martes, 3 de marzo de 2026

✅ Cap铆tulo 5. La creaci贸n de las 谩reas: Cuando el m茅todo empez贸 a dar resultados.

Despu茅s de haber definido la estrategia y elaborado el dossier, necesit谩bamos algo tangible. Era imprescindible demostrar que el trabajo desarrollado no quedaba en el plano te贸rico. No solo para los autocaravanistas en general, sino tambi茅n para los propios directivos y delegados que est谩bamos dedicando tiempo y esfuerzo de forma completamente altruista.

Inauguraci贸n del 谩rea municipal de Li茅rganes (Cantabria), una de las primeras 谩reas plenamente operativas de Espa帽a. La respuesta de los autocaravanistas confirm贸 que el modelo era viable.

La prioridad era clara: conseguir la primera 谩rea municipal de servicio para autocaravanas en Espa帽a.

No fue f谩cil. Convencer al primer alcalde cost贸 mucho. Pero ahora cont谩bamos con dos herramientas fundamentales: el convencimiento pleno del modelo franc茅s y el dossier t茅cnico elaborado por Vicente D铆az.

Desde el inicio de la PACA comenc茅 a colaborar estrechamente con Vicente. Durante a帽os mantuvimos contacto casi diario, por tel茅fono o correo electr贸nico. Su conocimiento detallado de las 谩reas francesas, fruto de sus viajes familiares, nos proporcion贸 una visi贸n pr谩ctica decisiva para adaptar aquel modelo a nuestra realidad.

La plataforma no dispon铆a de ayudas p煤blicas ni recursos externos. Se sosten铆a exclusivamente con las cuotas de sus socios. Ni los miembros de la junta directiva ni los delegados percib铆amos compensaci贸n alguna por gastos o desplazamientos. Aquella precariedad econ贸mica era tambi茅n una garant铆a de independencia y libertad de acci贸n.

 ✅ La importancia de la forma.

Pero no bastaba con disponer de voluntad y un buen dossier tecnico. Era imprescindible dirigirse a la administraci贸n con rigor formal.

Para mi trabajo en Cantabria cont茅 con la ayuda de otra persona clave en aquellos inicios: Pablo Higuera, secretario de ayuntamiento, conocedor del derecho administrativo y del funcionamiento interno de la administraci贸n. 脡l nos ayud贸 a comprender algo fundamental: no sirve cualquier escrito cuando se trata de dirigirse a una instituci贸n p煤blica.

Un escrito mal planteado puede ser rechazado por defecto de forma, independientemente de la raz贸n que contenga.

Pablo redact贸 un modelo de oficio que deb铆an seguir los delegados al solicitar entrevistas con alcaldes o concejales. La estructura era clara:

  • Qui茅n soy.
  • A qui茅n represento.
  • Qu茅 solicito.
  • Qu茅 ofrezco.
  • Petici贸n formal de entrevista o respuesta.
  • Fecha y firma.

Este modelo fue revisado tambi茅n por Pablo, notario en Santander, quien confirm贸 la correcci贸n jur铆dica del planteamiento. Comprendimos entonces que la reivindicaci贸n deb铆a apoyarse no solo en argumentos t茅cnicos, sino tambi茅n en formas administrativas impecables.

  El trabajo sobre el terreno.

Una vez impreso el dossier y la carta de presentaci贸n, fue distribuido entre los delegados que trabajabamos en las distintas comunidades aut贸nomas. Se convirti贸 en herramienta com煤n y argumento compartido.

Las visitas a los ayuntamientos comenzaron a multiplicarse.

El planteamiento era siempre el mismo: ofrecer colaboraci贸n, explicar el fen贸meno del turismo itinerante y proponer la creaci贸n de unos servicios m铆nimos —un espacio de estacionamiento adecuado, toma de agua potable y punto de vaciado conectado a la red de saneamiento— siguiendo el modelo ya consolidado en Francia e Italia.

No se ped铆an grandes inversiones. Se propon铆a una infraestructura sencilla, de bajo coste y con retorno econ贸mico indirecto para el comercio local.

Pero convencer no era sencillo. La referencia segu铆a siendo el camping.

Las primeras 谩reas.

El resultado de aquel trabajo constante, paciente y desinteresado comenz贸 a dar frutos.

Las primeras 谩reas municipales plenamente operativas fueron, por este orden:

  • Tui (Galicia)
  • Li茅rganes (Cantabria)
  • Bermeo (Vizcaya)

Previamente celebramos la creaci贸n del 谩rea de San Mart铆n de Teverga (Asturias), lo que gener贸 enorme ilusi贸n. Sin embargo, con perspectiva, no puede considerarse la primera 谩rea municipal plenamente consolidada, ya que inicialmente consisti贸 en una concentraci贸n de autocaravanas con la instalaci贸n provisional de un punto de agua. La infraestructura definitiva se materializar铆a a帽os m谩s tarde.

Las 谩reas de Tui, Li茅rganes y Bermeo marcaron el verdadero punto de inflexi贸n.

  • Confirmaban que la estrategia era correcta.
  • Confirmaban que el dossier funcionaba.
  • Confirmaban que los ayuntamientos, cuando comprend铆an el fen贸meno, apostaban por 茅l.

 ✅ M谩s que infraestructuras.

Con motivo de las inauguraciones acud铆an centenares de autocaravanas. Nuestra presencia era una forma de agradecer a los ayuntamientos su apuesta y de demostrar, con hechos, que la decisi贸n hab铆a sido acertada.

La plataforma no hab铆a nacido con vocaci贸n l煤dica. Su finalidad era reivindicativa y estructural. Sin embargo, aquellas inauguraciones se convirtieron en aut茅nticas celebraciones colectivas.

Hab铆a convivencia, intercambio de experiencias, charlas informativas y, sobre todo, una sensaci贸n compartida de estar construyendo algo nuevo.

La creaci贸n de las primeras 谩reas fue la confirmaci贸n de que el trabajo desarrollado desde Fonsagrada y Tor贸 comenzaba a dar resultados visibles.

El m茅todo funcionaba.

Y, por primera vez, el autocaravanismo reivindicativo en Espa帽a dejaba de ser una idea para convertirse en una realidad tangible.

No todo fue un camino de rosas.

Sin embargo, el avance no estuvo exento de resistencias.

La creaci贸n de 谩reas municipales comenz贸 a generar recelos en determinados sectores vinculados al camping tradicional incluido una parte del asociacionismo de 茅ste, que interpretaban estas iniciativas como una competencia directa o una alteraci贸n del modelo tur铆stico y tradicional existente. Aquellas reacciones, previsibles en parte, evidenciaron que el desarrollo del autocaravanismo no era 煤nicamente una cuesti贸n t茅cnica o administrativa, sino tambi茅n econ贸mica y sectorial.

Las tensiones no tardaron en aparecer.

En algunos casos se tradujeron en presiones externas; en otros, en debates internos sobre la estrategia y la relaci贸n con distintos actores del sector. El crecimiento del proyecto implicaba alterar equilibrios establecidos y cuestionar inercias que llevaban d茅cadas asentadas.

Aquellos primeros contratiempos marcar铆an etapas posteriores y condicionaron, en parte, mi propia relaci贸n con la direcci贸n de la plataforma y algunos de sus delegados. Pero esa es otra parte de la historia que merece ser contada con la serenidad que da el paso del tiempo.


  Documento relacionado:
Reacciones de parte del sector camping ante la creaci贸n de 谩reas municipales para autocaravanas: Consultar art铆culo publicado en 2010

lunes, 2 de marzo de 2026

✅ Cap铆tulo 4. Del diagn贸stico al m茅todo.

Cuando comprendimos d贸nde estaba realmente el problema.

La estructura de representaci贸n ya estaba creada. Tras la asamblea de Tor贸, la plataforma contaba con 谩mbito nacional, delegaciones territoriales y una voluntad clara de trabajar. Pero ahora era necesario algo m谩s complejo: definir con precisi贸n las l铆neas de actuaci贸n.

Portada del dossier t茅cnico elaborado por la P.A.C.A.  Esta herramienta estrat茅gica permiti贸 presentar a los ayuntamientos una propuesta documentada, jur铆dica y econ贸micamente viable para la creaci贸n de 谩reas de servicio para autocaravanas.

Espa帽a no hab铆a desarrollado el autocaravanismo al mismo ritmo que otros pa铆ses europeos. Mientras en Francia, Alemania o Italia el fen贸meno estaba consolidado desde los a帽os setenta —con representaci贸n organizada e infraestructuras espec铆ficas— en nuestro pa铆s apenas comenz谩bamos a estructurar el movimiento a comienzos del siglo XXI.

Ello implicaba enfrentarse a una doble realidad.

Por un lado, una administraci贸n p煤blica que desconoc铆a la naturaleza espec铆fica del autocaravanismo y lo encuadraba casi exclusivamente dentro del 谩mbito del camping tradicional.

Por otro, una percepci贸n social todav铆a condicionada por estereotipos y por la idea, muy extendida, de que las autocaravanas deb铆an permanecer exclusivamente en campings.

Ese era el punto de partida.

La identificaci贸n del problema real.

En mi caso, como delegado de la plataforma en Cantabria, antes de abordar cualquier actuaci贸n consider茅 necesario aclarar el marco jur铆dico. Uno de los primeros pasos fue plantear la situaci贸n a Pablo, notario y vecino del edificio donde residimos. Le expuse cu谩les eran, en la pr谩ctica, los problemas que encontr谩bamos al viajar con nuestras autocaravanas: advertencias, presiones y sanciones cuando estacion谩bamos correctamente para pernoctar.

Tras estudiar la cuesti贸n, su conclusi贸n fue clara: el problema principal no era tur铆stico.

No se trataba de regulaci贸n de actividad tur铆stica.

El conflicto se produc铆a en el 谩mbito del estacionamiento y en la interpretaci贸n del Reglamento General de Circulaci贸n por parte de algunos agentes encargados de regular el tr谩fico.

Aquella observaci贸n fue determinante.

Si el problema no era turismo, la interlocuci贸n no deb铆a dirigirse a las consejer铆as tur铆sticas o a los gobiernos auton贸micos, sino a quienes ten铆an competencias en movilidad.

Para confirmarlo, remit铆 una consulta formal a la Consejer铆a de Turismo del Gobierno de Cantabria. La respuesta escrita fue concluyente: en materia de circulaci贸n y estacionamiento, la competencia correspond铆a a los ayuntamientos, dentro del marco del Reglamento General de Circulaci贸n y la Ley de Bases de R茅gimen Local.

Quedaba as铆 identificado el primer eje estrat茅gico:

Los interlocutores deb铆an ser alcaldes y concejales responsables de movilidad.

Hab铆amos pasado de la queja gen茅rica a la identificaci贸n precisa del marco competencial.

El segundo problema: los servicios.

Pero el estacionamiento no era el 煤nico asunto.

La pr谩ctica responsable del autocaravanismo exige infraestructuras b谩sicas para la correcta gesti贸n de residuos y el abastecimiento de agua. Sin puntos adecuados de vaciado y carga, la actividad se vuelve insostenible.

La referencia m谩s clara la encontr谩bamos en Francia, donde las 谩reas municipales de autocaravanas estaban plenamente normalizadas y extendidas por todo el territorio. No eran campings encubiertos, sino espacios espec铆ficos de estacionamiento con servicios b谩sicos: rejilla para aguas grises, punto de vaciado de aguas negras, toma de agua potable, se帽alizaci贸n adecuada e informaci贸n tur铆stica.

El modelo exist铆a, funcionaba y generaba beneficios econ贸micos en los municipios que lo implantaban.

La cuesti贸n era c贸mo trasladarlo a Espa帽a.

Hoy, en 2026, cuando existen m谩s de 1.200 谩reas de servicio para autocaravanas repartidas por la geograf铆a espa帽ola —fruto del trabajo inicial y del esfuerzo continuado de muchos compa帽eros— puede parecer dif铆cil imaginar aquella situaci贸n. Pero en 2003 la ausencia de referencias era casi absoluta.

✅ La primera lecci贸n municipal.

Las primeras visitas a ayuntamientos fueron reveladoras. Los responsables municipales sol铆an atender con cordialidad, pero el desconocimiento era generalizado.

En muchos casos la respuesta era siempre la misma:

—Para eso ya est谩n los campings.

La actividad se entend铆a desde la 贸ptica del alojamiento tur铆stico tradicional, no desde la movilidad itinerante.

La ausencia de precedentes nacionales generaba desconfianza. No hab铆a referencias t茅cnicas, ni estudios econ贸micos, ni ejemplos cercanos que avalaran la propuesta.

Aquello nos llev贸 a una conclusi贸n fundamental:

No bastaba con tener raz贸n.
Hab铆a que demostrarla.
Y hab铆a que hacerlo en el lenguaje que entiende una administraci贸n: normativa, planos, datos, costes y ejemplos pr谩cticos.

  El nacimiento del dossier.

De esa necesidad naci贸 el dossier.

No fue un simple folleto informativo. Fue una herramienta estrat茅gica.

En 茅l se integraban:

  • La definici贸n jur铆dica de autocaravana seg煤n normativa europea.
  • La diferenciaci贸n entre estacionamiento y acampada.
  • El perfil socioecon贸mico del usuario.
  • Informes econ贸micos del sector.
  • Comparativas entre Europa y Espa帽a.
  • Ejemplos reales de 谩reas en funcionamiento.
  • Planos t茅cnicos de ejecuci贸n.
  • Modelos de se帽alizaci贸n oficial.
  • Normas de uso.
  • Estimaci贸n de costes.
  • Argumentario medioambiental y econ贸mico.

El objetivo era doble: despejar dudas t茅cnicas y ofrecer seguridad pol铆tica.

  • Si un alcalde quer铆a saber cu谩nto costaba, ah铆 estaba el c谩lculo.
  • Si preguntaba c贸mo deb铆a dise帽arse, ah铆 estaban los planos.
  • Si dudaba del impacto econ贸mico, ah铆 estaban los datos europeos.
  • Si tem铆a problemas de orden p煤blico, ah铆 estaban las normas de uso.

Este trabajo extraordinario debe atribuirse en gran medida a Vicente D铆az, directivo fundador de la PACA, publicista de profesi贸n y gran viajero con su familia por Francia, pa铆s del que aprendi贸 de primera mano el modelo de 谩reas municipales. Su capacidad de an谩lisis y estructuraci贸n permiti贸 convertir una reivindicaci贸n dispersa en un proyecto t茅cnicamente articulado.

Con el dossier comenz贸 una nueva etapa.

Ya no 茅ramos solo un grupo de autocaravanistas que reclamaba derechos.
脡ramos una organizaci贸n que presentaba propuestas concretas, viables y documentadas.

Hab铆amos pasado del malestar a la estrategia.
Y de la estrategia al m茅todo.

Documentaci贸n relacionada:
  • Debate en el foro ACPasi贸n (noviembre de 2003) sobre la creaci贸n y evoluci贸n de la P.A.C.A.: Ver hilo completo
  • Respuesta oficial de la Direcci贸n General de Turismo del Gobierno de Cantabria sobre competencias en materia de estacionamiento y movilidad (2003): Consultar documento
  • Dossier autocaravanas PACA.
  • Consultar documento.

✅ Cap铆tulo 3. Playa de Tor贸: cuando decidimos ampliar el horizonte.

  La conversi贸n de una plataforma regional en proyecto nacional.

En marzo de 2003, apenas unas semanas despu茅s de su inscripci贸n legal en la Delegaci贸n del Gobierno del Principado, la reci茅n constituida Plataforma de Autocaravanas de Asturias convoc贸 su primera asamblea formal en el municipio de Llanes, concretamente en la playa de Tor贸, en el comedor de un establecimiento de hosteler铆a.


Antes de la creaci贸n de la PACA y las asambleas, hubo conversaciones junto a nuestras autocaravanas. En encuentros informales del fin de semana como 茅ste a principios del a帽o 2.000, en donde empez贸 a tomar forma la conciencia colectiva del autocaravanismo reivindicativo.

La Plataforma de Autocaravanas de Asturias (P.A.C.A.) hab铆a sido registrada oficialmente en Gij贸n el 24 de febrero de 2003 como asociaci贸n sin 谩nimo de lucro, con la intenci贸n de reivindicar los derechos de los autocaravanistas asturianos dentro del marco de la legalidad.

Hab铆a nacido como proyecto regional y contaba inicialmente con veintiocho socios fundadores. El objetivo de aquella reuni贸n era presentar oficialmente los estatutos, explicar las l铆neas de actuaci贸n previstas y consolidar la estructura organizativa.

A aquella asamblea asistimos, adem谩s de los socios asturianos, varias personas procedentes de otras comunidades aut贸nomas —Castilla y Le贸n, Galicia, Pa铆s Vasco, Cantabria, Andaluc铆a, Valencia…— que hab铆amos sido invitadas por la Junta Directiva. La relaci贸n entre nosotros se hab铆a forjado principalmente a trav茅s de los foros de internet, que en aquella 茅poca constitu铆an pr谩cticamente el 煤nico espacio de encuentro y debate netamente autocaravanista en Espa帽a.

Fue en Tor贸 donde conoc铆 personalmente a los fundadores de la plataforma y su primera junta directiva presidida por Antonio Gayo, luis Pa帽os, Noni de Arriba, Vicente D铆az, Fernando Cuervo, Angel etc.

  Un planteamiento que cambi贸 el rumbo.

Durante el desarrollo de la asamblea, la Junta Directiva nos ofreci贸 a los invitados la posibilidad de intervenir y aportar nuestras opiniones o ideas sobre la viabilidad del proyecto y su orientaci贸n futura.

Conviene situarse en aquel momento hist贸rico: el movimiento reivindicativo autocaravanista en Espa帽a se encontraba en sus inicios. Aunque el n煤mero de autocaravanas a煤n era reducido y la presi贸n administrativa limitada, comenzaban a detectarse problemas en distintas regiones y no exist铆a todav铆a una estrategia definida ni una hoja de ruta clara.

Cuando se me ofreci贸 la palabra, expuse una idea que consideraba esencial: el autocaravanismo es, por naturaleza, una actividad itinerante. No entiende de fronteras administrativas. Los autocaravanistas viajamos por todo el territorio nacional —y m谩s all谩 de 茅l—, y los problemas que afectaban a Asturias tambi茅n estaban presentes en otras comunidades.

En mi opini贸n, resolver una dificultad en una regi贸n no solucionaba el problema si, al cruzar su l铆mite, 茅ste volv铆a a reproducirse.

Por ello defend铆 que la plataforma deb铆a ampliar su 谩mbito de actuaci贸n y convertirse en una estructura de car谩cter nacional.

  La decisi贸n democr谩tica.

La propuesta gener贸 inicialmente cierta sorpresa. La PACA hab铆a nacido con vocaci贸n asturiana y no estaba previsto dar ese salto en tan corto espacio de tiempo, incluso ya ten铆an elaborados los estatutos en los que no se contemplaba la situaci贸n propuesta.

Ante la relevancia del planteamiento, la Junta Directiva decidi贸 someter la cuesti贸n a votaci贸n de los socios presentes.

El resultado fue claro: los veintiocho socios fundadores comprendieron la propuesta y aprobaron la transformaci贸n de la plataforma regional en una organizaci贸n de 谩mbito nacional.

Aquella decisi贸n no fue improvisada ni impuesta. Fue adoptada democr谩ticamente por quienes hab铆an creado la estructura apenas unas semanas antes.

  El inicio de la etapa nacional.

Tras la votaci贸n, los compa帽eros procedentes de otras comunidades que hab铆amos asistido como invitados en apoyo de los asturianos, decidimos incorporarnos formalmente a la plataforma y asumir la responsabilidad de trabajar como delegados en nuestras respectivas regiones.

Se opt贸 por un modelo organizativo basado en delegaciones territoriales, con el objetivo de extender la presencia de la plataforma por el conjunto del pa铆s.

As铆, en marzo de 2003, en el comedor de un establecimiento junto a la playa asturiana de Tor贸, naci贸 y comenz贸 la andadura nacional de la Plataforma de Autocaravanas Aut贸noma (antes Plataforma de Autocaravanas de Asturias) —La PACA—, conservando la misma sigla y denominaci贸n por expreso deseo de sus fundadores.

Lo que hab铆a nacido como respuesta a un conflicto localizado se transform贸 en un proyecto de alcance estatal.

Y con aquella decisi贸n, el autocaravanismo reivindicativo en Espa帽a inici贸 una nueva etapa la defensa de los intereses y de los derechos de los autocaravanistas a nivel nacional.


domingo, 1 de marzo de 2026

✅ Cap铆tulo 2 Fonsagrada: cuando el malestar se convirti贸 en organizaci贸n.

El origen de la Plataforma de Autocaravanas de Asturias.

Si el diagn贸stico estructural comentado en el cap铆tulo anterior fue el punto de partida intelectual, el origen real de la organizaci贸n hacia la defensa y reivindicaci贸n del autocaravanismo tuvo un detonante muy concreto.


Poblaci贸n de la costa asturiana. Fue en lugares como estos donde el estacionamiento de una autocaravana dej贸 de ser un gesto cotidiano para convertirse en el detonante de una organizaci贸n.

A principios de los a帽os 2000, con la ya incipiente presencia de autocaravanas en las poblaciones de la costa asturiana, comenzaron a producirse actuaciones de la Guardia Civil que los autocaravanistas percibieron como un acoso reiterado hacia quienes estacionaban correctamente sus veh铆culos.

La confusi贸n entre estacionamiento y acampada —o la insinuaci贸n de que, para pasar la noche, deb铆an acudir necesariamente a un camping— deriv贸 en advertencias, presiones y finalmente en sanciones. Entre ellas, la impuesta a uno de los compa帽eros que poco despu茅s ser铆a pieza clave en la creaci贸n de la plataforma: Antonio Gayo.

Antonio no era un reci茅n llegado al asociacionismo. Hab铆a sido presidente del club campista asturiano “El Horreo” y participante habitual en las acampadas nacionales de la FECC, lo que le otorgaba experiencia y conocimiento del entorno tradicional.

Sin embargo, aquella sanci贸n puso de manifiesto que la problem谩tica espec铆fica del autocaravanismo no estaba siendo abordada de forma diferenciada por las estructuras asociativas en las que hasta entonces se integraba.

  Aquello cambi贸 el clima.

Ya no se trataba 煤nicamente de la ausencia de infraestructuras o de la falta de representaci贸n formal. Se trataba de la necesidad inmediata de defender una situaci贸n que se consideraba jur铆dicamente injusta, abusiva e incorrecta.

La sensaci贸n compartida fue clara: si no se reaccionaba de forma organizada, situaciones similares podr铆an repetirse sin que existiera una estructura capaz de responder.

  La reuni贸n de Fonsagrada.

Fue ese contexto el que motiv贸 la reuni贸n en Fonsagrada (Lugo) en una salida del fin de semana.

No fue una convocatoria institucional ni una asamblea multitudinaria. Fue el encuentro de un grupo reducido de autocaravanistas asturianos que compart铆an inquietud y la convicci贸n de que era necesario hacer algo m谩s que lamentarse en conversaciones informales en las salidas de fin de semana o en foros digitales.

Por lo que posteriormente llegu茅 a conocer en conversaciones con algunos de los asistentes, en Fonsagrada se analizaron los hechos ocurridos en la costa asturiana, tomando la sanci贸n a Antonio como prueba de base. Se debati贸 sobre la indefensi贸n en la que se encontraba el colectivo y se asumi贸 que el problema no era puntual, sino consecuencia de una falta de reconocimiento jur铆dico claro y de una interpretaci贸n restrictiva hacia los autocaravanistas.

Aquella reuni贸n dio lugar a una decisi贸n trascendente: constituir una plataforma espec铆fica para la defensa de los autocaravanistas en Asturias.

As铆 naci贸 la Plataforma de Autocaravanas de Asturias.

Antonio Gayo, junto con otros compa帽eros que asumir铆an funciones de vicepresidente, secretaria, tesorero y vocales, conform贸 la primera junta directiva de la plataforma, consolidando una estructura que comenzaba como respuesta a un conflicto concreto, pero que pronto demostrar铆a tener un alcance mucho mayor. 

Un origen que marc贸 el camino.

Aunque mi participaci贸n directa en el proceso comenzar铆a m谩s adelante, en la asamblea celebrada en la playa de Tor贸, los acontecimientos de Fonsagrada marcaron el punto de partida real de la organizaci贸n.

Puede afirmarse, sin exageraci贸n, que all铆 naci贸 la primera estructura espec铆ficamente reivindicativa del autocaravanismo en Espa帽a. Hasta entonces exist铆an entidades como el Camper Lleure Club de Catalu帽a o el Club Aire Libre de Palencia, orientadas fundamentalmente al ocio y la convivencia entre socios, pero no a la defensa jur铆dica e institucional de la actividad.

Sin aquella reuni贸n inicial, probablemente no habr铆a existido la estructura que m谩s tarde dar铆a el salto al 谩mbito nacional, ni el trabajo t茅cnico posterior, ni la elaboraci贸n del dossier de trabajo, ni la interlocuci贸n institucional que vendr铆a despu茅s.

Antes de Tor贸.
Antes de la definici贸n de una l铆nea de trabajo estructurada.
Antes del Senado.

Hubo Fonsagrada.

Y all铆 comenz贸 la organizaci贸n.