Cap铆tulo 30. Despu茅s del GT-53: lo que se consigui贸… y lo que se perdi贸.
Con la clausura del GT-53 el 13 de febrero de 2008 se cerr贸 un ciclo en la reivindicaci贸n del autocaravanismo en Espa帽a.
Un ciclo que comenz贸 a finales de 2004, con aquel primer contacto con la senadora Ana Mar铆a Chac贸n, y que a lo largo de varios a帽os dio lugar a un intenso trabajo que culmin贸 con la moci贸n aprobada en el Senado y la creaci贸n del propio grupo de trabajo en la Direcci贸n General de Tr谩fico.
Aquel proceso, visto con perspectiva, no fue sencillo.
Estuvo lleno de esfuerzos, aciertos, errores, avances y retrocesos.
Pero tambi茅n fue, sin duda, una experiencia 煤nica.
Por mi parte, no guardo rencor hacia nada ni hacia nadie. No es esa mi condici贸n.
Soy consciente de que trabajamos en un entorno complejo, con personas distintas, intereses diferentes y situaciones que no siempre son f谩ciles de gestionar.
Y, como cualquier persona, tambi茅n habr茅 cometido errores.
Por ello, si en alg煤n momento alguien se ha sentido molesto u ofendido por mis actuaciones o mis palabras, desde aqu铆 quiero pedir disculpas sinceramente.
Pero m谩s all谩 de lo personal, hay algo que considero fundamental.
Si no somos capaces de analizar el pasado —con sus aciertos y con sus errores— dif铆cilmente podremos construir un futuro mejor.
Y eso es, precisamente, lo que pretendo en este cap铆tulo.
Lo que se consigui贸.
El autocaravanismo en Espa帽a, una actividad hasta entonces pr谩cticamente desconocida para la sociedad y para la propia administraci贸n, consigui贸 algo que nunca antes hab铆a logrado:
Entrar en las instituciones del Estado.
Por primera vez se habl贸 del autocaravanismo en el Senado, se aprob贸 una iniciativa parlamentaria, se cre贸 un grupo de trabajo en la DGT y se desarrollaron herramientas concretas.
Entre ellas destacan la Instrucci贸n 08/V-74 y el Manual de Movilidad en Autocaravana.
Documentos de referencia que, con sus aciertos y sus posibles errores, han servido de base para interpretar y orientar esta actividad en Espa帽a.
Modelo de ordenanza municipal propuesto por la federaci贸n andaluza de municipios y provincias F.A.M.P. participantes en el GT-53.
Fruto de este trabajo, la FAMP elabor贸 una ordenanza tipo dirigida a los ayuntamientos andaluces, con el objetivo de trasladar a la pr谩ctica municipal los criterios desarrollados en el GT-53.
La semilla qued贸 plantada.
Lo que no se supo mantener.
Pero junto a esos logros tambi茅n hubo una p茅rdida importante.
Quiz谩s la m谩s importante de todas: la p茅rdida de un espacio de di谩logo directo con la administraci贸n.
El GT-53 no era solo un grupo de trabajo.
Era una oportunidad para consolidar una interlocuci贸n estable, avanzar en soluciones concretas y dar continuidad al trabajo iniciado.
Sin embargo, esa oportunidad no se supo mantener.
El problema de fondo.
Con el paso del tiempo, la conclusi贸n es clara.
El problema no estuvo en la administraci贸n.
La administraci贸n respondi贸. Escuch贸. Trabaj贸. Y puso herramientas encima de la mesa.
El problema estuvo, en gran medida, en nosotros mismos.
En el propio colectivo.
Falt贸 unidad, visi贸n, implicaci贸n y, sobre todo, responsabilidad.
Una reflexi贸n necesaria.
El autocaravanismo es, ante todo, una actividad de ocio.
Las personas compran una autocaravana para disfrutar, para viajar y para aprovechar mejor su tiempo libre.
Y eso es completamente leg铆timo.
La autocaravana, aunque es un veh铆culo polivalente que sirve para muchas cosas, fue creada principalmente para mejorar el aprovechamiento del tiempo libre. Esa es, a mi modo de ver, su principal condici贸n y tambi茅n su mayor ventaja.
Es cierto que con ella tambi茅n se puede acampar, y muchas familias utilizan esa posibilidad.
Pero para eso ya existen los campings o los lugares espec铆ficamente destinados a la acampada, dotados de instalaciones, leyes y normas, no el espacio urbano o natural.
Lo que aqu铆 se ha reclamado nunca ha sido el derecho a acampar en cualquier sitio.
Lo que se ha reclamado es algo distinto: que cuando el Estado homologa un veh铆culo para un fin concreto y lo pone a disposici贸n del ciudadano, despu茅s de haber pagado este impuestos de todo tipo, ese mismo Estado sea consciente de que ese veh铆culo necesita una legislaci贸n acorde que le proteja y unas infraestructuras de apoyo que permitan desarrollar la actividad con normalidad y no con sobresaltos.
Del mismo modo que hoy se crean puntos de recarga para los coches el茅ctricos, tambi茅n deber铆a comprenderse que un veh铆culo como la autocaravana necesita determinados servicios e infraestructuras como lo son los puntos ecol贸gicos de carga y descarga y el derecho a estacionar un veh铆culo en donde lo hacen el resto de su misma categoria, para poder utilizarse y realizar la actividad con normalidad.
Y eso es, en el fondo, lo que se ha intentado plantear desde la moci贸n del Senado de 2006.
La semilla.
- La base est谩 creada.
- Las herramientas existen.
- El conocimiento tambi茅n.
Ahora, como en cualquier proceso, hay que regarlo, hay que cuidarlo y hay que tener paciencia.
Porque, como bien se dice: “Zamora no se gan贸 en una hora.”
Antes de continuar.
El cierre del GT-53 no fue el final del autocaravanismo en Espa帽a.
Fue, en realidad, el final de una etapa.
Y el inicio de otra muy distinta.
Una etapa en la que muchas de las cuestiones que entonces se plantearon siguen, todav铆a hoy, sin resolverse completamente.
Y que merece ser analizada con la perspectiva que da el tiempo.
Gracias a todos por vuestro inter茅s.
Pedro Ansorena Ant贸n.



