ha comentado en capítulos anteriores, la PACA había surgido con la intención de defender los derechos de los autocaravanistas a nivel nacional frente a las crecientes restricciones que empezaban a aparecer en distintos municipios, especialmente en relación con el estacionamiento y la pernocta de estos vehículos.

El rápido crecimiento del colectivo y el aumento de la actividad reivindicativa habían situado a la asociación en una posición de cierta relevancia dentro del naciente asociacionismo autocaravanista español. Pero esa misma expansión también hacía que la gestión de la organización resultara cada vez más exigente para las personas que estaban al frente, muchas de ellas con responsabilidades laborales y familiares y asumiendo su trabajo de forma totalmente altruista y sin ninguna remuneración económica.

En ese contexto fuimos convocados a la asamblea ordinaria de la PACA, que además incluía la renovación de la junta directiva. La reunión se celebró en la ciudad de Palencia.

Durante aquella asamblea se produjo un hecho inesperado.

Los hasta entonces dirigentes y fundadores de la plataforma anunciaron que no se presentarían a la reelección. Según manifestaron ante los socios, la razón era que la asociación había crecido tanto que, en su opinión, la gestión comenzaba a escapar de sus posibilidades.

Ante aquella situación se abrió el proceso para elegir una nueva dirección. Finalmente, al presentarse una única candidatura, resultó elegida la lista encabezada por el compañero Ramón Varela.

Para quienes estábamos trabajando en aquellos momentos en el desarrollo de la iniciativa parlamentaria en el Senado, aquel cambio de dirección representaba el inicio de una nueva etapa dentro de la PACA.

Además, el hecho de que nuestra relación con la anterior junta directiva no hubiera sido especialmente fluida generaba la sensación de que se abría un nuevo tiempo dentro de la organización.

Afrontamos ese relevo con cierta ilusión, especialmente porque coincidía con un momento decisivo del trabajo que se estaba desarrollando en el Senado para lograr el reconocimiento institucional del autocaravanismo, un objetivo por el que llevábamos trabajando desde hacía ya muchos meses.

Sin embargo, durante aquella transición también se produjeron algunos hechos que no ayudaron precisamente a mantener la claridad informativa entre los socios.

En relación con el debate de la moción en el Senado, la junta directiva saliente comunicó a los socios que habían sido invitados oficialmente a asistir al pleno de la Cámara Alta por la senadora Ana María Chacón.

Aquella afirmación no se ajustaba a la realidad.

La invitación y la organización de la presencia de autocaravanistas en el Senado había sido confiada directamente por la propia senadora Ana María Chacón Carretero a mi persona.

En aquellos momentos yo mismo estaba recopilando la documentación necesaria —datos personales y documentos de identidad— de las personas que iban a asistir al pleno, con el fin de tramitar los correspondientes pases de acceso a las Cortes Generales.

Este episodio fue uno más de los diversos obstáculos e interferencias que surgieron durante el proceso que condujo al debate parlamentario de la moción autocaravanista.

Quienes estábamos implicados directamente en aquel trabajo sabíamos que el objetivo principal era sacar adelante una iniciativa que pudiera marcar un antes y un después en el reconocimiento institucional del autocaravanismo en España.

Sin embargo, como suele ocurrir en muchos procesos colectivos, junto a los avances también aparecieron tensiones internas, malentendidos y, en ocasiones, actuaciones que no contribuían precisamente a facilitar el camino.

Aun así, el debate de la moción en el Senado estaba cada vez más cerca.

Y lo que estaba a punto de suceder demostraría hasta qué punto aquel momento iba a ser decisivo.

Nota:

Una descripción más detallada de algunas de las interferencias que surgieron en aquellas fechas puede consultarse en el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:

“Continúan las interferencias en la moción autocaravanista” 

Capítulo 15. El trabajo previo al debate de la moción.

Capítulo 15. El trabajo previo al debate de la moción.

Reunión en el Senado durante las jornadas previas al debate de la moción autocaravanista. 18 de abril de 2006.

Una vez presentada la moción autocaravanista en el Senado y admitida a trámite por la Mesa de la Cámara, el proceso entró en una nueva fase.

A partir de ese momento el objetivo era fijar una fecha para su debate en la Cámara Alta. Sin embargo, el trabajo todavía no había terminado. En realidad, quedaba por delante una parte muy importante del proceso: conseguir que la iniciativa contara con el mayor respaldo posible antes de llegar al momento del debate parlamentario.

Aunque la moción ya había superado los pasos iniciales de admisión a trámite y contaba con el respaldo del grupo parlamentario que la había presentado, era conveniente que la iniciativa pudiera llegar al Senado acompañada del apoyo del mayor número posible de actores relacionados con el autocaravanismo.

Por ese motivo se consideró importante trasladar la iniciativa también al sector económico vinculado a esta actividad.

En este sentido resultó fundamental la colaboración del entonces presidente de ASEICAR, José Manuel Jurado.

Desde la asociación que agrupa a fabricantes y distribuidores del sector se mostró un claro interés por la iniciativa parlamentaria y se prestó apoyo facilitando información y documentos estadísticos que ayudaban a explicar la dimensión económica que el autocaravanismo comenzaba a tener en España en aquellos años, incluso mediante un documento firmado.

Aquella colaboración contribuyó a reforzar la idea de que el autocaravanismo no era únicamente una actividad recreativa de unos pocos aficionados, sino un fenómeno social y económico que estaba creciendo en toda Europa y que también comenzaba a tener una presencia cada vez mayor en nuestro país.

Junto al apoyo del sector empresarial también se sumaron algunas asociaciones de usuarios que seguían con interés el desarrollo de la iniciativa.

Entre ellas cabe destacar la implicación del Club de Autocaravanas Aire Libre de Palencia, así como de la asociación Viaja Libre, que manifestaron por escrito su respaldo a la propuesta que se estaba impulsando en el Senado.

Documento de apoyo a la iniciativa

Sin embargo, y aunque nosotros éramos socios de la PACA y siempre tuvimos presente que nuestra asociación figurase en el proyecto del Senado, lo cierto es que, debido al deterioro de nuestra relación con su junta directiva, no recibimos su respaldo en esta fase del proceso.

En reconocimiento al apoyo recibido, la propia senadora Ana María Chacón recibió posteriormente en el Senado a representantes del sector empresarial, entre ellos al presidente de ASEICAR, así como al presidente del Club Aire Libre de Palencia Luis Cuesta.

Aquellos encuentros servían no solo como gesto de agradecimiento, sino también como una forma de mostrar a los distintos actores implicados que el proceso iniciado en el Senado comenzaba a generar interés y respaldo dentro del propio sector.

Sin embargo, el trabajo más delicado todavía estaba por realizar.

Cuando se presenta cualquier iniciativa parlamentaria en la Mesa de una de las cámaras o comisiones de las Cortes Generales, todo el expediente documental, junto con la exposición de motivos que justifica la propuesta, queda a disposición de todos los grupos parlamentarios para su estudio.

A partir de ese momento los distintos grupos pueden preparar su posición ante el debate, presentar iniciativas alternativas o formular enmiendas al texto propuesto.

En nuestro caso algunos grupos parlamentarios, entre ellos el Partido Popular y el Partido Nacionalista Vasco, presentaron enmiendas a la moción.

Esto hacía necesario desarrollar un trabajo de diálogo con los portavoces de esos grupos parlamentarios para intentar explicar el sentido de la iniciativa y buscar un acuerdo que permitiera su aprobación.

Durante aquellas semanas se mantuvieron contactos y conversaciones con representantes de distintos grupos parlamentarios con el objetivo de explicar el alcance de la moción y tratar de despejar posibles dudas o reticencias.

En cierto modo, parte de nuestro trabajo como autocaravanistas consistía también en algo muy simple: explicar qué era realmente el autocaravanismo a quienes no tenían ningún conocimiento previo de esta forma de viajar.

Quienes siguieron posteriormente el debate a través del canal del Senado o han tenido ocasión de leer el Diario de Sesiones de las Cortes Generales habrán podido comprobar cómo algunos de los términos y conceptos propios del autocaravanismo aparecieron por primera vez en el lenguaje parlamentario.

La intención de aquel trabajo previo era sencilla: lograr que la moción pudiera ser aprobada con el mayor consenso posible.

En el funcionamiento parlamentario, cuando una iniciativa consigue reunir un amplio acuerdo entre los distintos grupos políticos, su aprobación resulta mucho más sólida y su impacto institucional suele ser mayor.

Sin embargo, en este caso no fue posible alcanzar un acuerdo previo que permitiera retirar las enmiendas presentadas.

A pesar de ello, el proceso siguió adelante y la iniciativa quedó preparada para su debate en la Cámara Alta.

Lo que había comenzado meses atrás como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de culminar en un debate parlamentario que marcaría un antes y un después para el autocaravanismo en España.



miércoles, 11 de marzo de 2026

Capítulo 14. La elección de la fórmula parlamentaria.

Capítulo 14. La elección de la fórmula parlamentaria.



Palacio del Senado, sede de la Cámara Alta de las Cortes Generales. En este escenario comenzó a tomar forma la iniciativa parlamentaria que llevaría por primera vez el autocaravanismo al debate institucional en España.

Tras el primer encuentro mantenido en el Senado y una vez que comenzó a plantearse seriamente la posibilidad de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional, se abrió una nueva fase del proceso que resultaría decisiva para que la iniciativa pudiera llegar a buen puerto.

Desde fuera puede parecer que una propuesta parlamentaria consiste simplemente en redactar un texto y presentarlo para su debate en una cámara legislativa. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.

Antes de que una iniciativa llegue a registrarse oficialmente en una de las cámaras o comisiones de las Cortes Generales suele existir un trabajo previo de estudio y preparación que, en la mayoría de los casos, permanece completamente invisible para la opinión pública.

En nuestro caso ese trabajo fue especialmente importante.

El primer paso consistía en determinar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía resultar más adecuada para abordar el problema que estábamos planteando. No todas las iniciativas tienen el mismo alcance político ni producen los mismos efectos dentro del funcionamiento de las instituciones.

En Italia ya se había producido una experiencia interesante en este sentido. Allí se aprobó en su momento una ley específica para el autocaravanismo, conocida como Ley Fausti. Sin embargo, con el paso del tiempo se comprobó que aquella ley específica al estar afectada en su aplicación por las competencias de varios ministerios, no era realmente necesaria.

Finalmente sus principios fueron incorporados al artículo 185 del Codice della Strada italiano, que es donde se regula el uso de la autocaravana como vehículo, que es precisamente donde se encuentran la mayoría de los problemas jurídicos relacionados con esta actividad.

Partiendo de la experiencia italiana, la senadora y su equipo llegaron a una conclusión importante: en España no era necesario crear una nueva ley específica para el autocaravanismo.

Nuestro ordenamiento jurídico ya disponía de suficiente legislación dentro de distintos ministerios para regular tanto el uso de la autocaravana como vehículo como su actividad turística.

Lo que realmente faltaba era una interpretación más clara de algunas de esas normas por parte de los órganos competentes.

A partir de ese análisis, la senadora Ana María Chacón y su equipo consideraron que la vía más adecuada sería presentar una moción interministerial en el Senado dirigida al Gobierno.

¿El porqué de una moción interministerial? Porque se llegó a la conclusión de que a las autocaravanas y a su actividad les afectan las competencias de tres ministerios.

Ministerio del Interior, en lo relativo a la autocaravana como vehículo, a través del Reglamento General de Circulación. En este punto se planteaba además la creación de un grupo de trabajo en la Dirección General de Tráfico.

Ministerio de Medio Ambiente, en lo relativo al tratamiento de residuos derivados del uso de la autocaravana como actividad.

Ministerio de Fomento, en lo relativo a las infraestructuras de servicio en áreas de carreteras y autopistas del Estado.

¿Por qué no se contó con el Ministerio de Turismo si la autocaravana desarrolla una actividad turística?

Porque se consideró que los usuarios de autocaravanas, en su condición de turistas, no tenían realmente el problema en el ámbito turístico.

El problema principal lo encontraban con el vehículo a la hora de circular y estacionar, lo que correspondía al Ministerio del Interior y a la interpretación del Reglamento General de Circulación.

También existían dificultades relacionadas con el tratamiento de residuos en puntos ecológicos que debían instalarse tanto en vías de comunicación como en espacios urbanos, lo que correspondía a los ministerios de Medio Ambiente y Fomento.

Se trataba por tanto de una moción compuesta por cuatro puntos que implicaban a tres ministerios: Interior, Fomento y Medio Ambiente.

A través de esta iniciativa se instaba al Gobierno a adoptar las medidas necesarias dentro del ámbito de competencias de esos ministerios y de sus respectivas normativas para abordar la regulación del autocaravanismo en España.

Ver documento relacionado con la moción

Las mociones son iniciativas parlamentarias previstas en el Reglamento del Senado mediante las cuales la cámara puede instar al Gobierno a adoptar determinadas medidas o pronunciarse sobre un asunto concreto, permitiendo que los parlamentarios expresen su posición sobre cuestiones de interés público.

Esta fórmula permitía abrir un debate institucional sobre el autocaravanismo y, al mismo tiempo, instar al Gobierno a estudiar la situación y adoptar medidas que facilitaran su desarrollo dentro de un marco normativo ordenado.

Pero elegir la fórmula parlamentaria no era una cuestión menor.

En el funcionamiento real de las cámaras legislativas cada tipo de iniciativa tiene sus propias reglas de tramitación y sus propias posibilidades de éxito. Por ese motivo era necesario estudiar cuidadosamente cuál podía ser la más adecuada para el caso que estábamos planteando.

Ver publicacion.

En el Congreso de los Diputados existe una figura similar denominada proposición no de ley (PNL), mediante la cual la cámara puede expresar su posición sobre un asunto o instar al Gobierno a actuar en una determinada dirección. En el Senado esa misma función se desarrolla mediante las mociones.

La elección de esta fórmula tenía varias ventajas.

En primer lugar, permitía plantear el problema del autocaravanismo desde una perspectiva institucional, obligando al Gobierno a pronunciarse sobre una realidad social que hasta ese momento apenas había sido considerada dentro del ámbito político.

En segundo lugar, ofrecía la posibilidad de implicar a distintos departamentos de la administración del Estado en la búsqueda de soluciones.

Y, finalmente, permitía que la Cámara Alta del Parlamento español debatiera por primera vez una cuestión que afectaba a miles de familias que practicaban el turismo itinerante en autocaravana.

Pero antes de que una iniciativa de este tipo pueda presentarse formalmente en la Mesa del Senado para su admisión a trámite existe otro aspecto fundamental que debe tenerse en cuenta.

Cuando un parlamentario perteneciente al partido que está gobernando decide impulsar una iniciativa en una de las cámaras de las Cortes Generales, esa iniciativa no puede plantearse sin más.

Antes de hacerlo, el propio grupo parlamentario exige que su autor recabe el apoyo de los ministerios que puedan verse implicados en su contenido.

Si alguno de esos ministerios se muestra contrario a la propuesta, lo habitual es que esta no llegue siquiera a presentarse, ya que ningún parlamentario desea colocar a su propio Gobierno en una situación incómoda dentro del Parlamento.

Ahí es precisamente donde se encuentra el verdadero trabajo previo que suele permanecer oculto a la opinión pública.

Antes de registrar la moción fue necesario desarrollar un trabajo de reuniones y explicaciones con los distintos ministerios implicados.

Durante aquellas semanas se mantuvieron diversos encuentros con responsables de los departamentos que podían verse afectados por la iniciativa, con el objetivo de explicar cuál era la realidad del autocaravanismo en España y qué tipo de medidas podían contribuir a mejorar su situación.

En ese trabajo tuve ocasión de acompañar a la senadora Ana María Chacón en varias reuniones con responsables ministeriales.

Mi papel en aquellas reuniones era sencillo pero importante. Como autocaravanista conocía de primera mano los problemas y necesidades que encontramos las familias cuando utilizamos nuestras autocaravanas para viajar.

Mi tarea consistía en explicar con la mayor claridad posible cuál era la situación real y por qué esta iniciativa no respondía únicamente a un interés político, sino a una necesidad social que ya se había abordado con normalidad en otros países europeos.

Para muchos de los responsables con los que tuvimos ocasión de hablar, el autocaravanismo era una actividad prácticamente desconocida.

Sin embargo, a medida que se les explicaba su funcionamiento y la experiencia existente en otros países europeos, comenzaban a comprender que se trataba de una forma de turismo itinerante perfectamente compatible con el desarrollo turístico y con la gestión ordenada del espacio público.

Ese trabajo previo fue fundamental.

Gracias a él fue posible despejar muchas dudas y comenzar a generar un clima favorable para que la iniciativa pudiera avanzar dentro del Senado.

Prueba de ello es que finalmente la moción presentada por la senadora Ana María Chacón fue aprobada en la Cámara Alta por asentimiento general de todos los grupos parlamentarios presentes.

Lo que había comenzado meses antes como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria estaba empezando a transformarse en una propuesta institucional con posibilidades reales de llegar al debate parlamentario.

En el siguiente capítulo explicaré el trabajo que fue necesario realizar con los distintos grupos parlamentarios así como con otros grupos sociales y empresariales del autocaravanismo que confirmaron su apoyo, antes del debate de la moción en el Senado, un proceso igualmente importante para lograr que la iniciativa pudiera ser aprobada.

martes, 10 de marzo de 2026

Capítulo 13. El autocaravanismo llega al Senado.

Capítulo 13. El autocaravanismo llega al Senado.


Primeros contactos en el Senado en torno a la iniciativa parlamentaria sobre el autocaravanismo. De izquierda a derecha: Pablo Higuera, la senadora Ana María Chacón, Eduardo Arenillas y Pedro Ansorena.

Tras retomarse el contacto con la senadora Ana María Chacón y reabrirse la posibilidad de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional, comenzó una nueva etapa en aquel proceso que meses antes había estado a punto de fracasar.

Sin embargo, el camino no sería sencillo.

A las dificultades que ya habían surgido dentro del propio movimiento autocaravanista se sumaba ahora un nuevo escenario: el paso desde el ámbito asociativo y municipal al terreno de las instituciones del Estado.

En aquel momento comprendí que, si queríamos que aquella oportunidad no se perdiera, era necesario seguir avanzando aunque las circunstancias dentro de la propia plataforma no fueran las más favorables.

Sin embargo, también tenía claro que la relación de confianza con la senadora se había establecido directamente conmigo. En ningún momento fue mi intención, ni la de mis compañeros, dejar fuera a la asociación a la que pertenecíamos. Prueba de ello es que la PACA ha figurado siempre a lo largo de todo el proceso hasta su finalización.

Fue entonces cuando decidí apoyarme en dos personas que desde el inicio habían demostrado un gran compromiso con el proyecto y una visión clara de lo que estaba en juego: Eduardo Arenillas y Pablo Higuera.

Ambos eran socios de la plataforma. Eduardo, además, había sido quien nos puso en contacto con la política jerezana Irene Canca y actuaba como delegado de la PACA en Sevilla.

Por su parte, Pablo, como secretario de ayuntamiento y por su formación buen conocedor de la función pública y del derecho administrativo, había colaborado activamente en la elaboración del dossier sobre autocaravanismo que finalmente se entregó a la senadora.

Con ambos había compartido desde hacía tiempo reflexiones sobre la situación del autocaravanismo en España y la necesidad de que esta realidad comenzara a ser comprendida también por las instituciones del Estado.

Cuando les expliqué la situación y la posibilidad de retomar el contacto con la senadora, entendieron inmediatamente la importancia del momento y se ofrecieron a colaborar.

A partir de ese momento comenzamos a trabajar juntos para intentar dar el siguiente paso.

Poco tiempo después se produjo el primer encuentro en el Senado. La reunión tuvo lugar en uno de los despachos de la Cámara Alta y en ella participaron, además de la propia senadora, algunos responsables ministeriales interesados en conocer con mayor detalle la situación del autocaravanismo en España.

Reunión de trabajo en uno de los despachos del Senado con la senadora Ana María Chacón y responsables ministeriales para explicar la situación del autocaravanismo en España.

Durante aquella reunión fue posible explicar con calma cuál era la realidad que vivían miles de familias autocaravanistas en nuestro país, las dificultades que encontrábamos en muchos municipios y la necesidad de que las administraciones públicas comprendieran mejor esta forma de viajar, que en otros países europeos ya formaba parte normal de las políticas de movilidad y turismo.

El autocaravanismo era, para muchos responsables públicos con los que tratábamos, una actividad prácticamente desconocida.

Por ese motivo, buena parte de la reunión estuvo dedicada a explicar qué era realmente el turismo itinerante en autocaravana y por qué su desarrollo estaba generando conflictos en algunos lugares.

Al finalizar el encuentro, la senadora comentó la posibilidad de dar a conocer aquella reunión a través de los medios de comunicación.

Documento relacionado con aquel encuentro

Personalmente le recomendé que no lo hiciera.

Nosotros no buscábamos ningún protagonismo. Es cierto que los responsables políticos, en muchas ocasiones, necesitan que la prensa proyecte su trabajo en la función pública. Sin embargo, en este caso la experiencia me decía que cuanto menor proyección pública tuviera aquel primer contacto, más tranquilidad tendríamos para trabajar en los meses siguientes.

En aquellos momentos ya comenzaban a percibirse ciertas tensiones alrededor del proceso y consideré que lo más prudente era seguir avanzando con discreción.

La senadora comprendió perfectamente el planteamiento y aceptó aquella recomendación.

Con el paso del tiempo estoy convencido de que aquella decisión permitió que el trabajo, al menos durante un tiempo, pudiera desarrollarse con mayor serenidad.

A medida que el proceso comenzaba a tomar forma también empezaron a aparecer algunas presiones y tensiones, no solo dentro de la PACA, sino también dentro del propio movimiento autocaravanista.

Cuando un proyecto ciudadano comienza a adquirir dimensión institucional, no es extraño que surjan discrepancias sobre quién debe asumir la interlocución política.

En aquel momento algunos compañeros consideraban que la gestión de aquel contacto con el Senado debía desarrollarse de otra manera o a través de otras personas.

Incluso llegaron a producirse intentos de reconducir la iniciativa a través de otros interlocutores políticos, lo que generó cierta confusión en los primeros momentos.

Con el tiempo comprendí que este tipo de situaciones son relativamente habituales cuando un movimiento social comienza a relacionarse con las instituciones.

Convencer a un responsable político de alto nivel para que escuche una propuesta ciudadana no es fácil. Los políticos reciben constantemente propuestas de todo tipo y sus equipos estudian con mucha atención tanto los proyectos que se les presentan como las personas que los impulsan.

Por ese motivo, ganarse la confianza resulta una labor esencial, pero también complicada. Cuando se establece una relación de confianza, intentar sustituir al interlocutor o introducir intermediarios suele ser un error, porque puede generar desconfianza y poner en riesgo todo el proceso.

Afortunadamente, en este caso la propia senadora Ana María Chacón mantuvo siempre una actitud clara y coherente respecto a la interlocución que se había establecido desde el inicio y siempre confió en nosotros.

Gracias a ello el trabajo pudo continuar.

A partir de aquel momento comenzó a plantearse la posibilidad de dar un paso que hasta entonces nadie había intentado en España: llevar el autocaravanismo al debate parlamentario de Las Cortes Generales.

A partir de la información que le íbamos trasladando, la senadora y su equipo comenzaron a estudiar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía aplicarse a nuestro caso.

Como ya he comentado en otras ocasiones, nuestro trabajo consistía en tratar de explicar con la mayor claridad posible cuáles eran los problemas y necesidades que encontrábamos las familias autocaravanistas a la hora de viajar por España. La forma política o administrativa de abordar esa situación correspondía a quienes tenían responsabilidades institucionales.

Finalmente se decidió impulsar una iniciativa parlamentaria en el Senado.

Dependiendo de la fórmula parlamentaria elegida, era necesario desarrollar un trabajo previo antes de su presentación en la Mesa del Senado para su admisión y la posterior fijación de una fecha de debate en la cámara.

La fórmula elegida sería una iniciativa parlamentaria interministerial en forma de moción dirigida al Gobierno.

Lo que unos meses antes había comenzado como una conversación casual entre autocaravanistas en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de convertirse en un asunto de debate en uno de los lugares donde reside el poder legislativo de nuestro país: la Cámara Alta del Parlamento español.

El autocaravanismo estaba a punto de entrar, por primera vez, en el Senado de España.

En el siguiente capítulo explicaré el trabajo previo que fue necesario realizar antes de presentar la iniciativa en la Mesa del Senado y también el que se llevó a cabo después de su admisión, durante las semanas previas al debate en la cámara.