mi茅rcoles, 25 de marzo de 2026

Cap铆tulo 34. Cuando las normas existen, pero no se aplican.

Cap铆tulo 34. Cuando las normas existen, pero no se aplican.

Inauguraci贸n del 谩rea de Li茅rganes (Cantabria), una de las primeras 谩reas municipales de autocaravanas en Espa帽a (2004), ejemplo del esfuerzo del colectivo por desarrollar infraestructuras frente a la falta de una aplicaci贸n homog茅nea del marco normativo.

Tras analizar en los cap铆tulos anteriores la elaboraci贸n del marco normativo y su posterior desarrollo en las ordenanzas municipales, surge una pregunta inevitable:

si las normas estaban definidas, ¿por qu茅 no se aplicaron de forma homog茅nea?

El GT-53, la Instrucci贸n 08/V-74, el Manual de Movilidad en Autocaravana y la propia ordenanza tipo de la FAMP hab铆an establecido un conjunto de criterios claros, coherentes y t茅cnicamente s贸lidos.

Sin embargo, la realidad fue muy distinta.

En lugar de una aplicaci贸n uniforme, lo que se produjo fue una fragmentaci贸n normativa generalizada, en la que cada municipio interpret贸 y aplic贸 las normas seg煤n su propio criterio.

Este resultado no fue casual.

Fue consecuencia de una serie de factores estructurales que, combinados, impidieron que el modelo definido llegara a consolidarse.

La falta de control institucional.

El primer elemento a considerar es el papel del Estado.

Desde el punto de vista normativo, el Poder Legislativo con la aprobaci贸n de la moci贸n del Senado en el a帽o 2006 y la Administraci贸n General del Estado cumplieron su funci贸n. A trav茅s de la Direcci贸n General de Tr谩fico, se definieron criterios claros sobre circulaci贸n, parada y estacionamiento de las autocaravanas.

Sin embargo, ese esfuerzo no fue acompa帽ado de mecanismos efectivos de seguimiento o control.

No se establecieron:

  • sistemas de supervisi贸n sobre la aplicaci贸n de los criterios
  • mecanismos de coordinaci贸n con los ayuntamientos
  • ni instrumentos para corregir desviaciones

En la pr谩ctica, esto supuso que, una vez definidos los criterios, su aplicaci贸n qued贸 completamente descentralizada.

El Estado legisl贸, pero no garantiz贸 la aplicaci贸n de lo legislado.

La aplicaci贸n por parte de la autoridad.

El segundo factor clave fue la forma en que las normas fueron interpretadas y aplicadas por las autoridades locales.

La llegada del autocaravanismo como fen贸meno creciente encontr贸, en muchos casos, a las administraciones y a los cuerpos policiales sin una formaci贸n espec铆fica ni un conocimiento claro de la actividad.

Ante esta situaci贸n, se produjo una reacci贸n comprensible, pero no siempre adecuada:

  • interpretaci贸n restrictiva de las normas
  • aplicaci贸n basada en la percepci贸n m谩s que en el criterio t茅cnico
  • y, en muchos casos, un exceso de celo ante una actividad desconocida

La autocaravana dej贸 de ser tratada como un veh铆culo para convertirse, en la pr谩ctica, en un elemento problem谩tico e inc贸modo desde el punto de vista del orden p煤blico.

Lo que no se conoc铆a, se tend铆a a limitar.

Esta circunstancia gener贸 una aplicaci贸n desigual de la normativa, incluso dentro de un mismo territorio.

La ausencia de una formaci贸n homog茅nea.

Ligado a lo anterior, es necesario destacar la falta de una pol铆tica clara de formaci贸n.

No existi贸 una estrategia coordinada, desde el Ministerio del Interior o la propia DGT —a trav茅s de las Delegaciones del Gobierno o las Jefaturas Provinciales de Tr谩fico— orientada a:

  • formar de manera homog茅nea a los cuerpos policiales
  • trasladar de forma clara los criterios del GT-53
  • y unificar la interpretaci贸n de la normativa

En ausencia de estas directrices b谩sicas, cada administraci贸n actu贸 seg煤n su propio criterio.

Esto contribuy贸 decisivamente a la fragmentaci贸n.

En la jornada de presentaci贸n del Manual de Movilidad en Autocaravana, como ya coment茅 en otro cap铆tulo. En conversacion con los responsables de normativa de la DGT, Sres, Ledesma y De las Alas, informamos a 茅stos de la situaci贸n de la ilegalidad informativa que con respecto a las autocaravanas se estaba dando en los agentes encargados de la circulaci贸n de veh铆culos.

Ver documento.

La debilidad del movimiento asociativo.

El tercer factor, no menos importante, se encuentra en el propio colectivo autocaravanista.

A pesar de los avances conseguidos en el 谩mbito institucional, el movimiento asociativo no logr贸 consolidar una estructura nacional fuerte capaz de defender y hacer seguimiento de esos logros.

El modelo asociativo espa帽ol est谩 fuertemente influido por el origen de muchos usuarios en el campismo, una actividad de ocio y convivencia donde la mayor铆a de los problemas ya est谩n resueltos mediante normativa espec铆fica e infraestructuras adecuadas.

Sin embargo, el autocaravanismo es una actividad viajera que presenta numerosos problemas a煤n sin resolver.

En este contexto, muchas asociaciones han carecido de una mentalidad claramente reivindicativa. De todas formas, hay que tener siempre presente que el mundo de la reivindicaci贸n es muy exigente y complicado, y las familias que se compran una autocaravana, muchas de ellas bastantes problemas tienen en sus vidas cotidianas, como para complicarse la vida en una actividad de ocio, de la que no dependen cuestiones fundamentales como su trabajo, salud o pensi贸n.

Las juntas directivas, generalmente no remuneradas y de car谩cter altruista, acceden en muchos casos por falta de relevo, sin un programa definido y con dificultades para garantizar la renovaci贸n.

Esto ha generado dos situaciones:

  • permanencias excesivamente prolongadas en los cargos
  • o, en otros casos, una inestabilidad constante.

Ambas din谩micas han dificultado la continuidad de proyectos y estrategias.

El relevo es necesario, porque con 茅l no solo cambian las personas, sino tambi茅n las ideas y las formas de trabajo.

Una estructura fragmentada.

Las asociaciones han estado marcadas, en gran medida, por:

  • una fuerte regionalizaci贸n
  • la actuaci贸n en 谩mbitos territoriales limitados
  • y la falta de coordinaci贸n y representaci贸n efectiva a nivel nacional.

En muchos casos, los esfuerzos se centraron en resolver problemas locales o en promover infraestructuras —especialmente 谩reas de servicio— dentro de cada territorio.

Esto ha dado lugar a una realidad desigual, una aut茅ntica Espa帽a de varias velocidades.

Sin embargo, falt贸 una visi贸n global.

Se trabaj贸 mucho en el 谩mbito territorial, pero no siempre se trabaj贸 en com煤n.

Una actividad sin fronteras, una representaci贸n fragmentada.

El autocaravanismo es, por definici贸n, una actividad itinerante.

El usuario no se limita a un territorio, sino que recorre distintas comunidades, municipios y pa铆ses.

Sin embargo, su representaci贸n en Espa帽a no ha seguido esa misma l贸gica.

Mientras el autocaravanista viaja sin fronteras, su defensa ha estado fragmentada territorialmente.

Esta contradicci贸n ha tenido consecuencias claras:

  • ausencia de una estrategia com煤n
  • dificultad para defender criterios homog茅neos
  • p茅rdida de capacidad de interlocuci贸n ante las administraciones.

El modelo territorial como contexto.

La regulaci贸n del tr谩fico corresponde al Estado, pero la ordenaci贸n del espacio urbano es competencia municipal.

Este modelo favorece la diversidad normativa, pero no necesariamente la fragmentaci贸n.

La falta de coordinaci贸n convirti贸 la diversidad en desigualdad.

El resultado: un sistema fragmentado

  • normas correctas
  • pero aplicaci贸n desigual
  • cada municipio estableci贸 sus propios criterios
  • la seguridad jur铆dica se debilit贸
  • el autocaravanista se enfrent贸 a una realidad imprevisible.

Reflexi贸n:

El problema del autocaravanismo en Espa帽a no ha sido la falta de normas, sino la falta de coherencia en su aplicaci贸n.

  • El modelo exist铆a
  • Los criterios estaban definidos
  • Las herramientas estaban disponibles
  • Pero no se aplicaron de forma coordinada.

Conclusi贸n:

  • Fall贸 la coordinaci贸n institucional
  • Fall贸 la aplicaci贸n por parte de la autoridad
  • Fall贸, en parte, la capacidad del colectivo.

No fall贸 la norma.
Fall贸 el sistema.

Y como consecuencia, el problema no solo persisti贸, sino que se consolid贸 en el tiempo.

Cap铆tulo 33. Las ordenanzas municipales: de la propuesta de la FAMP a la realidad fragmentada.

Cap铆tulo 33. Las ordenanzas municipales: de la propuesta de la FAMP a la realidad fragmentada.

Pleno municipal del Ayuntamiento de Santander, escenario donde se aprueban ordenanzas que condicionan el desarrollo del autocaravanismo a nivel local.

Tras la elaboraci贸n de la ordenanza tipo por parte de la FAMP, el camino parec铆a claro. Por primera vez, los ayuntamientos dispon铆an de una herramienta concreta para trasladar al 谩mbito municipal los criterios establecidos en el GT-53 y en la Instrucci贸n 08/V-74.

Sin embargo, como pronto se comprobar铆a, disponer de un modelo no garantizaba su aplicaci贸n.

El desarrollo normativo del autocaravanismo en Espa帽a qued贸, en la pr谩ctica, en manos de cada municipio, sin control por parte de nadie —ni del Estado ni de los propios usuarios—, dando lugar a una realidad tan diversa como desigual.

De la homogeneidad posible a la dispersi贸n real.

La ordenanza tipo de la FAMP ofrec铆a una base com煤n:

  • definiciones claras
  • criterios jur铆dicos coherentes
  • equilibrio entre derechos, regulaci贸n y planificaci贸n de infraestructuras

Pero su aplicaci贸n no fue generalizada.

En lugar de una implantaci贸n homog茅nea, lo que se produjo fue una proliferaci贸n de ordenanzas municipales independientes, cada una con su propio enfoque, sus propias limitaciones y, en muchos casos, sus propias interpretaciones.

El resultado fue un mapa normativo fragmentado.

Casos reales: una visi贸n del conjunto

El an谩lisis de distintas ordenanzas municipales o legislaci贸n regional, muchas de ellas recogidas en el apartado de legislaci贸n de este blog, permite observar con claridad esa diversidad de enfoques.

Ver apartado de legislaci贸n

Santander: la ordenanza como instrumento restrictivo.

El caso de Santander es uno de los m谩s significativos dentro del panorama nacional.

Ver ordenanza

A trav茅s de distintas medidas regulatorias, el estacionamiento de autocaravanas ha quedado fuertemente limitado en amplias zonas del municipio, ya sea mediante restricciones directas o mediante condicionantes indirectos.

En la pr谩ctica, esto supone:

  • una limitaci贸n generalizada del estacionamiento
  • una exclusi贸n efectiva del espacio urbano
  • y una clara desviaci贸n del modelo propuesto por la FAMP.

Oviedo: referencia dentro del marco asturiano.

En el caso de Oviedo, la regulaci贸n municipal se enmarca dentro del contexto normativo del Principado de Asturias, que ha incorporado criterios alineados con los principios del GT-53.

Una autocaravana no est谩 acampada cuando no despliega elementos, no vierte residuos y no excede su per铆metro.

Esto sit煤a a Oviedo en una posici贸n m谩s pr贸xima al enfoque t茅cnico correcto, al menos desde el punto de vista normativo.

No obstante, como ocurre en la mayor铆a de los casos, la clave no est谩 solo en la norma, sino en su aplicaci贸n pr谩ctica.

San Sebasti谩n: regulaci贸n urbana con tensiones.

San Sebasti谩n representa un modelo caracter铆stico de ciudad tur铆stica con alta presi贸n sobre el espacio p煤blico.

Se configura as铆 un modelo intermedio:

  • reconocimiento formal
  • pero limitaci贸n pr谩ctica

La Coru帽a: regulaci贸n en contexto urbano costero.

La regulaci贸n se orienta hacia el control del espacio urbano, con:

  • limitaciones de uso en determinadas zonas
  • restricciones derivadas del estacionamiento regulado
  • ausencia de infraestructuras suficientes.

C谩diz: turismo y restricci贸n del espacio.

  • el estacionamiento est谩 limitado
  • los espacios habilitados son escasos
  • la integraci贸n del autocaravanismo es reducida.

Le贸n: una aproximaci贸n m谩s equilibrada.

  • desarrollo de 谩reas espec铆ficas
  • integraci贸n progresiva del autocaravanismo
  • regulaci贸n menos restrictiva.

Ordenar el uso del espacio, en lugar de excluirlo.

Barcelona: la complejidad de la gran ciudad.

  • estacionamiento fuertemente condicionado
  • m煤ltiples restricciones
  • alejamiento del modelo FAMP.

San Miguel de Abona: una ordenanza moderna.

Ver ordenanza

  • regulaci贸n espec铆fica
  • desarrollo de zonas
  • condiciones claras de uso.

Tres modelos claramente diferenciados.

馃煝 Modelo alineado con FAMP

  • San Miguel de Abona
  • Le贸n
  • Oviedo

馃煛 Modelo h铆brido

  • San Sebasti谩n
  • La Coru帽a
  • C谩diz

馃敶 Modelo restrictivo

  • Santander
  • Barcelona

La ausencia de un criterio com煤n.

Un mismo veh铆culo pod铆a ser tratado de forma completamente distinta seg煤n el municipio.

El fracaso de la armonizaci贸n.

  • falta de impulso institucional
  • falta de seguimiento
  • falta de coordinaci贸n

Consecuencias.

  • inseguridad jur铆dica
  • conflictos con administraciones
  • dificultades para viajar
  • percepci贸n err贸nea del autocaravanismo

Reflexi贸n:

El problema del autocaravanismo en Espa帽a no ha sido la falta de normas, sino la falta de coherencia en su aplicaci贸n.

Conclusi贸n:

  • El modelo estaba definido
  • Las herramientas estaban disponibles
  • Pero no se consolidaron.

Y como consecuencia, el problema no solo persisti贸, sino que se amplific贸.

martes, 24 de marzo de 2026

Cap铆tulo 32. La ordenanza tipo de la FAMP: una oportunidad para los ayuntamientos que nunca lleg贸 a consolidarse.

Cap铆tulo 32. La ordenanza tipo de la FAMP: una oportunidad para los ayuntamientos que nunca lleg贸 a consolidarse.

Modelo de ordenanza tipo de la FAMP para autocaravanas, desarrollado tras el GT-53 como propuesta para armonizar la regulaci贸n municipal.

Tras la clausura del Grupo de Trabajo GT-53, el autocaravanismo en Espa帽a dispon铆a, por primera vez, de un marco t茅cnico claro. La Instrucci贸n 08/V-74 y el Manual de Movilidad en Autocaravana hab铆an fijado criterios interpretativos s贸lidos sobre circulaci贸n, parada y estacionamiento.

Sin embargo, el verdadero escenario donde estos principios deb铆an aplicarse no era el estatal, sino el municipal.

Era en los ayuntamientos donde, en la pr谩ctica, se decid铆a si una autocaravana pod铆a o no estacionar con normalidad.

La participaci贸n municipal en el GT-53.

Durante los trabajos del GT-53 no solo estuvieron presentes la DGT y representantes del colectivo autocaravanista. Tambi茅n particip贸 la Federaci贸n Espa帽ola de Municipios y Provincias (FEMP), a trav茅s de un representante de la FAMP (Federaci贸n Andaluza de Municipios y Provincias).

Al igual que el resto de los participantes, la FAMP se nutri贸 de los documentos y de la experiencia aportada por los propios autocaravanistas. El desconocimiento de la administraci贸n p煤blica sobre la actividad que se estaba tratando era, en aquel momento, pr谩cticamente total.

Este hecho no es menor, porque pone de manifiesto que buena parte del conocimiento que permiti贸 avanzar en el GT-53 proced铆a directamente del propio colectivo.

Aquella participaci贸n ten铆a, por tanto, una importancia estrat茅gica: era la puerta de entrada del mundo municipal a un debate que, hasta entonces, hab铆a estado marcado por la dispersi贸n normativa y la falta de criterios homog茅neos.

Y, como resultado directo de esa participaci贸n, surgi贸 un documento que hoy sigue siendo, en gran medida, desconocido:

un modelo de ordenanza municipal tipo para la regulaci贸n de las autocaravanas.

Ver documento de la ordenanza

Un documento nacido del consenso.

La ordenanza tipo de la FAMP no fue una iniciativa improvisada ni aislada. Fue, en realidad, la traducci贸n al 谩mbito local de las conclusiones alcanzadas en el GT-53.

Su propia exposici贸n de motivos lo deja claro: reconoce el crecimiento del autocaravanismo en Europa, admite la insuficiencia de la normativa existente y, sobre todo, se apoya expresamente en los trabajos del GT-53 y en la Instrucci贸n 08/V-74.

Esto la convierte en algo m谩s que un modelo t茅cnico:

era la herramienta para alinear a los ayuntamientos con el criterio del Estado.

Regular sin prohibir: el verdadero esp铆ritu del documento.

Uno de los grandes aciertos del texto es su enfoque.

Frente a la tendencia de muchos municipios a responder con prohibiciones, la ordenanza propone un modelo basado en tres pilares:

  • seguridad jur铆dica
  • ordenaci贸n del espacio p煤blico
  • aprovechamiento econ贸mico del autocaravanismo

Este 煤ltimo elemento resulta especialmente significativo. Por primera vez desde el 谩mbito municipal se reconoce de forma expresa que el autocaravanismo no es un problema, sino una oportunidad.

El n煤cleo jur铆dico: qu茅 es estacionar.

Como no pod铆a ser de otra forma, el documento incorpora el criterio esencial del GT-53: la correcta definici贸n del estacionamiento.

Se establece que una autocaravana est谩 estacionada cuando:

  • no excede su per铆metro
  • no despliega elementos exteriores
  • no vierte residuos
  • no genera molestias al entorno

Y a帽ade una precisi贸n fundamental:

la presencia de personas en el interior no altera la condici贸n de estacionamiento.

Este punto, aparentemente sencillo, es el que durante a帽os ha sido ignorado o reinterpretado por muchas ordenanzas municipales.

El reconocimiento del derecho a estacionar.

El modelo da un paso m谩s y recoge expresamente un principio que deber铆a haber sido incuestionable:

el derecho de las autocaravanas a estacionar en el municipio conforme a la normativa de tr谩fico.

Este reconocimiento no limita la capacidad de regulaci贸n municipal, pero s铆 establece un marco claro:

los ayuntamientos pueden ordenar, pero no excluir arbitrariamente.

Ordenar el uso, no expulsar al usuario.

La ordenanza propone soluciones pr谩cticas y equilibradas:

  • creaci贸n de zonas espec铆ficas
  • limitaciones temporales (como la rotaci贸n de 72 horas)
  • regulaci贸n de comportamientos
  • desarrollo de infraestructuras espec铆ficas

Adem谩s, introduce una clasificaci贸n clara:

  • zonas de estacionamiento
  • puntos de reciclaje
  • 谩reas de servicio

Con ello, el documento no solo regula, sino que tambi茅n planifica.

Un documento t茅cnicamente s贸lido… y olvidado.

Y, sin embargo, pese a su calidad t茅cnica y a su origen institucional, esta ordenanza tipo no tuvo la difusi贸n ni la implantaci贸n que cabr铆a esperar.

  • No se impuls贸 de forma decidida desde las estructuras municipales
  • No se realiz贸 un seguimiento de su aplicaci贸n
  • No se gener贸 una cultura administrativa basada en sus principios
  • Tampoco desde el propio colectivo se supo poner en valor en la medida que merec铆a

Y lo m谩s llamativo:

no existe un an谩lisis claro sobre cu谩ntos ayuntamientos la adoptaron ni con qu茅 resultados.

Una oportunidad perdida para el modelo espa帽ol.

Con el paso del tiempo, resulta evidente que este documento representaba una oportunidad 煤nica:

  • permit铆a armonizar criterios
  • evitaba conflictos jur铆dicos
  • ofrec铆a seguridad tanto a usuarios como a administraciones
  • facilitaba el desarrollo ordenado del autocaravanismo

Sin embargo, al no consolidarse, el problema de fondo permaneci贸 intacto:

la disparidad normativa entre municipios.

Reflexi贸n desde la experiencia.

Para quienes participamos en aquel proceso, este documento ten铆a un valor especial. No era solo un texto t茅cnico, sino el resultado de un esfuerzo colectivo por dotar de coherencia al sistema.

Sab铆amos que el problema del autocaravanismo en Espa帽a no estaba en la circulaci贸n, sino en el estacionamiento y, m谩s concretamente, en su regulaci贸n local.

La ordenanza tipo ofrec铆a una soluci贸n viable.

Pero, como ha ocurrido en otras ocasiones, disponer de la herramienta no garantiz贸 su uso.

Conclusi贸n.

La ordenanza tipo de la FAMP es, probablemente, uno de los documentos m谩s relevantes —y menos conocidos— del proceso iniciado con la moci贸n del Senado de 2006.

Representa el intento m谩s serio de trasladar el consenso t茅cnico al 谩mbito donde realmente se producen los conflictos: el municipal.

Su escasa implantaci贸n no resta valor a su contenido. Al contrario, refuerza una idea que atraviesa toda esta historia:

en el autocaravanismo espa帽ol, los problemas rara vez han sido t茅cnicos;
casi siempre han sido de aplicaci贸n.

Cap铆tulo 31. La presentaci贸n del manual: una oportunidad que otros aprovecharon.

Cap铆tulo 31. La presentaci贸n del manual: una oportunidad que otros aprovecharon.


Presentaci贸n del manual de movilidad en autocaravana. De izquierda a derecha: Anna Ferrer (DGT), Jos茅 Manuel Jurado (ASEICAR) y la senadora Ana Mar铆a Chac贸n.

Cuando en el Grupo de Trabajo GT-53 se comenz贸 a analizar la realidad del autocaravanismo, desde la propia Direcci贸n General de Tr谩fico se detect贸 r谩pidamente un problema de fondo: el profundo desconocimiento de esta actividad.

No solo por parte de la sociedad en general, sino tambi茅n dentro de la propia administraci贸n.

Ese desconocimiento explicaba muchas de las actuaciones desproporcionadas que, en aquellos a帽os, se estaban produciendo contra el autocaravanismo.

Por eso, ya desde la propia moci贸n aprobada en el Senado, se contempl贸 la necesidad de estudiar la situaci贸n y elaborar herramientas que ayudaran a interpretarla correctamente.

Ese fue, precisamente, uno de los objetivos del GT-53.

El manual: una herramienta necesaria.

Como resultado de aquel trabajo, la Direcci贸n General de Tr谩fico y el Ministerio del Interior elaboraron un documento que ya hemos mencionado en cap铆tulos anteriores:

“La Movilidad en Autocaravana: contexto actual y propuestas de actuaci贸n”.

Un manual concebido como herramienta informativa y de apoyo dirigida a los distintos 谩mbitos de la administraci贸n, especialmente a nivel local.

En su elaboraci贸n participaron t茅cnicos de la administraci贸n, responsables pol铆ticos y algunos autocaravanistas, bajo la coordinaci贸n del Observatorio Nacional de Seguridad Vial y con el apoyo de una agencia de comunicaci贸n socioambiental puesta a disposici贸n por la DGT.

El objetivo era claro: aportar criterios, orientar decisiones y facilitar una interpretaci贸n adecuada del autocaravanismo dentro del marco normativo existente.

Lo que deb铆a haber ocurrido

  • Las administraciones p煤blicas lo asumieran como referencia.
  • Los ayuntamientos lo utilizaran en sus ordenanzas.
  • Y sus recomendaciones se tradujeran en una mejora real de la situaci贸n.

Sin embargo, con el paso de los a帽os, eso apenas ocurri贸.

El manual exist铆a.
Las herramientas estaban ah铆.
Pero su aplicaci贸n fue, en muchos casos, inexistente.

El vac铆o… y qui茅n lo ocup贸.

En ese momento se produjo una circunstancia que result贸 determinante.

La relaci贸n entre la Direcci贸n General de Tr谩fico y la junta directiva de la PACA no atravesaba su mejor momento, especialmente despu茅s del episodio de la carta enviada a Pere Navarro tras la clausura del GT-53.

Ese distanciamiento gener贸 un vac铆o.

Y, como suele ocurrir, cuando un espacio queda libre, alguien lo ocupa.

En este caso, fueron los empresarios del sector del caravaning, a trav茅s de ASEICAR.

Su presidente, Jos茅 Manuel Jurado, supo ver la oportunidad.

El acto de presentaci贸n.

ASEICAR se ofreci贸 a organizar la presentaci贸n del manual en Madrid, aprovechando la celebraci贸n del 20潞 aniversario de la asociaci贸n.

El acto se celebr贸 en el hotel Puerta de America de la capital y cont贸 con la presencia del Director General de Tr谩fico, Pere Navarro, quien fue el encargado de presentar oficialmente el documento.

Asistieron tambi茅n altos cargos de la DGT, representantes del 谩mbito pol铆tico y empresarial—entre ellos la senadora Ana Mar铆a Chac贸n— y diversas personas vinculadas al sector.

Adem谩s, el evento sirvi贸 para reconocer a quienes, desde distintos 谩mbitos, hab铆amos contribuido al desarrollo del trabajo.

Un detalle que no pas贸 desapercibido fue la presencia, junto a los autocaravanistas, de representantes del mundo del camping, como la del presidente de la Federaci贸n Espa帽ola de Clubes Campistas. 

Un hecho que evidenciaba claramente la estrategia del sector empresarial: mantener unidos ambos 谩mbitos dentro de un mismo espacio de inter茅s. La raz贸n la podemos encontrar en qu茅 los fabricantes y distribuidores de autocaravanas adem谩s de fabricar y distribuir est谩s, tambi茅n tienen un nicho de negocio en el mundo del camping, al proporcionar a 茅stos desde hace muchos a帽os, caravanas y m贸dulos. Uno de los motivos por lo que quiz谩s no les interese que los autocaravanistas busquemos vida propia fuera de las estructuras Campistas.

A tener en cuenta que desde la asociaci贸n ASEICAR, actualmente en nuestras reivindicaciones, no est谩 centrado en el derecho de aparcar en el espacio urbano o interurbano en las mismas condiciones que lo hacen el resto de vehiculos. Esta centrado en defender el modelo de 谩reas de autocaravanas de pago, si es posible privadas, algunas dentro de los campings.

Una experiencia directa.

Pablo Higuera y yo asistimos al acto junto a nuestras esposas.

Aprovechamos la ocasi贸n para mantener conversaciones con responsables de la DGT, entre ellos el subdirector de normativa y recursos Ram贸n Ledesma y Francisco de las Alas.

Durante ese encuentro trasladamos algunas preocupaciones relacionadas con el comportamiento de determinados agentes en la aplicaci贸n de la normativa hacia las autocaravanas.

Nos solicitaron que formaliz谩ramos esas observaciones por escrito.

As铆 lo hicimos pocos d铆as despu茅s.

Una oportunidad… mal entendida.

La presentaci贸n del manual no fue solo un acto institucional. Fue, en realidad, una oportunidad.

Una oportunidad para consolidar relaciones, reforzar el trabajo realizado y avanzar en la normalizaci贸n del autocaravanismo dentro de la administraci贸n.

Sin embargo, una vez m谩s, esa oportunidad no fue aprovechada por quienes deb铆an haber estado en primera l铆nea.

Otros ocuparon ese espacio.

Una conclusi贸n que se repite.

Con el paso del tiempo, este episodio deja una ense帽anza clara:

Cuando un colectivo no es capaz de sostener su posici贸n, otros acaban ocupando su lugar.

Y eso fue exactamente lo que ocurri贸.