domingo, 16 de septiembre de 2012

“La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción”

El diagnóstico de Alemania: 

“La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción”.

Reunión de presidentes autonómicos.

Stefanie Claudia Müller.-El 6 de septiembre se encontraron en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde hablaron sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.

En Alemania crece la critica contra la supuesta “mentalidad de fiesta” de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas. España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas.

Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado. Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables.

Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.

La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país.

Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad. Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE?

Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas. Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar.

Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales. La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna.

En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia. Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal. El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España.

En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se está gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

Claramente, la democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada. Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.

Stefanie Claudia Müller. Corresponsal alemana en Madrid y economista.

Fuente de información:



sábado, 8 de septiembre de 2012

Interesante entrevista al Historiador Josep Fontana.

Cada día se alzan mas voces cualificadas sobre la situación que estamos viviendo en Europa y en el Mundo, voces que de vez en cuando y para aclarar un poco la confusión en la que parece nos encontramos o nos mantienen algunos interesados, viene bien escuchar, para por lo menos tratar de oír a otras personas con otras ideas y otros planteamientos muy distintos a los que habitualmente nos tienen sometidos los políticos o medios de comunicación afines o interesados en que nuestra conciencia no se despierte.

Una de esas voces es la del historiador Don Josep Fontana, que nos da  su visión de lo que  esta pasando en el Mundo, en una entrevista que le hacen hoy en la radio "La Cadena Ser" el periodista Javier del Pino en el programa " A vivir que son dos dias". El Sr. Fontana es una persona con capacidad, edad y vivencias más que suficientes para tener en presente lo que nos cuenta y nos trasmite.  Os recomiendo que no os lo perdáis.



martes, 4 de septiembre de 2012

" No solo lucharemos con los campings, sino que ahora tendremos que hacerlo con los "Camper Park".

Con este titular se pronuncia Loli Beltrán, una de las personas responsables de la revista On Road Magazine, En un artículo publicado en el Nº10 del mes de septiembre de 2012, sobre las acciones emprendidas y las pretensiones de la recién creada Asociación Valenciana de Propietarios de Áreas para Autocaravanas (AVAPAC), para la regulación de las áreas de autocaravana privadas y la actividad autocaravanista en la Comunidad Valenciana.

El artículo, el cual os recomiendo leer, trata y opina sobre la publicación de  Un borrador de trabajo  con el título de " El autocaravanismo en la Comunidad Valenciana, Propuestas de regulación y creación de las infraestructuras que demanda este sector turístico" promovido por la recién creada asociación de empresarios de áreas privadas de autocaravanas, "Camper Park", como algunos las llaman, nueva definición para el autocaravanismo, esta vez  con anglicismo incluido, que parece  se viene a sumar a la ya larga lista de nombres y definiciones, que en los últimos años se le están dando al autocaravanismo, las autocaravanas y las áreas de servicio para estas, situación que, a mi modo de ver, lo único que contribuye es a crear más confusión de la que ya existe sobre la actividad autocaravanista. El citado borrador parece ser que ha sido creado con la intención de convencer a la administración de la Comunidad Valenciana de regular estos espacios y también la actividad de los autocaravanistas en dicha comunidad.

Conforme uno va leyendo por ahí, lo que se escribe en los distintos medios a nuestro alcance sobre la situación de indefinición legal en que hoy se encuentran las áreas privadas, que se van creando para dar servicio a las autocaravanas, es evidente que algo hay que hacer y que es posible que la iniciativa deba de partir, no solo de los autocaravanistas, sino también de los empresarios que crean  estas áreas  privadas que son los que invierten en este tipo de negocio, que es obvio que para asegurar su futuro promuevan acciones encaminadas a su definitiva legalización o regulación, hasta ahí las pretensiones de los empresarios son comprensibles. Sin embargo cualquiera que lea detenidamente el borrador creado por AVAPAC, se dará cuenta que estos y al igual que algunos empresarios de camping, pretender ir mucho más allá de la simple regularización legal de estos espacios, en el borrador se percibe que tratan de entrar o influir directamente en  donde y como tenemos que utilizar nuestras autocaravanas y por cuánto tiempo, cuando visitamos una ciudad, pueblo o espacio natural o lo más grave y lo que a la postre se percibe en éste, es que parece que lo que pretenden es meternos a los autocaravanistas por "el aro" de sus intereses particulares.

Lo curioso de este asunto es que nuevamente sean los empresarios y no los autocaravanistas o sus representantes, quienes en busca del negocio traten de intervenir en la administración para que ésta nos regule conforme a sus particulares deseos e intereses, porque ya me dirán ustedes que es lo que realmente pretenden de la administración valenciana los nuevos empresarios con lo que exponen en el borrador.

Como dice el refrán "éramos pocos y parió la abuela", a los problemas que durante más de una década nos han generado y nos están generando algunos empresarios de camping, ahora parece que se suman los nuevos empresarios de  "Camper park" ( áreas de autocaravanas privadas para no ir perdiendo el nombre). Los autocaravanistas parece que teníamos "pocos problemas" con las intervenciones o mediación de algunos empresarios de campings en las distintas administraciones y medios de comunicación, tratando de meternos en "sus rediles", para que ahora aparezcan estos nuevos y ambiciosos competidores de AVAPAC con la pretensión de que se nos regule también conforme a sus planteamientos. 

Por sus actos más bien parece que estos empresarios tratan de sumarse al reparto del futuro "festín", que se presume puede aportar la actividad autocaravanista para algunas economías privadas, tratando de delimitar y poner veda a la actividad autocaravanista en favor de sus intereses, más que a la creación y oferta empresarial de unos servicios demandados por un colectivo. 

En mi opinión, mal camino han emprendido estos empresarios si piensan que este conduce directamente a que sus potenciales clientes hagan lo que ellos quieren, sin tener en cuenta que el autocaravanista por encima de otras cosas ama la libertad y es poco amigo de que se le pretenda meter por donde el no quiera entrar. 

Por otra parte, a mi modo de ver, mal vamos los autocaravanistas y mal futuro nos espera, si no somos capaces de evitar que toda esa cuadrilla de interesados, que por lo que pretenden parece que lo único que les motiva de los autocaravanistas no es precisamente sus derechos, bienestar o comodidad, sino sus euros, metan mano en la administración y esta nos regule conforme a sus particulares deseos de interés.

Con esto no pretendo dar a entender que estoy en desacuerdo con la creación de áreas privadas para autocaravanas ni mucho menos. Soy consciente y estoy  de acuerdo que el autocaravanismo en España y en Europa necesita de infraestructuras de apoyo para desarrollar la actividad con normalidad, cuantas más mejor, sean estas públicas o privadas,  de pago o gratuitas, claro que sí, faltaría más, pero de ahí a permitir que estas infraestructuras (áreas de aparcamiento y servicios para autocaravanas) se regulen a la medida de los empresarios y no de los usuarios, donde se limite el uso de las áreas públicas o gratuitas, o el simple derecho a aparcar una autocaravana por un tiempo determinado en aquellos espacios de aparcamiento público, que no afecten a la normal circulación y aparcamiento del resto de vehículos, para favorecer el acceso a las áreas privadas, donde en las áreas privadas podemos estar todo el tiempo que nos apetezca e incluso acampar, "para ese viaje no se necesitan tantas alforjas". Desde hace ya muchos años, para esa función ya tenemos a los campings, que algunos buena lata nos están dando, no hace falta descubrir nada ni cambiar la tradicional definición del camping por la imaginativa de "Camper Park".

Por todo lo expuesto, desde este espacio quiero mostrar mi total rechazo a algunas de las pretensiones mostradas en el borrador por la asociación AVAPAC, sumándome y apoyando plenamente las conclusiones  y los comentarios de  lo publicado en la revista de On Road Magazine.

Pedro Ansorena.

martes, 28 de agosto de 2012

"Los dictadores benevolentes".

"La UE y Alemania usan el euro como instrumento de dominación cuasi colonial para imponer medidas de austeridad y reducción salarial.. Los “mercados” no son los malos de esta película; solo reaccionan.
   
Para cualquier persona que no esté cegada por su ideología o sus intereses particulares, debería saltar a la vista que la política de austeridad compulsiva y caídas de salarios no funciona. Dos recesiones económicas en tres años y la existencia de una depresión rampante es algo que nunca habíamos visto desde los años treinta del siglo pasado.


La recesión de 2008 fue provocada por la crisis financiera de 2008. Pero la recaída en la recesión, después de que las economías hubiesen comenzado a recuperarse en 2010, ha sido provocada por la política de austeridad y reducciones salariales. La terquedad con la que se impone esa estrategia desde las instituciones europeas y se práctica por nuestros gobiernos pone al descubierto una sorprendente indiferencia a sus severos costes humanos. Y manifiesta también una llamativa ceguera frente a los estropicios democráticos que ocasiona: el recurso a gobiernos tecnocráticos y el aumento de apoyo político a opciones populistas y radicales.

¿Cómo explicar esta tozudez y ceguera política? Podemos hacer dos hipótesis. La primera es que crean en la idea de la "austeridad expansiva". Pero es difícil sostenerla. La investigación económica no encuentra efectos expansivos en este tipo de políticas y, por el contrario, alerta de sus costes. Aunque sean tozudos, hay que suponer que están informados. La segunda es que los gobiernos y las autoridades europeas se comportan como dictadores benevolentes y practican contrabando de reformas. Vale la pena explorar esta hipótesis.

Todo estudiante de un curso de introducción a la Economía de mercado aprende dos principios básicos. El primero es que las personas tienen distintas preferencias acerca de los bienes privados y las políticas públicas que mejor satisfacen su bienestar. El segundo es que los mercados y las políticas solo funcionan bien cuando tienen en cuenta esas preferencias sociales.

Venden como reformas las políticas movidas por su propia ideología o por intereses de grupos

Muchos políticos y economistas metidos a reformadores olvidan estos principios y se comportan como dictadores benevolentes. Dictadores, porque imponen sus propias preferencias a la sociedad; y benevolentes, porque creen estar haciéndole un favor, en la medida en que esta tendría un velo de ignorancia que le impide ver cuáles son sus verdaderos intereses a largo plazo.

Bienintencionados, los dictadores benevolentes acostumbran a practicar el contrabando de reformas. Es decir, venden como verdaderas reformas lo que no son sino políticas movidas por su propia ideología o por intereses de grupos que han conseguido capturar las políticas en su beneficio. Se pueden poner muchos ejemplos, pero quizá el más evidente es la sanidad. Nuestros gobiernos venden como reformas sanitarias lo que son amputaciones del sistema público de salud que responden a su ideología sobre los servicios públicos o a intereses de grupos económicos.

Pero, se me puede objetar, ¿acaso no es cierto que las sociedades pueden no ver la necesidad del cambio? En ese caso, ¿no es función de la política liderar las reformas? Sin duda, pero liderar no es imponer sino persuadir.

La economía política de las reformas enseña que no hay reforma eficaz ni sostenible si no cuenta con el apoyo de una amplia corriente de opinión pública. Eso es también lo que nos dice el conocimiento existente. Una investigación reciente encuentra que el “apoyo social” es clave para el éxito de los procesos de ajuste fiscal (Paolo Mauro, Chipping Away at Public Debt. Sources of Failures and Keys to Success in Fiscal Adjustment, FMI, 2011). Cuando las reformas se imponen, además de no ser eficaces, el malestar social acaba moviendo violentamente el péndulo de la política contra ellas. La huelga general de 28 de diciembre de 1988 contra la política de Felipe González o el retroceso de José María Aznar en su decretazo laboral son buenos ejemplos.

Incapaces de persuadir, los dictadores benevolentes que practican el contrabando de reformas apelan con frecuencia a la retórica del “sufrimiento” y al "decreto-ley".

En primer lugar, se comportan como malos médicos. La buena práctica clínica obliga al cirujano a informar de forma veraz al paciente y a que sea este quien tome la decisión final; y, en su caso, a practicar la cirugía con el mínimo dolor. La buena práctica política debe hacer lo mismo con las reformas. Sin embargo, no sucede así con las políticas de austeridad y reformas que practican nuestros gobiernos bajo el dictado de Bruselas, Berlín y Fráncfort.

Las exigencias que ahora imponen a Grecia, Portugal, Irlanda y España benefician a sus bancos

En la medida en que la explicación que utilizan para imponer la austeridad y las reformas no es veraz, quien más está actuando como dictador benevolente y haciendo contrabando de reformas son las autoridades europeas y el Gobierno alemán. La visión liberal-conservadora germánica de las causas del sobreendeudamiento es errónea, interesada y basada en tópicos. Sostiene que el sobreendeudamiento fue debido a la prodigalidad fiscal y a la falta de competitividad. Oculta que tanto la economía española como irlandesa han mostrado un buen comportamiento exportador y que la verdadera causa del sobreendeudamiento de estos países no fue el despilfarro fiscal (tenían superávit público antes de la crisis) sino un fallo monumental del sistema bancario europeo, en particular del alemán.

Durante los primeros años de este siglo los bancos alemanes no encontraron oportunidades de inversión en su país para el ahorro que generaba su economía, sometida a dieta de consumo y reducción de salarios para favorecer sus exportaciones. En esa situación de anorexia interna, los bancos alemanes optaron por prestar a los bancos españoles e irlandeses (y al Gobierno griego) para que estos financiasen inversiones inmobiliarias de rápida plusvalía. Crearon una burbuja crediticia, distorsionaron el modelo productivo de la economía española y no midieron bien el riesgo crediticio que estaban creando. Ese fallo bancario es lo que ahora oculta el Gobierno alemán a sus ciudadanos, contándoles a cambio una historia llena de tópicos. La realidad es que la política de austeridad que ahora impone a Grecia, Portugal, Irlanda y España es en beneficio de sus bancos.

Incapaces de persuadir, los gobiernos de los países a los que se les imponen la austeridad y las reformas han de imponer a su vez esas medidas mediante el uso del decreto-ley. Una forma que, como me ha recordado el catedrático de Ciencia Política Josep M. Vallés, trae memoria de la práctica alemana del “decreto presidencial” extraparlamentario de los años 1930-33, mediante el cual el canciller Heinrich Brüning impuso la austeridad a sus ciudadanos durante la recesión de aquellos años. Con los dramáticos efectos sociales y políticos que son bien conocidos.

Para imponer con contundencia esta política, el Gobierno alemán está utilizando el euro como un instrumento de su hegemonía comercial y financiera. Los “mercados” no son los malos de esta película; lo único que hacen es reaccionar. Sabiendo que los países sometidos a austeridad sufrirán años de estancamiento y elevado desempleo y no podrán devolver la deuda, lo que hacen es aprovechar la ocasión para aumentar el precio al que prestan. Esa presión de los mercados es aprovechada por Bruselas para el contrabando de reformas. Pero el problema no son los mercados sino la mala política.

Hay un malentendido sobre el euro. Creemos que es la moneda de una unión política cuando en realidad es la moneda común de una unión cambiaria cuyo principal beneficiario ha sido y es la economía alemana, algo que puede verse fácilmente observando las balanzas comerciales de la eurozona. El euro es utilizado por Alemania como un instrumento de dominación cuasi neocolonial. O se hace del euro una verdadera moneda común, con un banco central merecedor de tal nombre, o no tiene sentido seguir con este malentendido.

En cualquier caso, nuestro país tiene que hacer reformas orientadas a reducir el déficit público, lograr un mejor reparto de responsabilidades sobre el Estado del Bienestar, fomentar una sociedad más innovadora y mejorar la competitividad de la economía. Pero esas reformas no se lograrán con gobiernos que se comporten como dictadores benevolentes y practiquen el contrabando de reformas."

Autor:

Antón Costas es catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona.

Fuente de información:

http://elpais.com/elpais/2012/07/31/opinion/1343755515_993760.html