jueves, 17 de marzo de 2011

La isla de El Hierro un lugar para una visita sosegada.

A la mayoría de los canarios que uno les pregunte por la isla de El Hierro, o de si merece la pena acercarse unos días por allí, a estos de repente se les iluminará la cara y te contestarán con una sonrisa y un cierto misterio, que El Hierro es una isla muy especial y que por supuesto uno, al ser posible, no debe de dejar de conocerla.


Situada en la parte más occidental de las islas canarias y atravesada en la Punta de Orchilla o Faro del Meridiano, hace años por el Primer Meridiano que marcaba el punto más alejado del mundo conocido hasta entonces, antes del descubrimiento americano, El Hierro es la ultima tierra conocida a la inmensidad del océano Atlántico.


La isla de los herreños es la más pequeña del archipiélago canario y la que milagrosamente parece que aún conserva su medio casi intacto, como lo creo la naturaleza, apenas ha sufrido la actuación del hombre que no ha roto su armonía. Por ello algunos canarios la denominan como "la isla oculta".

Con 278 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 12.000 habitantes, con una altitud máxima de 1.501 metros, la pequeña isla de El Hierro ofrece una serie de paisajes de enorme belleza de los que mas de la mitad se encuentran protegidos por la Ley de Espacios Naturales, estando también declara y protegida como Reserva de La Biosfera.


Destaca su morfología con espectaculares acantilados, con desniveles que alcanzan los 1.200 metros, y sus retorcidas fomaciones de lava que contrastan con las suaves y verdes cumbreras de la parte central. La vegetación generosa y florida, es otro de los tesoros que encierra la isla.


Alberga una gran masa arbórea donde destaca el pino canario, las fayas, la laurisilva, las sabinas etc. especies, estas ultimas, algunas de ellas milenarias que son doblegadas caprichosamente por la acción de los vientos huracanados que procedentes del Atlántico llegan a la isla, y que toman formas de lo más variopinto o variado.


El viaje en el tiempo que uno realiza al visitar El Hierro, se completa con la presencia del Lagarto Salmor (podemos disfrutar de ellos en el centro etnográfico y poblado bimbache de Frontera), especie protegida de hasta 70 centímetros de longitud que habita en la isla y cuyos orígenes parece que se remontan a la época terciaria, constituyéndose como uno de los endemismos más importantes del archipiélago canario.


Pero lo que quizás sorprende más al visitante curioso, no es su morfología, abundancia de especies o de paisajes. Quizás lo mas sorpresivo para un ciudadano del moderno y alocado mundo en el que pasamos nuestros días, es la tranquilidad y la abundancia de olores que uno respira y nota nada mas pisar la tierra isleña y muy especialmente cuando se adentra en el territorio de esta.


A El Hierro uno no puede ir a buscar playas por qué sencillamente no las hay, a "la isla oculta" se va a buscar calas con piscinas naturales o pozos costeros solitarios e increíbles, pero sobre todo lo qué va a encontrar es una tranquilidad que hoy en día se encuentra en pocos lugares, uno todavía puede pasar toda una mañana, en un vehículo o caminando, de una parte para la otra, visitando la isla, especialmente en la parte alta o en la septentrional, sin ver más de media docena de personas y a veces ninguna, esto en si solo hace que el estar aquí, en los tiempos que vivimos sea todo un privilegio. En  ocasiones algunas personas comentamos o soñamos con la posibilidad de algún día perderse en alguna isla por ahí, pues bien, no sé cuantas isla habrá en el mundo con las características de la isla soñada, pero lo que si estoy seguro es, qué la isla de el Hierro es una de ellas.


Uno de los mayores atractivos también y por lo que algunos visitantes acuden a la isla, sin duda, es que las características naturales del Mar de las Calmas, hacen qué este litoral despierte el interés del submarinista, que cuenta con más de 25 puntos de buceo y diferentes centros y clubes, siendo la población pesquera de La Restinga, ubicada al sur de la isla, el punto de más concurrencia para este tipo de actividades.


A las actividades o rutas submarinas se les unen las terrestres, en las que se pueden recorrer lugares de gran interés paisajístico, arqueológico o etnológico, por ejemplo los valiosos petroglifos y demás vestigios aborígenes, la artesanía y folclore, y las fiestas populares, que perviven gracias al carácter del pueblo herreño por preservar sus tradiciones. Buena prueba de ello es la bajada de La Virgen de Los Reyes, que se celebra cada cuatro años el primer sábado del mes de julio y que permite al visitante o al romero que sigue el recorrido de esta procesión junto a la Santa, conocer la nutrida red de senderos existentes en la isla.



El Hierro, además es rica como la piña tropical que produce, mayoritariamente en el valle de Frontera, en sus tierras fertiles bañadas por el sol y regadas por la influencia de las humedecidas brumas de los alisios, que nosotros tuvimos la experiencia de comprobar,  que llegan a las cumbres cargados de humedad, condiciones imprescindibles para, entre otros, el cultivo del rico fruto tropical.


Los caldos que conforman su importante producción vitivinícola ubicada esta en lugares de cultivo increíbles pero lleno de nutrientes para el crecimiento de la vid y la producción del buen vino, son de los mejores del archipiélago, especialmente el vino blanco. Para comprobarlo, si os acercáis por El Hierro, no dejéis de degustar una buena botella de "viña frontera" blanco, comprobareis por vosotros mismos la esquisitez, la frescura y el sabor de ese vino.


También la gastronomía herreña es rica, especialmente los pescados frescos, dándose la curiosa anécdota, que Senia no quería pedir en un restaurante de Tamaduste, una dorada a la plancha, pensando que al igual que en la mayoría de los restaurantes que hay por ahí, era de piscifactoría, exclamando la sorprendida y amable camarera "¿que es eso?  aquí el pescado que se cocina es lo que viene de los barcos de la isla que faenan todos los días". Total, que al final, la dudosa dorada que Senia al final se decidió a comer, resulto la mejor dorada que se ha comido en su vida.


El hierro contempla tres municipios Valverde, Frontera y El Pinar, siendo la capital La Villa de Valverde, que esta alejada del mar. Esto le confiere un aroma diferente protagonizado por olor a verde prado y huerta. Es una pequeña ciudad que, a veces y de repente, desaparece como un fantasma bajo la espesura de las brumas de los alisios que visitan la isla.


El resto de la isla está caracterizado por las suaves llanadas cumbreras que ofrecen al visitante un lugar inigualable de belleza y relajación. Tras esta calma paisajista, aparece de repente la tremenda depresión y antiguo derrumbe de la estructura volcánica de El Golfo de Frontera, un amplio semicirco que cae al mar llegando a alcanzar los 700 metros de altura en algunos de sus bordes, donde se dan las tierras más fertiles y ricas de la isla (los científicos mantienen que el citado derrumbe debió de provocar un tsunami cuyas olas alcanzaron la costa americana).



Nosotros viajamos en avión desde el aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife, donde al llegar al aeropuerto herreño disponíamos de un coche que habíamos alquilado previamente por una semana, tiempo de nuestra estancia en la isla.


Alquilamos también un apartamento en el complejo de la población pesquera del sur de la isla La Restinga que resulto ser todo un lujo, por su ubicación junto al mar, sus extraordinarias vistas y la tranquilidad reinante durante nuestra estancia. El resto de los días los dedicamos a recorrer la isla. Ya desde el primer momento, nos impresiono la tranquilidad y la belleza de paisajes, tanto los volcánicos,  como los de los verdes prados y cultivos, la impresionante costa, así como las pequeñas y tranquilas poblaciones y las partes altas con abundante vegetación arbórea y arbustiva.

Sin lugar a duda, la isla de El Hierro, da para mucho más que una semana, siempre te quedan muchas cosas por conocer y disfrutar, al menos así lo sentimos nosotros, es uno de esos lugares que te deja huella y del que estás seguro, que si continuamos gozando de aceptable salud y humor para disfrutar de estas cosas y otras que te ofrece la vida, sin tardar mucho tiempo, volveremos.



Mientras tanto y con la intención de que también algunos de vosotros os animéis y disfrutéis un poco de esto, deseando que sea de vuestro agrado aquí os colgamos este relato y algunas fotos.

Para ver otras imagenes pinchar aquí.   Pinchar aquí

Pedro Ansorena y Senia Bonaechea.



 

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