sábado, 17 de marzo de 2012

Homenaje a un gran hombre y una gran persona a la que Santillana del Mar debe de recordar y estar agradecida.

Desde este humilde blog, deseo hacer un homenaje a Don Antonio Niceas Martínez. El Capellan de Las Clarisas o "del convento de las monjas de alante" como popularmente se las llamaba en Santillana del Mar.  Trascribiendo una efemérides que el periódico cántabro "El diario montañés" publicó con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento. Don Antonio, sin duda, fue una de las personas que en mi juventud mas ha marcado, no solo mi vida, posiblemente la de muchos de los jóvenes de la época en Santillana del Mar, a la que siempre tendré en mi recuerdo.

Cualquiera que lea la efemerides que a continuación os pongo y haya conocido a "Don Antonio". En los comentarios de esta, puede comprobar, no solo su destacada personalidad y calidad humana , sino, sus conocimientos, su implicación y su labor en favor de la comunidad, valores que han marcado una época en Santillana.

Muchas gracias Don Antonio, que Dios lo tenga en La gloría.

Pedro Ansorena.


"Han transcurrido 25 años desde su prematuro fallecimiento -a los 58 años-, pero la figura y el legado del sacerdote Antonio Niceas Martínez Gutiérrez está muy presente en la memoria de quienes le conocieron y de quienes valoran su importante contribución a la salvaguarda de una gran parte del Patrimonio religioso de Cantabria. Antonio fue el impulsor del Museo Diocesano de Santillana del Mar, su primer director hasta 1980 y persona abierta que cultivó la amistad de personas de toda índole gracias a un gran talante.

Antonio había nacido en Reinosa el 23 de marzo de 1928. Hizo Estudios Primarios y Bachiller (1934-35) en el Colegio de San José de los Hermanos Menesianos de Reinosa. Cursó estudios universitarios en la Facultad de Ciencias (sección Químicas) de Valladolid, y en 1948 ingresó en el Seminario de San Jerónimo, de Burgos, donde inició sus estudios de Filosofía. En 1950 pasó al Seminario de Santa Catalina de Monte Corbán para estudiar Teología. En él fue ordenado sacerdote por el obispo Eguino y Trecu el 8 de diciembre de 1954. Su primer destino fue el de capellán mayor de las Religiosas Clarisas del Convento Regina Coeli, de Santillana del Mar (1955), cargo que desempeñó hasta su muerte, en la misma localidad, el 26 de mayo de 1986.

Concibió y realizó, desde 1960, como un auto sacramental, la Cabalgata de Reyes en Santillana, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y con la que consiguió aglutinar a la práctica totalidad del pueblo.

Esta vida religiosa dedicada a la comunidad de monjas, a los vecinos de Santillana y de su entorno, así como su función docente durante algunos años en la Escuela de Maestría de Torrelavega, fue complementada con una ingente labor de promoción, conservación y difusión del arte religioso de la diócesis.

El claustro, la semilla:

Cuando Antonio Niceas llegó a Santillana se encontró con el claustro del convento arruinado. Sus primeros esfuerzos se centraron en la restauración del edificio y para ello no escatimó esfuerzos: se movió por Madrid, contactó con Bellas Artes y recabó apoyos del Ministerio de Información y Turismo.

Su carácter emprendedor y espíritu inquieto, alcanzado el primer objetivo, le llevaron a buscar un fin para el convento Regina Coeli, ya que las monjas de clausura que hoy lo siguen ocupando apenas necesitaban una parte de sus dependencias.

Fruto de su contacto con Miguel Ángel García Guinea fue una exposición del Románico que se hizo allí en 1962. A partir de ese germen, de esa creciente sensibilidad hacia la Cultura, surgió la necesidad de realizar un inventario del Patrimonio religioso de la diócesis de Santander.

Otros factores más impulsaron a Antonio Niceas a dedicar su quehacer diario a esta misión. En 1957, asistió en Santo Toribio a una exposición de piezas religiosas que se pusieron a la venta para sufragar los gastos de la restauración del monasterio lebaniega. Eso le impresionó y no le gustó. Por otro lado, las normas del Concilio, partidarias de una mayor austeridad en los templos, llevaron a muchos párrocos a retirar de sus iglesias objetos litúrgicos, retablos secundarios y otras piezas que rápidamente encontraron en coleccionistas y anticuarios las 'aves de rapiña que a la caza del tesoro' no dudaban en protagonizar un expolio más consentido que legítimo.

Antonio Niceas puso en marcha un plan de recuperación de todo ese patrimonio disperso por las parroquias, mueble primero y bibliográfico y documental después, que fue la semilla del Museo Diocesano que se creó en 1967 y que se inauguró en 1969.

Asimismo, en 1971 creó el Taller Diocesano de Restauración y a partir de 1974, el Archivo Diocesano Documental y el Archivo Fotográfico, primer inventario artístico-religioso de la Diócesis de Santander
En 1975, el Ateneo de Santander le nombró «Personalidad Montañesa». No fue el único reconocimiento que su ingente y encomiable labor mereció.

Su falta de salud le impuso su renuncia a la dirección del Museo en 1980. Sufrió dos accidentes de carretera graves, a pesar de que no conducía a causa de sus problemas de visión, y tres infartos. Previamente, en 1974 conoció a un joven estudiante de Arte, Enrique Campuzano, que le apoyó en la recta final de su carrera profesional y que brillantemente ha continuado su trabajo al frente del Museo.
En el trato personal, quienes le conocieron hablan de Antonio Niceas, Toñón, como de «una persona muy agradable, graciosísimo, excelente anfitrión, de conversación amena y plagada de anécdotas e incluso chistes»".


Fuente de información:

 http://www.eldiariomontanes.es/v/20110610/cultura/sotileza/antonio-niceas-sacerdote-salvo-20110610.html

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