Hoy, 18 de junio, hemos aprovechado una nueva tregua en el calendario de consultas médicas para realizar una pequeña escapada.
Porque, sinceramente, nuestra sensación sigue siendo la misma: las citas, pruebas y revisiones, propias de la salud de la edad, nos tienen un poco secuestrados y condicionan nuestra libertad de movimientos más de lo que nos gustaría.
Sin embargo teníamos ganas de volver a cruzar la frontera. Hacía ya algún tiempo que, por unas razones u otras, no lo hacíamos.
Así que, a mediodía, nos pusimos en marcha tranquilamente con nuestra autocaravana rumbo a Hendaya para entrar en Francia y continuar viaje hasta uno de esos lugares que forman parte de nuestra memoria viajera.
Siempre nos ha parecido un lugar perfecto para descansar.
Pero también hay aquí una realidad que resulta interesante para quienes hemos dedicado años al autocaravanismo reivindicativo.
A menudo escuchamos en España que Francia es el paraíso de las autocaravanas, que su legislación protege y fomenta está forma de turismo, que las autocaravanas al igual que el resto de vehículos pueden aparcar y pernoctar libremente en cualquier sitio........
Sin embargo, cuando uno viaja por Francia viendo la realidad, ésta es bastante diferente.
Fuera de esos lugares citados, la presencia de autocaravanas no está permitida.
Es una realidad que conviene conocer para evitar muchos tópicos que circulan por las redes sociales, que no se de dónde los sacan porque cuando uno viaja por aquí, comprueba que poco tienen que ver con lo que realmente ocurre sobre el terreno y que por esto y otras cosas debemos poner más en valor lo que hoy tenemos en España.
Por hoy lo dejamos aquí. Mañana seguiremos disfrutando de Las Landas y contando algo más de esta nueva escapada.
Buenas noches.
Pedro Ansorena.










No hay comentarios:
Publicar un comentario