miércoles, 8 de septiembre de 2010

Santillana del Mar y Las Cuevas de Altamira, un precioso legado a conservar.

Santillana del Mar se encuentra situada en la costa occidental de la Comunidad Autónoma de Cantabria, a 31 Km. de Santander y muy cerca de otras localidades turísticas como Suances o Comillas y de la ciudad de Torrelavega. Fue elegido como uno de los pueblos más bellos de España y es mundialmente conocido por las cuevas de Altamira, patrimonio de la UNESCO, y por su singular casco medieval.


Santillana del Mar  es una villa que conozco bastante bien, no en vano fue la población que me vió nacer y en donde viví mi niñez y parte de mi juventud, por lo tanto, son muchos los recuerdos que afortunadamente se agolpan en mi memoria de aquella época. En Santillana conservo a buena parte de mi familia,  amigos y conocidos de la infancia, por lo que, aunque ahora no vivo allí, siempre es un placer cada vez que me acerco por allí, cosa que hago siempre que puedo,  encontrarme en sus empedradas calles del casco monumental y saludar a las personas con las que he compartido una buena parte de mi vida.




Cuando camino por sus calles aun recuerdo las frías mañanas de invierno camino de mi primer colegio en el convento de Las Clarisas, la Escuela Nacional o hacia el convento de las Dominicas, donde todas las mañanas a las 7,30 y por la tarde a las 6, acudía para ayudar en los oficios de la misa al fallecido capellán del convento el Padre Florentino, una gran persona. También recuerdo con agrado, las riquísimas galletas, elaboradas con maestría por las manos de la comunidad de monjas Dominicas que integraban "el convento de atrás" como se lo conocía entonces por los habitantes de la villa. Un detalle con el que  las agradecidas monjas me obsequiaban por el servicio desinteresado que todos los días prestaba a la comunidad religiosa y quizás también por madrugar todos los días del año tanto.

Aquellos eran tiempos difíciles y muy diferentes a los que vivimos hoy,  tiempos en los que la religión y su practica estaba muy arraigada en las familias de la villa y casi era obligado asistir a todos los oficios religiosos que se celebraban, tanto en los conventos como en la colegiata. Corrían aires de plena posguerra donde se vivía prácticamente pos subsistencia, donde en las casas y en las familias había escasez, quizás no tanto de alimentos básicos, aunque estos eran limitados, pero si de otras cosas necesarias también para una vida normal, no había tanta abundancia como la que hoy la sociedad dispone y a veces, por sus comportamientos, parece no darse cuenta de donde venimos. Unos tiempos muy difíciles en donde los vecinos podían practicar el trueque en las cinco tiendas que existían en la villa de huevos de sus gallinas y otros productos de sus cosechas, por otros alimentos como azucar, cafe o aceite etc.  En aquellos tiempos, un aspecto tan importante para la vida como es la salud y su atención, esta milagrosamente era atendida por la pericia y buen hacer de los médicos de la villa los Doctores Montse Fernandez y  Angel Otí y la colaboración de Don José Rúiz, el practicante,  que desde la escasez de medios hacían maravillas con nosotros cuando nos poníamos enfermos, incluso el Doctor Montse, en alguna ocasión que asistimos, mi madre y yo, a la consulta, nos recetaba un remedio que creo que era infalible, le decía a mi pobre madre, "que matase un pollo, que lo cocinase y que me alimentase con el,  veras como se cura", esta seguía sus consejos y el caso es que recuerdo que el remedio funcionaba, como muestra hoy a pesar del tiempo trascurrido aun estoy por aquí.

Con estas anécdotas y otras, el caso es que  desde la distancia  en el  tiempo y la trasformación que ha sufrido nuestra sociedad, tengo muy claro como hemos superado esa dura fase de nuestra vida, saliendo de ese pozo de la historia de nuestro país y como hemos llegado hasta aquí. Hoy no tengo duda, que la solidaridad y generosidad que existía entre las familias del pueblo y entre sus habitantes ha sido la clave fundamental para superar muchas cosas, todo el mundo se ayudaban unos a otros, unos ayudando con el trabajo en el campo o en las huertas, en las casas, con alimentos, con ropas que iban dejando los más mayores, unos con unas cosas y otros con otras, todos aportábamos, desde los niños hasta los mayores, nuestro granito de arena para ayudarnos y así salir adelante, una situación de ayuda que hoy en parte, a pesar de que disponemos de mas medios, con la llegada a este mundo de esta vida tan material y a veces parece que impersonal, se ha perdido. Esa experiencia, aunque existía en toda la villa, la viví, muy especialmente con mis vecinos de la calle de Los Hornos o la Fontanilla. A mi familia la ayudo mucha gente de Santillana y nosotros también ayudamos a otros, eso yo nunca lo olvidare, por lo tanto, a mi pueblo y mis vecinos siempre les estaré agradecido.

A pesar de esta situación, la gente convivía con alegría, recuerdo las prolongadas tardes del verano en las  que los niños y los jóvenes, a pesar de que no disponíamos de los medios de diversión que hoy ofrece la sociedad moderna,  no parábamos de jugar  por el caso antiguo y sus alrededores, diversión que apurábamos todo lo posible para recogernos en casa llegada la noche, deseando fervientemente que llegase el día siguiente para continuar con nuestros juegos, o los domingos cuando nos acercábamos caminado hasta la playa de Santa Justa en Ubiarco o la cala de Zapera, cuando eramos menores acompañados de nuestras familias con la comida preparada en casa, para pasar  todo el día allí, entre la convivencia de los mayores y los juegos de los niños, dándonos continuos baños y jugando en el agua del mar. Recuerdo también,  los baños clandestinos en el verano, al desnudo en el atardecer o al caer la noche, en el lago de la finca de la Marquesa Doña Blanca, bañándonos siempre con la inquietud y sobresalto,  pendientes por si se presentaba en algunas ocasiones y por sorpresa, "Toñin" el guarda de la finca, una situación que nos hacía saltar del agua como un resorte y poner pies en polvorosa, por el miedo de que nos secuestrase la ropa y tener que regresar a casa desnudos, con las consiguientes reprimendas o castigos de nuestros progenitores por semejantes travesuras.

Un recuerdo que guardo con especial cariño, es cuando me acercaba por el taller de escultura del que fuera reconocido como gran Escultor y Artista, Jesús Otero ( gran amigo de mi padre), una persona muy especial, muy culta y marcada por firmes conviciones ideológicas de izquierda, una situación muy difícil de mantener y mucho menos exteriorizar en aquella España de posguerra, pero Jesús , era así, cuando hablaba con nosotros nunca nos ocultaba nada de sus ideas y siempre  trasmitía una muy buena sensación, cuando acompañado de  de sus inseparables, dóciles y cariñosos compañeros, los perros "Leo" y "Leal", nos daba sabios consejos para el mañana en los que trataba de trasmitirnos, a unos jóvenes ávidos e inquietos por aprender algo mas de lo que nos aportaba la escuela, su forma de pensar y ver la vida. La presencia en el taller,  en muchas ocasiones estaba motivada, porque el reconocido artista escultor, cuando pasaba por la cercanía de su taller requería mi ayuda o la de otros muchachos de la villa, para mover las pesadas piedras que trabajaba o para darle a la manivela de la rustica pero eficiente fragua,  en la que con sabiduría artesana, a golpe de martillo, daba forma a sus candentes hierros, templando o afilando los mismos como requería el complicado trabajo de expresar con el mazo y el cincel en un bloque de dura piedra, lo que el artista- escultor llevaba en su cabeza. Gracias Jesús, cuanto me acuerdo de ti, que buenos consejos nos dabas y cuanto aprendí de tus sabias charlas.





Recuerdo la actuación de los teatros ambulantes y sus rifas, unos teatrillos de titiriteros de la época, que actuaban periódicamente en el verano en la plaza de Santo Domingo (frente a la tienda de Sagrario) ante una animada concurrencia de niños y mayores. También la cabalgata de los Reyes Magos, que tan sabiamente creo el fallecido capellán de Las Clarisas don António Niceas y que hoy aún se mantiene viva, incluso mejorada, por la contribución generosa de los vecinos de Santillana. Una cabalgata llena de luz y de color,  que todos los años muestra  su magia en las frías noches del 5 de enero, para deleite de los habitantes de la villa y publico allegado, especialmente los más pequeños, que con la expresión, mitad sorpresa y mitad alegría, reflejada  en sus rostros, la reciben.

Sobre Antonio Niceas, he escrito en otra entrada de este blog que podeis leer pulsando este enlace

Recuerdo nuestra primera sesión de cine, en los bajos de la sala capitular de la colegiata, donde nuestro parroco y gran persona Don Francisco Navarro, que con su inteligencia, generosidad y buen hacer, era conocedor de la importancia del cine para en entretenimiento y la cultura de las personas, mando hacer la primer sala de cine de Santillana, dando con ello la oportunidad a todos los vecinos, de asistir todos los domingos a disfrutar del denominado como VII Arte, aprendiendo y viendo también en el  cine, cosas desconocidas para nosotros, ya que la TV por aquellos tiempos aún no había llegado en España.

Recuerdo también  las jornadas en el club juvenil en la calle Los Hornos (la calle donde nací) en los bajos de la casas del párroco  Don Francisco Navarro, donde el objetivo principal de tan entrañable lugar, entre otras cosas, era la convivencia de la juventud, con el desarrollo de actividades socio culturales o deportivas, como las partidas de dominó o los juegos de fichas, la promoción de las salidas a la naturaleza como la ruta de senderismo al Cares, los Picos de Europa y otras actividades,  actividades que en algunas ocasiones eran gestionadas con la presencia y participación de los seminaristas de  la Universidad Pontificia de Comillas, que se acercaban por allí. Recuerdo también con cariño,  los numerosos ratos que pasábamos  en el campanario de la colegiata, donde ascendíamos por su empinada escalera de madera para acompañar al campanero "Fredin el de Claudia" y darnos el gustazo de tocar y voltear manualmente las enormes y sonoras campanas, en los horarios previstos para llamar a los oficios que diariamente se celebraban en la colegiata, disfrutando desde lo alto de tan insigne lugar, de una vista excepcional de toda la villa de Santillana y su entorno, y donde siempre que podíamos  nos refugiábamos haciéndonos los remolones para no asistir a los citados oficios que se celebraban en la colegiata, por cuya actitud, el fallecido sacristán Don Pedro Oreña, buenos pellizcos nos atizaba cuando nos sorprendía. Allí fue también donde fumábamos nuestros primeros pitillos de Celtas, Jean, Peninsulares o Ideales, tosiendo con estrépito y sorpresa ante la prueba de tan novedosa experiencia.  En periodos en los que no teníamos que acudir a la escuela o cuando disponíamos de tiempo, nos desplazábamos hasta Las Cuevas de Altamira, que con la ayuda de nuestros vecinos guías de las cuevas, que nos "colaban"  durante alguna visita, nos ofrecian la oportunidad de disfrutar del privilegio de visitar las pinturas originales de estas, una maravilla de la que disfrute en muchas ocasiones y que  recuerdo con nostalgia, ya que hoy no podría visitarlas, al estas estas cerradas a las visitas publicas.



                                     

                                     

También recuerdo los juegos de niño detrás de la colegiata, en el campo de Santa Juliana, donde en la primavera soliamos acudir a capturar grillos, que despues cantaban en nuestras casas, o los ruidosos Jorges y sus característicos sonidos, en San Roque o en la Robleda, donde jugábamos a los bolos o al balón etc.  formando equipos que nos enfrentábamos deportívamente, los unos a los otros,  en donde tuve el honor de jugar al balón en sus inicios, con uno de los deportistas más notables que ha dado el deporte español en los últimos tiempos, el amigo de la infancia ya retirado del fútbol, Cárlos Alonso González (Santillana), para nosotros, "Carlitos, el del cuartel", delantero centro de el Racing de Santander,  Real Madrid y de la Selección española de fútbol, nativo y criado en Santillana. Entre otros juegos, también practicabamos  las carreras en motopié, que fabricabamos nosotros mismos con madera y rodamientos de bolas desechados por la industria, o las carreras y paseos  en bicicleta etc.




Todos estos momentos que os cuento y otros que me tocó vivir y a buen seguro, otros muchos, que sin duda, estaré dejando en el tintero, la mayor parte de ellos se desarrollaban recorriendo la monumental villa, de una parte para la otra, entre las casas y monumentos que componen Santillana del Mar. A buen seguro, junto con otros momentos de nuestras vidas, estos quizás, fueron los que con una mayor incidencia contribuyeron notablemente a forjar nuestra personalidad, y quizás marcaron en mis compañeros y en mi, nuestro carácter y de alguna forma nuestro futuro.





Cuando aun en Santillana no había agua corriente en las casas, ni por supuesto red de alcantarillado de saneamiento público, la población se proveía del liquido elemento, esencial para la vida, de los manantiales y pequeños arroyos, como las fuentes de La Fontanilla, La Lichona, El Canto, Millan, Tarrío, La Vieja etc. En aquella época, en la villa solo había una casa que disponía de suministro de agua propio, el palacio de La Marquesa de Benamejis, que se abastecía de la captación de agua del manantial situado en el paraje denominado como "Páblo", agua que a través de un deposito y una tubería, primero suministraba al lago de la finca y después al palacio. Las  fuentes publicas llegaron mas tarde, fruto de la buena gestión, entre otras personas, del alcalde Jesús Junco, persona que tenia acceso a los Organismos de Turismo y cuando estos promovieron y realizaron la traida de suministro de agua al Parador de Turismo Gil Blas, aguas captadas en los manatiaales de los parajes denominados como "el higuero" o "el caserio de Miguel", el alcalde negocio con ellos la creación de las fuentes publicas de la calle El Rio, la Plaza Mayor, la Calle Carrera o La fuente de La Cabra, en el campo de Revolgo. Fuentes en las que también colaboro, con su toque personal, el Artista Escultor Jesús Otero, labrando los sillares y la ornamentación que hoy embellece a estas. Estas fuentes   se hicieron presentes en la vida de los habitantes del pueblo, donde diariamente acudiamos con cubos a llevar agua a nuestras casas para nuestras necesidades diarias. También creo que es interesante de resaltar un detalle importante de la época, el lavado de la ropa.  Las mujeres de la villa, en muchas ocasiones ayudadas por sus hijos, acudían a lavar sus ropas a los lavaderos públicos de Santillana. Después y con el paso del tiempo, llego la traída de aguas a las casas , donde en principio solo se instalo un grifo por casa,  así que con este panorama, resulta evidente que sin agua en las casas, hasta entonces no existían ni  baños, ni duchas, ni por supuesto váteres, por lo tanto  el uso de los  recurrentes orinales, jarras o palanganas resultaba muy  común y  los establos del ganado también eran los lugares habituales para la higiene  de las personas. Esto resulta curioso, porque no se por que extraña razón o motivo, cuando hoy comento esta dura situación que hemos padecido, con algunas de las personas de la villa de mi edad, me cuentan que en sus casas si había baño, yo me pregunto, ¿pero como iba a haber baño, si no había agua corriente en las casas, ni por supuesto red publica de alcantarillado?, en fin....cosas de la vida y de las debilidades humanas.

Con el abastecimiento de agua desde el río Saja, hoy toda esta red de manantiales y fuentes, salvo las publicas de la villa que estan conectadas a la red de abastecimiento, por la precaución de la posible contaminación de sus aguas y la falta de salubridad de estas, hoy estan en desuso y el agua con tratamiento de cloro del Río Saja es el que abastece a la villa de Santillana.

En estas condiciones y en aquella dura época, sin duda, como caso especial o excepcional,  he visto y sentido el emerger del turismo, al percibir como unas personas que atraídos por las bellezas de este singular núcleo urbano, timidamente comenzaban a visitar "la villa de piedra" y sus monumentos. La mayoría de este incipiente turismo se alojaba en el recién creado Parador Nacional de turismo "Gil Blas". En las proximidades de la puerta de acceso al citado Parador, los habitantes de Santillana, nos dábamos cita tímidamente viendo con curiosidad a personalidades de todo tipo, como la familia Franco, los entonces Príncipes Juan Carlos y Sofía y sus padres, los presidentes Charles Degaulle, Perón, Hiro Hito, Batista, el Torero Dominguín o la actriz Sofía Loren, etc. Una presencia que desataba nuestra curiosidad, sin aun saber muy bien aun a que acudía esta gente a nuestra villa.

También desde joven he visto y sentido como la Villa de Santillana, poco a poco, se iba transformando y convirtiendo en lo que hoy es, un centro de turismo de primer orden internacional. He sido testigo y aun recuerdo como en el final de los años 50 del pasado siglo, cuando apenas tenía 10 años, en una España aun de la posguerra, donde evidentemente eran otros los problemas más fundamentales o prioritarios que estaban en la mente de los ciudadanos, muy diferentes a los que tenemos hoy, donde el turismo o las vacaciones para una mayoría de la población, aun eran un exceso cuando no un vicio y no  una necesidad, he conocido a mucha gente de  Santillana que presumía de no haberse tomado nunca unas vacaciones en su vida, que gran error, ya que las vacaciones son una necesidad humana y que cuando se dispone y se disfruta de ellas y se tiene la oportunidad de viajar, los beneficios personales, sociales y humanos que se obtienen, se multiplican.




Mas adelante, ya en la década de los 60, la actividad turística se fue incrementando  y los personajes que se acercaban por la villa , procedían principalmente de Europa y de algún país sudamericano, familias privilegiadas de la clase pudiente de la época, que por aquel tiempo, al parecer eran los únicos que hacían turismo. Ante su presencia los niños y muchachos de Santillana nos quedábamos mirando con curiosidad, especialmente a los lujosos coches y motos con sidecar que los singulares turistas aparcaban delante del Parador o en las cocheras del mismo.



Todo este panorama se vivía y discurría entonces en "la Villa de piedra", acompañado también por la presencia en la época estival de los estudiantes universitarios del SEU, que como gente joven que era montaba de las suyas en las estancias en Santillana, pero que también, de alguna forma contribuía en nuestra formación de futuro, al aportarnos esta gente joven que venia de Madrid, a los jovenes de la villa,  la oportunidad de convivir con ellos durante los veranos. También en verano se daba cita una buena muestra de la burguesía española, que acompañados de las personas a su servicio, acudían a Santillana a pasar el verano, habitando algunos de los palacios y casas solariegas de la Villa, Familias como los Marqueses de Benamejis, los Bragatión-Borbon, los Juanco, los Gustavo Gili, los Obregón, los Quijano, los López de Hoyos, los Velarde, los Ibarra o la mismísima Archiduquesa Margarita de Austria etc, eran habituales en nuestro pueblo. Una imagen que no era muy frecuente ver en las poblaciones o villas del entorno de Santillana, en una España que lentamente comenzaba a levantarse de sus cenizas . Estas cosas y otras son difíciles de olvidar por un grupo de niños y muchachos curiosos que nos dábamos cita delante del parador o en las calles y plazas de la Villa cuando nuestros mayores o nuestro tiempo nos lo permitía, que tiempos aquellos.....


                                      


Desde entonces Santillana ha cambiado bastante, no tanto en lo estructural de su monumental urbe, ya que esta afortunadamente se mantiene en bastante buen estado de estética y conservación, pero este cambio sí es notorio en la mentalidad e iniciativa comercial y empresarial de sus habitantes y su hoy forma de vida, la prueba más evidente es que actualmente la gran mayoría de las familias burguesas que disfrutaban de los veranos en Santillana, relacionándose fundamentalmente entre ellos, ya no vienen ni frecuentan la Villa en verano y la mayoría ya no son propietarios de los palacios o casas solariegas que antaño poseían, en su mayor parte, estos, han pasado a ser propiedad de algunos empresarios hosteleros locales o foráneos.




El turista y las indudables posibilidades de negocio que a este acompañan han cambiado radicalmente la mentalidad y tambien la economía de la villa, antaño basada en la ganadería, una sociedad que fruto de la cercanía e influencia de la floreciente industria de la comarca de Torrelavega, comenzó también a beneficiarse de este recurso, aportando trabajadores a las fabricas y creando con ello el naciendo, que entonces se denominaba como el "trabajador mixto", una actividad que , sin duda, favoreció también la economía y la forma de vida de la mayoría de las familias de Santillana.




Indudablemente esta situación de economía y trabajo hacia que en Santillana por las décadas de los años 60 a los 70 la mayoría de su población, con respecto a otras poblaciones del entorno, no viviese mal, todo lo contrario, las economías familiares disponían de varios ingresos y recursos, como los economatos de las fabricas en las que las familias de trabajadores, adquirian productos alimentarios que ellos no podían producir, a bajo costo. No hay duda que la dedicación anterior de las familias de la villa a la ganadería y la industria, por su mentalidad y falta de visión, quizás motivo que en los tiempos iniciales de aparecer el turismo por la Villa, fuesen otras personas no habitantes o nativas de esta, quienes en principio se instalaron en Santillana, abriendo los primeros negocios o tiendas para aprovechar la situación favorable o ventajosa de negocio, al atender las demandas de un turismo cada vez más numeroso y pujante. El primer negocio de cara al turismo que recuerdo abrió al turismo un habitante del pueblo, fue el de María Luisa, que apoyada o motivada por los productos que producía de sus vacas y gallinas, abrió en los bajos del  portal de el palacio de Los Cossio, un puesto donde vendía al turismo, pura leche de sus vacas acompañado por un exquisito bizcocho que ella misma elaboraba con productos caseros de producción propia. En un principio la gente del pueblo, la tomaba por una persona poco normal, porque se dedicaba a esas cosas, pero con el tiempo, esta buena e inteligente mujer demostró al pueblo los beneficios que se podían obtener del turismo. vaya si lo demostró la buena de María Luisa, solo hay que percibir hoy que muchas otras familias de la villa han seguido sus pasos. Aun hoy, si os acercais por Santillana. se puede degustar el exquisito manjar de María Luisa, que gestionado por su familia, el negocio aun persiste en el mismo lugar.





Esto hoy no es así, esto ha cambiado y aunque con bastante retraso, al desaparecer los establos de ganado de las casas del casco urbano y quedar libres para su explotación o habitabilidad, grandes espacios de los inmuebles, hoy son algunos de los nativos de Santillana los que han hecho valer las ventajas que suponen sus propiedades, reconvirtiendo sus inmuebles y su, hasta entonces, tradicional trabajo en la ganadería y las industrias, hacia las demandas del turismo, del que están obteniendo  mayores beneficios de este, desarrollando y aumentando notablemente sus economías familiares y empresariales y su más que notable patrimonio, aunque también es verdad que este ansia de negocio de los últimos tiempos, junto con la saturación e instalación de todo tipo de locales comerciales en lo que antaño eran instalaciones ganaderas o simples viviendas al uso, aprovechando la masificación de visitantes al casco antiguo, está haciendo perder poco a poco parte del encanto y atractivo que "la villa de piedra" ha gozado. Creo que es una labor de todos, moderar esto y "no matar la gallina de los huevos de oro" que hoy supone la presencia del turismo, muy especialmente de los administradores públicos que administran el ayuntamiento de la villa, que son los que en primer lugar deben de adoptar medidas encaminadas a proteger el singular casco urbano de Santillana del Mar.




No obstante, el elegido como uno de los pueblos mas bellos de  España, actualmente cuenta con más de 70 casas palacio y es el principal centro de interés histórico - artístico de Cantabria y una de las localidades más visitadas. Su estructura y arquitectura de la Alta Edad Media, cuando era la capital de las llamadas "Asturias de Santillana" ha permanecido casi intacta hasta nuestros días. La Colegiata de Santa Juliana y su claustro, la obra más importante del románico en Cantabria, junto con la proximidad de Las Cuevas de Altamira, son el magnífico colofón de la villa que atrae a tantos turistas.



Ya en el siglo IX unos monjes que trajeron las reliquias de Santa Juliana debieron levantar una ermita y monasterio aquí. Con el apoyo nobiliario, se convirtió en la abadía más importante de Cantabria en la Edad Media. La Colegiata es el edificio más representativo de Santillana y la joya más importante del románico en Cantabria. De aspecto monumental al exterior, está construida en sillería arenisca. Se le añadieron en los siglos XVI-XVII algunas construcciones, como la logia sobre el muro sur, la sacristía y la casa del abad, que han logrado adaptarse perfectamente al espíritu medieval del monumento.




A escasos 2 Km del casco monumental de Santillana se encuentra la llamada capilla Sixtina de arte cuaternario. La original Cueva de Altamira, por motivos de conservación está actualmente cerrada a la visita pública, aunque en su lugar se ha instalado una réplica a escala milimétrica de la original, donde el visitante podrá apreciar en toda su extensión la cavidad así como las pinturas de Altamira. Descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola en 1879, cuenta asimismo con un importante museo didáctico y está ubicada en una colina próxima a la villa de Santillana del Mar. Su descubrimiento hace 120 años, suscitó una fuerte polémica entre los arqueólogos por la autenticidad de las mismas, ya que no creían capaces a los hombres prehistóricos de realizar unas pinturas tan perfectas. Actualmente, son las cuevas más importantes y famosas del Paleolítico a nivel mundial. La cueva de Altamira ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es una de las joyas más importantes de Cantabria y, probablemente de España, dado su reconocimiento universal.




Los autocaravanistas, que en  "la villa de piedra" también disponen de dos camping bastante buenos, siempre que nos comportemos correctamente, nunca hemos tenido ningún problema para aparcar o pasar la noche en una autocaravana en un aparcamiento de Santillana, así que en virtud de la acogida que nos da esta notable villa turística de Cantabria, debemos de agradecer esa aptitud con un buen comportamiento, respetando el espacio publico y las normas de aparcamiento, haciendo compatible nuestra actividad con el  resto de usuarios de los espacios públicos que compartimos.





Si el espacio de aparcamiento de Socolina, es escaso o dificultoso, mi recomendación es aparcar en el aparcamiento próximo al de los autobuses, situado en la Avd, Le Dorad,  en la proximidad de una de las entradas de Santillana. N-43º23'12.19'' O-4º06'08.73''.






No obstante y para quienes tengan la intención de visitar Santillana del Mar y las cueva De Altamira os pongo unas coordenadas GPS. de algunos lugares de aparcamiento.

Santillana aparcamiento de Rolaceña, N-43º23'22'' W-4º06'21''.

En el aparcamiento de las cuevas de Altamira al final de la jornada cierran el mismo por lo que no se puede pasar la noche.

Aparcamiento de Altamira, N-43º22'40'' W-4º07'25''.

Y si lo que queremos es un lugar tranquilo y bucólico a 5 Km de Santillana , disponéis de un buen lugar para disfrutar de una jornada en la proximidad del mar y una cala costera con una preciosa playa.

Aparcamiento de la playa de Santa Justa N-43º25'22'' W-4º05'56''.


Para ver mas fotos Pinchar aquí

Buena ruta y mejor disfrute.

Pedro Ansorena Antón. 

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hello Spain, we really like his stories of the blog, we also have a motorhome and we are planning to travel by Spain. Data and coordinates that makes us much encouraged, alquilemos a motorhome to visit some of the districts which tells us.

Thank you very much for all the good that it has.

Bering from Oklahoma USA family.

Hola España, nos gustan mucho sus relatos del blog, nosotros también disponemos de una autocaravana y estamos planeando hacer un viaje por España. Nos anima mucho los datos y las coordenadas que pone, es posible que alquilemos una autocaravana para visitar algunas de las comarcas que nos narra.
Muchas gracias por todo lo bien que lo cuenta.Familia Bering desde Oklahoma USA.

AROBOS dijo...

Hasta en USA te leen. Esta entrada es especialmente hermosa. Santillana es una maravilla. Saludos.

Pedro Ansorena dijo...

Estimada familia Bering:
Me alegra mucho que les sea de utilidad lo que cuento en el blog. España tiene muchos lugares con encanto y atractivo, les animo que viajen ustedes a mi país y si es posible recorran el territorio en una autocaravana, seguro que quedaran encantados.

Muchas gracias por sus comentarios.
Un saludo desde España.

Estimado AROBOS:
Por lo que he leído y visto en tu blog http://arobos.blogspot.com a mi aun en estas lides me queda mucho que aprender de ti.

Lo de Santillana ya sabes..... lo tienes fácil, como tú dices coge "carretera y manta" ja.ja.ja y acércate por aquí.

Un saludo.

Aparcamiento larga estancia dijo...

Interesante! Saludos

Anónimo dijo...

Para mi es uno de los mejores pueblos que he visitado por no decir el mejor. La mejor leche que he tomado ha sido junto a la colegiata con su repostería correspondiente, inmejorable. Gracias por recordarme nuevamente este maravilloso lugar. Mis mas sinceras felicitaciones de uno del Sur.

Pedro Ansorena dijo...

Gracias por tus comentarios amigo. No hay duda de que a pesar de todo lo que se mueve alrededor, la villa de Santillana aun alberga grandes atractivos para disfrutar.

Conozco perfectamente el portal del palacio de los Cossío, donde María Luisa, una persona entrañable de la villa hoy fallecida (que en paz descanse) fue uno de los pocos habitantes de Santillana que percibieron a primera vista, allá por los años sesenta y tantos, el recién aparecido turismo.

Fue una de las primeras personas que vio la corriente de negocio que comenzaba a moverse por la llamada "villa de piedra", iniciando en el citado portal una entonces humilde pero notable actividad que aun hoy en día permanece, utilizando los humildes pero exquisitos recursos que tenía a su alcance, ofreciendo al turista la natural leche de sus propias vacas hervida en un puchero (nada que ver con la leche de ciudad) acompañado por la exquisita tableta de bizcocho, que ella misma con la ayuda de sus hijas elaboraba, utilizando el producto casero de la mantequilla de vaca, la harina, los huevos de sus gallinas y mucho amor para la elaboración como María Luisa le dedicaba.

Un saludo.

JESUS dijo...

Este fin de semana hemos estado en Santillana del Mar, hacia años que no lo visitabamos.estuvimos toda la familia, y fue excepcional...Sus calles, sus tiendas, esa Colegiata romanica unica...Y nos llevamos una sorpresa muy agradable, con el Museo Jesus Otero, La última vez que estuvimos, pudimos verlo por fuera, pero estaba cerrado...Descubrimos la obra de un hombre excepcional y un gran artista reconocido mas a nivel internacional, que nacional..Fue un lujo para nosotros que nos hicieran una visita guiada, y asi descubrimos al hombre...y al gran artista,,, Nos atendio una chica encantadora, que ademas nos informo de otras opciones por Santillana... Reseñar que quedamos encantados con la atencion de Nieves.. Enviamos un saludo y felicitaciones por como esta Santillana,,,y deirles que volveremos pronto a vereles como le prometimos a la srta, Nieves...Un saludo de
La familia Marcos

Pedro Ansorena dijo...

Estimado Jesús y familia, como nativo en Santillana del Mar, me alegra que vuestra estancia en Santillana haya sido de vuestro agrado.

Ya comento en el relato que aunque Santillana ha cambiado bastante, no lo ha hecho en lo estructural y gracias a ello, la villa de piedra todavía tiene mucho que ofrecer. Tuve el honor de conocer personalmente al artista Jesús Otero, muchas de las esculturas de las que habéis disfrutado se las vi yo hacer. Era amigo y estudió con mi padre, con Jesús pase algunos ratos en su taller ayudándole a mover los bloques de piedra y a darle a la fragua donde templaba los hierros con los que esculpía, por ello guardo gratos recuerdos de él.

Tambien conozco a Nieves, la guía que os acompaño en el museo. Cuando me acerque por Santillana, la saludaré y le trasmitiré vuestras sensaciones de la villa, de su trabajo y del trato que os dio.

Saludos.

Isabel Navarro dijo...

Yo también soy de Santillana, y, aunque un poco más joven, he vivido casi todas las cosas que relatas. Realmente creo que somos unos privilegiados, porque hemos disfrutado de una infacia de pueblo, pero al mismo tiempo hemos conocido el mundo a través de los que nos han visitado.
Ahora las cosas han cambiado bastante. En invierno Santillana se queda un poco triste, no porque no haya turistas, que antes tampoco los había, sino porque lo que no hay apenas son vecinos. El turismo ha sido nuestra salvación, pero también, en mi opinión, nuestra sentencia de muerte como pueblo. La mayoría de las casas han pasado de ser viviendas a locales para cualquier tipo de negocio. Es lógico que los afortunados que dispongan de una, lo rentabilicen, pero a mí me da mucha pena.
Somos uno de los pueblos más bonitos de España. Espero que no sea tarde para recuperar algo de la vida rural de antaño, que nos ha hecho tan especiales.

Pedro Ansorena dijo...

Buenos días Isabel. En primer lugar darte las gracias por interesarte por estas cosas que escribo en el blog.
Por tu apellido debes de ser hija de Juan navarro y Conchita Andrés, tu padre familiar del párroco Don Francisco, cuanto me acurdo de Don Francisco, que buena persona era y que buena labor hizo en Santillana en aquellos tiempos tan difíciles. Al mismo tiempo llevas el nombre de Isabel, la hermana de Don Francisco, otra muy buena persona, que descansen en paz.
Estoy muy de acuerdo con lo que comentas, es cierto que los habitantes de Santillana somos unos privilegiados, porque la vida nos ha dado la oportunidad de vivir en un ambiente de pueblo rural, acompañados también y al mismo tiempo de los monumentos de la villa y los turistas que nos visitan.
También en lo que comentas, sobre que el turismo ha sido nuestra salvación, pero que al mismo tiempo esta siendo “nuestra sentencia de muerte como pueblo”. Que gran verdad y que bien lo estas captando, lo que demuestra que en esta vida no hay nada por nada, por todo hay que pagar un precio. Esto es así, pero esta claro que la gente también tiene derecho a sacarle rentabilidad a sus propiedades para tratar de vivir un poco mejor. Aunque a mi también me da mucha pena, cundo me acerco por la villa, percibir que ya las cosas no son igual y que ya no se ven apenas personas que se han criado junto a ti, que pena.
De todas formas, tanto los habitantes de Santillana como los administradores públicos, deben de tratar de orientar las actividades que genera este flujo turístico y tratar de conservar en todo lo posible un pueblo tan singular, lo de recuperar la vida de pueblo de antaño y la convivencia que había entonces, creo que en este Mundo que camina parece que sin freno, donde a pesar de las grandes aglomeraciones, cada vez la gente vive mas aislada e ensimismada en sus unicos problemas, estaría muy bien, pero creo que aunque nos de pena ya es imposible, es una situación de estilo de vida y de objetivos o ambiciones personales.
En Fin…….Isabel, me alegro mucho de comentar esto contigo y ver como percibes la situación de nuestro pueblo. Un Beso.

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