lunes, 23 de marzo de 2026

Cap铆tulo 30. Despu茅s del GT-53: lo que se consigui贸… y lo que se perdi贸.

Cap铆tulo 30. Despu茅s del GT-53: lo que se consigui贸… y lo que se perdi贸.


Documento oficial de clausura del GT-53 Autocaravanas (DGT, 2008), en el que se recogen los principales acuerdos alcanzados tras un a帽o de trabajo.

Con la clausura del GT-53 el 13 de febrero de 2008 se cerr贸 un ciclo en la reivindicaci贸n del autocaravanismo en Espa帽a.

Ver documento de la clausura.

Un ciclo que comenz贸 a finales de 2004, con aquel primer contacto con la senadora Ana Mar铆a Chac贸n, y que a lo largo de varios a帽os dio lugar a un intenso trabajo que culmin贸 con la moci贸n aprobada en el Senado y la creaci贸n del propio grupo de trabajo en la Direcci贸n General de Tr谩fico.

Aquel proceso, visto con perspectiva, no fue sencillo.

Estuvo lleno de esfuerzos, aciertos, errores, avances y retrocesos.

Pero tambi茅n fue, sin duda, una experiencia 煤nica.

Por mi parte, no guardo rencor hacia nada ni hacia nadie. No es esa mi condici贸n.

Soy consciente de que trabajamos en un entorno complejo, con personas distintas, intereses diferentes y situaciones que no siempre son f谩ciles de gestionar.

Y, como cualquier persona, tambi茅n habr茅 cometido errores.

Por ello, si en alg煤n momento alguien se ha sentido molesto u ofendido por mis actuaciones o mis palabras, desde aqu铆 quiero pedir disculpas sinceramente.

Pero m谩s all谩 de lo personal, hay algo que considero fundamental.

Si no somos capaces de analizar el pasado —con sus aciertos y con sus errores— dif铆cilmente podremos construir un futuro mejor.

Y eso es, precisamente, lo que pretendo en este cap铆tulo.

Lo que se consigui贸.

El autocaravanismo en Espa帽a, una actividad hasta entonces pr谩cticamente desconocida para la sociedad y para la propia administraci贸n, consigui贸 algo que nunca antes hab铆a logrado:

Entrar en las instituciones del Estado.

Por primera vez se habl贸 del autocaravanismo en el Senado, se aprob贸 una iniciativa parlamentaria, se cre贸 un grupo de trabajo en la DGT y se desarrollaron herramientas concretas.

Entre ellas destacan la Instrucci贸n 08/V-74 y el Manual de Movilidad en Autocaravana.

Documentos de referencia que, con sus aciertos y sus posibles errores, han servido de base para interpretar y orientar esta actividad en Espa帽a.

Modelo de ordenanza municipal propuesto por la federaci贸n andaluza de municipios y provincias  F.A.M.P. participantes en el GT-53.

Fruto de este trabajo, la FAMP elabor贸 una ordenanza tipo dirigida a los ayuntamientos andaluces, con el objetivo de trasladar a la pr谩ctica municipal los criterios desarrollados en el GT-53.

Ver documento.

La semilla qued贸 plantada.

Lo que no se supo mantener.

Pero junto a esos logros tambi茅n hubo una p茅rdida importante.

Quiz谩s la m谩s importante de todas: la p茅rdida de un espacio de di谩logo directo con la administraci贸n.

El GT-53 no era solo un grupo de trabajo.

Era una oportunidad para consolidar una interlocuci贸n estable, avanzar en soluciones concretas y dar continuidad al trabajo iniciado.

Sin embargo, esa oportunidad no se supo mantener.

El problema de fondo.

Con el paso del tiempo, la conclusi贸n es clara.

El problema no estuvo en la administraci贸n.

La administraci贸n respondi贸. Escuch贸. Trabaj贸. Y puso herramientas encima de la mesa.

El problema estuvo, en gran medida, en nosotros mismos.

En el propio colectivo.

Falt贸 unidad, visi贸n, implicaci贸n y, sobre todo, responsabilidad.

Una reflexi贸n necesaria.

El autocaravanismo es, ante todo, una actividad de ocio.

Las personas compran una autocaravana para disfrutar, para viajar y para aprovechar mejor su tiempo libre.

Y eso es completamente leg铆timo.

La autocaravana, aunque es un veh铆culo polivalente que sirve para muchas cosas, fue creada principalmente para mejorar el aprovechamiento del tiempo libre. Esa es, a mi modo de ver, su principal condici贸n y tambi茅n su mayor ventaja.

Es cierto que con ella tambi茅n se puede acampar, y muchas familias utilizan esa posibilidad.

Pero para eso ya existen los campings o los lugares espec铆ficamente destinados a la acampada, dotados de instalaciones, leyes y normas, no el espacio urbano o natural.

Lo que aqu铆 se ha reclamado nunca ha sido el derecho a acampar en cualquier sitio.

Lo que se ha reclamado es algo distinto: que cuando el Estado homologa un veh铆culo para un fin concreto y lo pone a disposici贸n del ciudadano, despu茅s de haber pagado este impuestos de todo tipo, ese mismo Estado sea consciente de que ese veh铆culo necesita una legislaci贸n acorde que le proteja y unas infraestructuras de apoyo que permitan desarrollar la actividad con normalidad y no con sobresaltos.

Del mismo modo que hoy se crean puntos de recarga para los coches el茅ctricos, tambi茅n deber铆a comprenderse que un veh铆culo como la autocaravana necesita determinados servicios e infraestructuras como lo son los puntos ecol贸gicos de carga y descarga y el derecho a estacionar un veh铆culo en donde lo hacen el resto de su misma categoria, para poder utilizarse y realizar la actividad con normalidad.

Y eso es, en el fondo, lo que se ha intentado plantear desde la moci贸n del Senado de 2006.

La semilla.

  • La base est谩 creada.
  • Las herramientas existen.
  • El conocimiento tambi茅n.

Ahora, como en cualquier proceso, hay que regarlo, hay que cuidarlo y hay que tener paciencia.

Porque, como bien se dice: “Zamora no se gan贸 en una hora.”

Antes de continuar.

El cierre del GT-53 no fue el final del autocaravanismo en Espa帽a.

Fue, en realidad, el final de una etapa.

Y el inicio de otra muy distinta.

Una etapa en la que muchas de las cuestiones que entonces se plantearon siguen, todav铆a hoy, sin resolverse completamente.

Y que merece ser analizada con la perspectiva que da el tiempo.

Gracias a todos por vuestro inter茅s.

Pedro Ansorena Ant贸n.

domingo, 22 de marzo de 2026

Cap铆tulo 29. La tercera convocatoria del GT-53: el final de un proceso.

Cap铆tulo 29. La tercera convocatoria del GT-53: el final de un proceso.

Acto de clausura del GT-53 Autocaravanas en la DGT (2008), momento que puso fin a un a帽o de trabajo institucional tras la moci贸n aprobada en el Senado.

Tras casi un a帽o de trabajo, la Direcci贸n General de Tr谩fico convoc贸 la tercera reuni贸n del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas.

Aquella convocatoria no era una m谩s.

Era, en la pr谩ctica, la 煤ltima.

El grupo iba a ser clausurado.

Y en ese acto final estar铆a presente el propio Director General de Tr谩fico, Pere Navarro.

Un clima ya deteriorado.

La reuni贸n llegaba despu茅s de meses de tensiones, desacuerdos y p茅rdida de confianza.

Como consecuencia de lo ocurrido en la segunda convocatoria, algunas de las entidades que hab铆an generado mayores problemas —como la asociaci贸n del camping-caravaning A.S.P.A., incorporada entonces al grupo— ya no fueron convocadas.

Era una se帽al clara de que algo se hab铆a roto.

La DGT intentaba reconducir la situaci贸n. Pero el desgaste ya era evidente.

La instrucci贸n que se adelant贸.

Uno de los momentos clave de aquella convocatoria iba a ser la presentaci贸n oficial de la Instrucci贸n 08/V-74 por el propio director general de Tr谩fico, Pere Navarro.

Se trataba de un documento elaborado por el servicio de Normativa y Recursos de la DGT que interpretaba, dentro de sus competencias, distintos art铆culos del Reglamento General de Circulaci贸n en relaci贸n con la circulaci贸n y el estacionamiento de autocaravanas.

Instrucci贸n 08/V-74

Aquella instrucci贸n supon铆a un paso muy importante.

Pero ocurri贸 algo inesperado.

Antes de su presentaci贸n oficial, el documento comenz贸 a circular internamente.

Y, a trav茅s de terceros, lleg贸 hasta ASEICAR. Estos, sin consultar previamente con la DGT, decidieron publicarla en su p谩gina web.

El efecto fue inmediato. En la DGT no sent贸 nada bien.

La propia Anna Ferrer coment贸 que era la primera vez que algo as铆 ocurr铆a en un grupo de trabajo.

Ni siquiera colectivos con una larga trayectoria de negociaci贸n, como los motoristas, hab铆an actuado nunca de esa manera.

Aquello volvi贸 a evidenciar un problema de fondo:

la falta de coordinaci贸n y de respeto a los tiempos institucionales.

Una desorganizaci贸n interna m谩s.

A esta situaci贸n se sum贸 otro episodio significativo.

La PACA hab铆a vuelto a cambiar de junta directiva.

La nueva direcci贸n, presidida por Lorenzo Ruiz, decidi贸 asistir a la convocatoria.

Sin embargo, la comunicaci贸n oficial de la DGT hab铆a sido enviada al anterior representante.

Y este no traslad贸 ni la convocatoria ni la documentaci贸n a la nueva junta.

Una vez m谩s, la falta de estructura interna generaba problemas.

En ese contexto, y a pesar de no tener ya ninguna responsabilidad org谩nica, tuve que intervenir como enlace para facilitar el contacto entre la DGT y la nueva directiva.

No por las personas.

Sino por el trabajo.

La invitaci贸n.

Poco despu茅s, la secretaria de Anna Ferrer, Concha Fuentes, se puso en contacto conmigo.

Quer铆an que asistiera al acto de clausura como reconocimiento a la colaboraci贸n prestada durante todo el proceso.

Acept茅 la invitaci贸n.

Y acudimos a Madrid.

Mi mujer y yo.

La 煤ltima reuni贸n.

Antes del acto oficial, se celebr贸 la 煤ltima mesa de trabajo.

Se nos invit贸 a asistir como oyentes.

Pero decidimos no entrar.

Entend铆amos que, en aquel momento, ya no nos correspond铆a participar.

Permanecimos en la cafeter铆a del edificio hasta que, a trav茅s del secretario de la PACA, Jos茅 Carreras, fuimos llamados para entrar en la sala.

La intervenci贸n de la senadora.

Ya dentro, Ana Mar铆a Chac贸n tom贸 la palabra.

Su intervenci贸n fue clara y directa.

Explic贸 las dificultades que se hab铆an tenido que afrontar durante todo el proceso.

Y lanz贸 un mensaje muy importante:

desde su funci贸n p煤blica estaba dispuesta a seguir apoyando al autocaravanismo en el futuro, pero solo si exist铆a un clima de colaboraci贸n, respeto y estabilidad.

Dej贸 claro que no volver铆a a trabajar en un entorno como el que se hab铆a generado.

Fue una advertencia.

Y tambi茅n una oportunidad.

El acto de clausura.

Lleg贸 el momento del acto oficial.

Pere Navarro presidi贸 la clausura del GT-53.

En su intervenci贸n habl贸 del esfuerzo realizado por la DGT para encajar el autocaravanismo dentro del marco de la circulaci贸n vial.

Y tambi茅n mencion贸 uno de los temas debatidos:

la posible revisi贸n de los l铆mites de velocidad.

En ese contexto pronunci贸 una frase que, en condiciones normales, no habr铆a tenido mayor recorrido:

“Vamos a abrir tambi茅n ese mel贸n.”

Sin embargo, aquella expresi贸n a煤n no comprendo porque razones o motivos fue interpretada de forma incomprensible por alg煤n miembro de la nueva junta directiva de la PACA.

La carta.

D铆as despu茅s, recib铆 una carta firmada por el presidente Lorenzo Ruiz.

Su contenido me sorprendi贸.

No solo por el fondo.

Tambi茅n por el tono.

Me pidieron que la hiciera llegar a la senadora.

Mi respuesta fue inmediata:

no.

No iba a participar en algo que, a mi juicio, solo pod铆a generar un nuevo conflicto.

Les indiqu茅 que, si consideraban oportuno enviarla, lo hicieran por su cuenta.

Pero que ese no era el camino.

Aun as铆, la carta fue enviada.

Y las consecuencias no tardaron en llegar.

Nuevo malestar.

Tanto en la senadora como en la propia DGT.

El final

El GT-53 fue finalmente clausurado.

Tras un a帽o de trabajo y varias reuniones, se presentaron unas conclusiones.

Documento de clausura y acuerdos principales

Pero lo m谩s importante no fue solo el contenido de ese documento.

Fue lo que qued贸 atr谩s.

El autocaravanismo perdi贸 un espacio de di谩logo directo con la administraci贸n.

Un espacio que otros colectivos han mantenido durante a帽os.

Otros grupos de trabajo del Consejo Superior de Tr谩fico y Seguridad Vial

Y que nosotros apenas supimos sostener durante uno.

Una reflexi贸n necesaria.

La pregunta es inevitable:

¿Por qu茅 se cerr贸 el GT-53 en tan poco tiempo?

La respuesta, con el paso del tiempo, resulta bastante clara.

No fue un problema de la administraci贸n.

Fue un problema del propio colectivo.

Falt贸:

  • unidad
  • visi贸n
  • implicaci贸n
  • responsabilidad

Y, sobre todo, sentido com煤n.

Porque trabajar con la administraci贸n no consiste solo en llegar.

Consiste en saber mantenerse.

Antes del cierre definitivo.

Con la clausura del GT-53 terminaba una etapa.

Pero tambi茅n se abr铆a otra.

Porque, a pesar de todo lo ocurrido, el trabajo realizado dej贸 herramientas importantes.

Y, sobre todo, dej贸 una experiencia que explica muchas de las cosas que han ocurrido despu茅s en el autocaravanismo en Espa帽a.

Y, en el fondo, tambi茅n explic贸 por qu茅, desde entonces, el autocaravanismo en Espa帽a ha tenido tantas dificultades para hablar con una sola voz.

Algo que merece ser analizado con perspectiva.

Y que abordar茅 en el siguiente cap铆tulo.

Cap铆tulo 28. La llamada de la senadora Chac贸n: el intento de reconducir el trabajo.

Cap铆tulo 28. La llamada de la senadora Chac贸n: el intento de reconducir el trabajo.

Reuni贸n  en el hotel Altamira de Santillana del Mar (Cantabria), con la senadora Ana Mar铆a Chac贸n, Pablo Higuera y Pedro Ansorena, durante la fase de elaboraci贸n de los trabajos posteriores del GT-53.

Tras los acontecimientos ocurridos en el GT-53 y el deterioro del clima de trabajo en el grupo, la situaci贸n hab铆a quedado en un punto muy complicado.

En ese contexto, y ante la inminente convocatoria de la tercera reuni贸n —que ya se hab铆a retrasado durante meses— recib铆 una llamada de la senadora Ana Mar铆a Chac贸n.

Me cit贸 en su despacho del Senado.

Una petici贸n directa.

Acud铆 a la reuni贸n en la fecha y hora acordadas.

All铆, en presencia de otras personas, la senadora fue muy clara.

Me pidi贸 ayuda.

Su planteamiento, en esencia, fue el siguiente:

Las personas que se hab铆an incorporado al GT-53 no estaban facilitando el trabajo.

No entend铆an el proyecto.

No sab铆an relacionarse con la administraci贸n.

Estaban actuando por su cuenta en distintos ministerios en nombre del grupo.

Y eso hab铆a generado un profundo malestar en la Direcci贸n General de Tr谩fico.

Adem谩s, insist铆an en introducir cuestiones —como la implicaci贸n del 谩mbito tur铆stico— que ya hab铆an sido valoradas y descartadas por nosotros en el planteamiento inicial de la moci贸n.

Y en ese momento, con el trabajo ya en marcha, no era posible cambiar el enfoque.

La situaci贸n era clara:

el proceso se estaba desordenando
y corr铆a el riesgo de no llegar a ning煤n resultado.

Mi respuesta.

Mi respuesta fue tambi茅n clara.

Le traslad茅 que hab铆a dimitido de todas mis responsabilidades.

Que estaba a punto de darme de baja en la PACA.

Y que ya no representaba a nadie.

Por tanto, entend铆a que el problema deb铆a resolverse con las asociaciones que estaban en el grupo. Si las personas designadas no eran v谩lidas, deb铆an ser sustituidas.

Pero yo no pod铆a asumir de nuevo ese papel.

Una insistencia que cambi贸 la situaci贸n.

La senadora insisti贸.

Me record贸 el esfuerzo realizado durante todo el proceso del Senado, lo que nos hab铆a costado llevarlo hasta donde estaba hoy.

Y me plante贸 algo muy directo:

ahora que el trabajo estaba en una fase clave, hab铆a que intentar sacarlo adelante.

Despu茅s, si era necesario, todo pod铆a darse por terminado.

En ese momento me present贸 a una persona que estaba alli, Antoni Par铆s, responsable de una agencia de comunicaci贸n socioambiental contratada por la DGT.

El objetivo era elaborar un documento que recogiera las conclusiones del GT-53 y sirviera como referencia para la administraci贸n local, que en realidad eran quienes deb铆an aplicar las medidas acordadas.

Adem谩s, me inform贸 de que se estaban preparando otras medidas desde el Ministerio del Interior.

Su planteamiento final fue claro:

aunque no representara a ninguna asociaci贸n, pod铆a colaborar como asesor. Y eso era suficiente.

La decisi贸n.

Ante aquella situaci贸n, lo pens茅. Y finalmente acept茅.

Pero puse una condici贸n:

que se incorporara tambi茅n Pablo Higuera, una de las personas que en los momentos dif铆ciles, m谩s me ha ayudado.

Adem谩s, dej茅 claro otro aspecto importante.

Durante todos aquellos a帽os en lo que hemos estado implicados, tanto nosotros como nuestras familias hab铆amos asumido personalmente los gastos derivados del trabajo realizado.

Y esa situaci贸n no pod铆a continuar.

Si se quer铆a contar con nuestra colaboraci贸n, no est谩bamos dispuestos a seguir desplaz谩ndonos a Madrid por nuestra cuenta.

La senadora acept贸 de inmediato.

Y propuso algo poco habitual:

ser ella quien se desplazara a Santander cuando fuera necesario.

El trabajo desde la distancia.

A partir de ese momento, se retom贸 el trabajo.

Como ya hab铆amos hecho en otras fases anteriores, comenzamos a trabajar de forma continua a trav茅s del correo electr贸nico.

Participaban en ese intercambio:

  • la DGT
  • Antoni Paris
  • la senadora Chac贸n
  • y nosotros

Adem谩s, se celebraron reuniones en Santander, en el Hotel Chiqui, lo que facilit贸 enormemente el desarrollo del trabajo.

El resultado.

Meses despu茅s, todo aquel esfuerzo dio resultado.

Se materializ贸 en dos documentos fundamentales:

la Instrucci贸n 08/V-74, elaborada en el departamento de Normativa y Recursos de la DGT. Por sus responsables Ram贸n Ledesma y Francisco de Las Alas.

Y el Manual de Movilidad en Autocaravana. Propuestas de Actuaci贸n, desarrollado con la participaci贸n de la agencia de comunicaci贸n socioambiental de Antonio Par铆s y el trabajo conjunto realizado por todos.

Posteriormente ambos documentos fueron editados por la Direcci贸n General de Tr谩fico y el Ministerio del Interior.

Estos documentos sobre todo la instrucci贸n 08/V-74, basada en la interpretaci贸n por el equipo de normativa de la DGT, de la legislaci贸n con respecto a la autocaravana como veh铆culo, marcaron un antes y un despu茅s en la interpretaci贸n del autocaravanismo en Espa帽a.

Una reflexi贸n necesaria.

Como cualquier trabajo realizado por personas, estos documentos pueden contener errores o aspectos mejorables.

Pero tambi茅n es evidente que aportaron herramientas muy importantes.

Y, sobre todo, establecieron una base sobre la que comenzar a ordenar una situaci贸n que hasta entonces era confusa.

Con el paso del tiempo, se ha demostrado que muchas de las soluciones al autocaravanismo en Espa帽a han tenido que partir de ese enfoque:

  • derechos
  • obligaciones
  • y encaje dentro de la normativa existente

Incluso, seg煤n mi informaci贸n, parte de estos planteamientos han sido utilizados en otros pa铆ses europeos.

Un proceso que requiere tiempo.

El desarrollo del autocaravanismo no es inmediato.

Requiere tiempo, adaptaci贸n y continuidad.

Porque, como en tantas otras cosas:

“Zamora no se gan贸 en una hora.”

Antes del final.

A pesar de este esfuerzo por reconducir la situaci贸n, el GT-53 ya hab铆a sufrido un desgaste importante.

Y lo que ocurrir铆a en la tercera convocatoria confirmar铆a que el proceso hab铆a llegado a su l铆mite.

Algo que abordare en el siguiente cap铆tulo.

s谩bado, 21 de marzo de 2026

Cap铆tulo 27. La segunda reuni贸n del GT-53: cuando se rompi贸 la confianza.

Cap铆tulo 27. La segunda reuni贸n del GT-53: cuando se rompi贸 la confianza.

Reuni贸n institucional en la Direcci贸n General de Tr谩fico, en el marco de los grupos de trabajo.

Con la celebraci贸n de la segunda convocatoria del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas en la DGT, y la incorporaci贸n de nuevos actores, lo que hasta ese momento hab铆a sido una relaci贸n de entendimiento y colaboraci贸n comenz贸 a cambiar.

Para comprender lo que ocurri贸, es necesario explicar algunos aspectos que, aunque ya han sido adelantados, resultaron determinantes en el cambio de clima dentro del grupo.

La importancia de las formas.

En mi experiencia personal tratando con responsables pol铆ticos y t茅cnicos de la administraci贸n, siempre he percibido algo que considero fundamental:

el respeto a las formas.

Quienes trabajan en el 谩mbito institucional cuidan especialmente la educaci贸n, el trato y la manera de relacionarse.

En las reuniones, en los despachos o incluso en los pasillos, el trato suele ser correcto, cordial y respetuoso.

Esa actitud no es casual.

Forma parte del funcionamiento normal de las instituciones y es clave para poder mantener relaciones de trabajo estables.

Otra cosa muy distinta son los debates p煤blicos, donde la confrontaci贸n forma parte del juego pol铆tico.

Pero fuera de ese 谩mbito, la relaci贸n cambia completamente.

Un error de interpretaci贸n.

Algunas de las personas que se incorporaron al grupo quiz谩s interpretaron esa cordialidad de forma equivocada.

Confundieron el trato educado con una libertad de actuaci贸n que, en realidad, no exist铆a.

Pensaron que el hecho de estar all铆 les otorgaba un papel que no ten铆an.

Pero en la administraci贸n, la confianza no se concede de forma autom谩tica.

Se construye.

Y se pierde con facilidad.

El papel de cada uno

Durante todo el tiempo que estuve trabajando con la senadora Chac贸n, con los responsables de la DGT, o con otros departamentos ministeriales, siempre tuve claro cu谩l era mi funci贸n.

Yo no tomaba decisiones.

Aportaba informaci贸n, experiencia y conocimiento como autocaravanista, esa era mi labor principal.

Las decisiones correspond铆an a quienes ten铆an las competencias.

Entender esa diferencia es fundamental.

Cuando no se entiende, el equilibrio se rompe.

Y eso fue exactamente lo que empez贸 a suceder.

Un comportamiento inadecuado.

En la segunda fase del GT-53 se produjeron actuaciones que, desde mi punto de vista, fueron claramente inadecuadas.

Algunas personas comenzaron a actuar por su cuenta, sin coordinaci贸n con la direcci贸n del grupo, llegando incluso a realizar gestiones en distintos ministerios en nombre del GT-53.

Aquello supuso un grave error.

Porque no solo romp铆a las normas b谩sicas de funcionamiento del grupo, sino que compromet铆a la confianza de la administraci贸n.

La p茅rdida de confianza.

La reacci贸n de los responsables no se hizo esperar.

Cuando tuvieron conocimiento de lo ocurrido, la consecuencia fue inmediata:

la p茅rdida de confianza.

Durante varios meses, el contacto entre las asociaciones presentes en el grupo y la administraci贸n qued贸 pr谩cticamente paralizado.

Aquello marc贸 un antes y un despu茅s.

Porque sin confianza, no hay di谩logo.

Y sin di谩logo, no hay avances.

Las consecuencias internas.

Este comportamiento tambi茅n gener贸 tensiones dentro del propio grupo.

Incluso entre quienes hab铆an impulsado la entrada de determinados representantes, comenzaron a surgir cr铆ticas y reproches.

Lo que inicialmente hab铆a sido un esfuerzo por ganar presencia en la mesa de trabajo termin贸 convirti茅ndose en un problema.

Y lo m谩s grave:

el da帽o ya estaba hecho.

Una reflexi贸n posterior.

Con el paso del tiempo, supe que la propia direcci贸n del grupo hab铆a llegado a una conclusi贸n muy clara.

"Antes de acudir a la administraci贸n, los distintos actores del autocaravanismo deb铆an ser capaces de entenderse entre ellos".

Sin esa base m铆nima de acuerdo, cualquier intento de trabajo conjunto estaba condenado al fracaso.

Un hecho significativo para tener en cuenta.

Para entender la gravedad de lo ocurrido, conviene recordar un dato.

Otros grupos de trabajo de la DGT —como los de motoristas, transportistas, taxistas o ciclistas— han permanecido activos durante a帽os, trabajando de forma continua con la administraci贸n. Solo hay que fijarse en los avances que algunos grupos, como por ejemplo los ciclistas, han conseguido, en un trabajo continuado de a帽os colaborando desde su grupo de trabajo con las instituciones del Estado.

El GT-53 Autocaravanas, en cambio, apenas dur贸 un a帽o.

Y, desde entonces, no ha vuelto a reactivarse.

El principio del final.

Lo que ocurri贸 en aquella segunda reuni贸n no fue un hecho aislado.

Fue el inicio de un deterioro progresivo.

Un deterioro provocado, en gran medida, por no entender algo fundamental:

que trabajar con la administraci贸n exige responsabilidad, respeto a las formas y claridad en los objetivos.

Cuando eso se pierde, el proceso se rompe.

Antes del desenlace.

La tercera convocatoria del GT-53 no tardar铆a en confirmar esta situaci贸n.

Y en ella se tomar铆a una decisi贸n que marcar铆a definitivamente el final del grupo.

Una decisi贸n que explicar铆a por qu茅 el GT-53 fue finalmente clausurado.

Algo que abordar茅 en el siguiente cap铆tulo.