sábado, 7 de marzo de 2026

Capítulo 9. Italia: cuando el autocaravanismo me hizo mirar más arriba.

Tras las primeras ponencias, entrevistas y participaciones en encuentros del sector, el autocaravanismo español comenzaba poco a poco a ganar visibilidad.

Sin embargo, a medida que el trabajo avanzaba también aparecía una reflexión que empezaba a hacerse cada vez más evidente.

La estrategia que estábamos desarrollando —basada principalmente en la creación de áreas municipales y en el contacto directo con los ayuntamientos— estaba dando resultados.

Cada vez más municipios comenzaban a comprender el fenómeno del autocaravanismo itinerante y a apostar por la creación de infraestructuras de servicio.

Pero España es un país con más de ocho mil ayuntamientos y un sistema constitucional de competencias compartidas.

A diferencia del modelo centralizado francés —donde una circular ministerial puede orientar de forma uniforme la actuación de prefectos o alcaldes— o del sistema federal alemán, en España, al igual que en Italia, no existe un mecanismo que permita trasladar una directriz ejecutiva única a todo el territorio.

Aquella labor, basada en visitar municipio por municipio, se presentaba como un trabajo casi interminable si el objetivo era lograr un reconocimiento general del autocaravanismo dentro del sistema turístico y de movilidad del país.

En ese momento fue cuando apareció una referencia que resultaría decisiva para comprender que el camino podía ser otro.

El encuentro con Italia.

Durante una de aquellas participaciones en encuentros del sector del caravaning, en Barcelona tuve la oportunidad de conocer personalmente al italiano Raffaele Iannucci, fundador de la revista PleinAir y una de las figuras más influyentes del autocaravanismo europeo.

Raffaele Iannucci D.E.P. fundador de la revista PleinAir y una de las figuras más influyentes del autocaravanismo europeo. Sus ideas y publicaciones contribuyeron a difundir una forma de entender el autocaravanismo como fenómeno cultural, social y turístico. El contacto con su pensamiento y sus escritos supuso para mí un cambio importante en la manera de comprender el desarrollo del autocaravanismo.

Iannucci no era simplemente un periodista o un editor especializado, era un pensador. Representaba una forma de entender el autocaravanismo como fenómeno cultural, social y turístico.

Sus publicaciones, que tuve ocasión de leer, así como las conversaciones que mantuve con él, me permitieron descubrir una visión mucho más amplia del autocaravanismo de la que hasta entonces había manejado.

Hasta ese momento mi trabajo y mi forma de entender el autocaravanismo habían estado muy centrados en la creación de infraestructuras y en la reivindicación de servicios para los autocaravanistas.

Pero entendí que el autocaravanismo era algo más que eso.

Era también una forma de viajar, una forma de relacionarse con el territorio y una manera distinta de entender el turismo.

A través de Iannucci conocí también otras publicaciones italianas especializadas, entre ellas la revista In Camper, así como el trabajo que estaba desarrollando el Coordinamento Camperisti, una de las organizaciones más activas del autocaravanismo italiano.

El modelo italiano

Analizando el caso italiano comprendí algo que resultó especialmente revelador.

El desarrollo del autocaravanismo en Italia no había sido fruto únicamente de la creación de áreas o de iniciativas locales. Había existido también un trabajo coordinado entre distintos ámbitos.

Por un lado, el pensamiento y la difusión cultural del autocaravanismo impulsados desde medios especializados como PleinAir.

Por otro, el trabajo reivindicativo desarrollado por el Coordinamento Camperisti, presidido por Andrea Bernardi, que había articulado un movimiento organizado de defensa de los derechos de los autocaravanistas.

Documento relacionado sobre el modelo italiano

Y finalmente, la colaboración institucional que permitió trasladar esas demandas al ámbito político.

Ese proceso culminó con la implicación del senador Franco Fausti, cuya iniciativa parlamentaria dio lugar a lo que se conoció como la Ley Fausti, una normativa específica destinada a regular el autocaravanismo en Italia y que en aquel momento era única en Europa.

Posteriormente, muchos de sus principios fueron incorporados al artículo 185 del Codice della Strada italiano, donde la autocaravana quedó reconocida jurídicamente como vehículo, con un tratamiento diferenciado respecto a otras actividades turísticas.

Un nuevo enfoque

Comprender aquel proceso fue para mí una revelación.

Italia, al igual que España, es un país con una estructura administrativa compleja, donde conviven diferentes niveles de gobierno y donde los municipios tienen amplias competencias.

Sin embargo, el autocaravanismo italiano había logrado abrir un camino de reconocimiento nacional que trascendía la actuación municipio por municipio.

Aquello me hizo pensar que quizá el autocaravanismo español también necesitaba comenzar a mirar hacia arriba.

Aunque ese trabajo seguía siendo importante, no bastaba con actuar exclusivamente en el ámbito local.

Era necesario intentar abrir también una vía institucional que permitiera abordar el reconocimiento del autocaravanismo a escala nacional.

En aquel momento aún no sabía cómo podía lograrse algo así.

Pero la idea ya había comenzado a tomar forma.

Un debate que empezaba a aparecer

En aquellos años el debate sobre el desarrollo del turismo itinerante comenzaba también a aparecer en los medios especializados del sector turístico.

Un ejemplo de ello puede encontrarse en el siguiente artículo publicado con motivo del Fórum del Caravaning celebrado en Barcelona, donde ya se señalaba la necesidad de mejorar las infraestructuras para el turismo itinerante en España.

Artículo de Hosteltur sobre el Fórum del Caravaning de Barcelona

Pero a veces las oportunidades aparecen en los lugares más inesperados.

Y la ocasión que terminaría abriendo ese camino institucional surgió poco tiempo después, durante un fin de semana de viaje en un pequeño camping de la provincia de Soria.

Allí comenzaría una cadena de acontecimientos que terminaría llevando el autocaravanismo español hasta el Senado.

Capítulo 8. Salir a explicar el proyecto.

Ponencias, ferias y primeras entrevistas.

Después de los primeros años de trabajo de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma y del crecimiento progresivo del número de áreas municipales, el autocaravanismo empezaba a ser visible en distintos puntos del país.

Los ayuntamientos comenzaban a conocer el fenómeno y cada vez resultaba más sencillo explicar el modelo de áreas de servicio para autocaravanas.

Sin embargo, también se hacía evidente que el desarrollo del autocaravanismo no podía limitarse únicamente al trabajo con las administraciones locales.

Era necesario explicar el proyecto en otros espacios donde se debatía el futuro del sector turístico y del caravaning.

El autocaravanismo empezaba a generar interés, pero también dudas, críticas e incluso recelos. Por ello, se consideró importante aprovechar cualquier oportunidad para exponer públicamente cuáles eran las propuestas del movimiento autocaravanista y cuál era el modelo de desarrollo que se defendía.

Las primeras ponencias.

Una de las primeras oportunidades para explicar públicamente estas ideas se produjo con motivo de la inauguración del área de autocaravanas de Olmedo (Valladolid).

Durante aquellas jornadas se presentó una ponencia en la que se explicaba el fenómeno del autocaravanismo itinerante, el modelo europeo de áreas de servicio y la necesidad de adaptar la realidad española a una forma de viajar que ya estaba plenamente consolidada en otros países.

Pero aquella ponencia también nos dio la oportunidad de explicar a los socios presentes de la plataforma que el movimiento autocaravanista no debía limitarse únicamente a reclamar servicios y derechos a las administraciones públicas.

Para que nuestra actividad fuese reconocida socialmente, también debíamos asumir un compromiso claro con el respeto a las normas de convivencia y con los intereses legítimos de los demás.

La intervención tuvo como objetivo principal mostrar que el autocaravanismo no debía entenderse como un problema, sino como una oportunidad para muchos municipios que podían beneficiarse de un turismo itinerante, distribuido territorialmente y capaz de dinamizar economías locales.

Inauguración del área de autocaravanas de Olmedo (Valladolid). Estos encuentros, además de servir para celebrar nuevas infraestructuras, ofrecían la oportunidad de explicar públicamente el proyecto autocaravanista y reforzar su visibilidad social e institucional.

Puede consultarse el contenido de aquella ponencia en el siguiente enlace:

Ver ponencia de Olmedo

El Fórum del Caravaning de Barcelona

Poco después surgió otra oportunidad de gran relevancia: la participación en el Fórum del Caravaning celebrado en Barcelona, uno de los principales encuentros del sector en España.

En aquel foro se presentaron nuevamente las ideas que defendía el movimiento autocaravanista: la necesidad de reconocer la especificidad de la autocaravana como vehículo vivienda y la conveniencia de crear infraestructuras públicas adaptadas a esta forma de turismo itinerante.

La intervención permitió explicar ante profesionales del sector, fabricantes, distribuidores y responsables del mundo del caravaning que el crecimiento del autocaravanismo no debía interpretarse como una amenaza para las estructuras existentes, sino como una evolución natural de las formas de viajar.

El autocaravanismo, como fenómeno turístico, estaba creciendo en toda Europa y España no podía permanecer al margen de esa realidad.

Puede consultarse la ponencia de aquella intervención en el siguiente enlace:

Ver documento de la ponencia.

Las primeras entrevistas en medios del sector

Aquella etapa coincidió también con las primeras apariciones del movimiento autocaravanista en medios especializados del sector del caravaning.

Entre ellas destacó una entrevista publicada en la revista El Camping y su Mundo, una de las publicaciones de referencia en aquel momento dentro del ámbito del camping y del caravaning en España.

La entrevista ofreció la oportunidad de explicar con mayor profundidad cuáles eran las propuestas de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma y qué objetivos perseguía el trabajo que se estaba desarrollando.

Por primera vez el proyecto autocaravanista podía explicarse directamente en un medio especializado del sector, lo que permitió trasladar a un público más amplio las ideas que se estaban defendiendo.

Puede consultarse el contenido de aquella entrevista en el siguiente enlace:

La primera entrevista en una revista del sector

Un cambio de escenario

Aquellas ponencias, intervenciones públicas y entrevistas marcaron un cambio importante en la evolución del movimiento autocaravanista.

Hasta ese momento el trabajo se había desarrollado principalmente en el ámbito local, visitando ayuntamientos y promoviendo la creación de áreas municipales.

Pero a partir de entonces el debate comenzó a trasladarse también a otros espacios: ferias del sector, medios de comunicación especializados y foros profesionales relacionados con el turismo y el caravaning.

El autocaravanismo empezaba a dejar de ser una realidad desconocida para convertirse en un tema presente en las conversaciones del sector.

Ese proceso de visibilidad pública traería también nuevas oportunidades y nuevos contactos que acabarían siendo decisivos para el futuro del movimiento autocaravanista en España.

Y sería precisamente en uno de esos encuentros donde surgiría un contacto que abriría un camino inesperado hacia el ámbito institucional.

Ese momento marcaría el inicio de una nueva etapa.

viernes, 6 de marzo de 2026

✅ Capítulo 7. Cuando el éxito empezó a incomodar.

La reacción del sector del camping.

Tras los primeros años de trabajo de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma, la situación del autocaravanismo en España comenzó a cambiar de forma visible.

Encuentro anual de empresarios de camping y caravaning celebrado en Madrid en el marco de FITUR (2004). En este foro del sector turístico se expusieron las propuestas del autocaravanismo itinerante y la necesidad de crear áreas específicas para autocaravanas, en un momento en el que el modelo comenzaba a generar debate dentro del sector del camping.

Desde su creación en 2003, el número de áreas municipales para autocaravanas no dejó de crecer. Los ayuntamientos ya no tenían tantas dudas: empezaban a tener referencias claras de otras localidades que ya habían implantado este tipo de instalaciones, y eso facilitaba cada vez más las decisiones políticas para crear nuevas áreas.

El trabajo realizado por los delegados de la plataforma en las distintas comunidades autónomas estaba dando resultados. De forma constante se mantenían contactos con alcaldes, concejales y responsables municipales para explicar el fenómeno del autocaravanismo itinerante y proponer la creación de infraestructuras básicas de servicio.

Las inauguraciones de áreas comenzaron a sucederse con cierta regularidad.

Prácticamente todos los meses los autocaravanistas viajábamos varias veces a distintas regiones de España para participar en la inauguración de alguna nueva área municipal. Aquellos encuentros se convirtieron rápidamente en algo más que simples actos institucionales.

Los ayuntamientos empezaron a implicarse activamente en estas celebraciones. Era frecuente que organizaran visitas guiadas al patrimonio local, degustaciones de productos de la zona o actividades culturales destinadas a las familias autocaravanistas que acudíamos a las inauguraciones.

Aquellos fines de semana se transformaban en auténticas convivencias.

Para muchos municipios, la llegada de decenas o incluso centenares de autocaravanas representaba también una oportunidad de promoción turística y dinamización económica local.

Pero aquellas convivencias tenían además otro efecto importante. Al compartir durante un fin de semana la vida cotidiana del municipio, muchos vecinos tenían por primera vez la oportunidad de conocer de cerca el mundo de la autocaravana. En algunas ocasiones se organizaban incluso pequeñas jornadas de puertas abiertas en las que los vecinos podían ver por dentro una autocaravana y comprobar las condiciones de habitabilidad que incorporan estos vehículos.

Ese contacto directo ayudaba a desmontar muchos prejuicios que durante años se habían atribuido al colectivo autocaravanista por puro desconocimiento: la idea de que éramos viajeros conflictivos o que arrasábamos los lugares por los que pasábamos.

La realidad mostraba justo lo contrario.

La plataforma crecía, el número de socios aumentaba y el modelo de áreas municipales comenzaba a consolidarse.

Sin embargo, ese crecimiento no fue bien recibido por todos los sectores.

El malestar del sector del camping.

El modelo que estaba impulsando la PACA —basado en áreas municipales públicas y en el reconocimiento del autocaravanismo como turismo itinerante— empezó a generar inquietud en parte del sector empresarial del camping y caravaning.

También desde dentro por parte de algunos autocaravanistas integrados en clubes Campistas dentro de la FECC, que no veían con buenos ojos el movimiento autocaravanista que estábamos promoviendo, ya que lo consideraban segregacionista, recibimos muchas críticas, generando malestar.

El motivo:

Que durante décadas, los autocaravanistas habían estado integrados dentro de las estructuras tradicionales del campismo, representadas principalmente por los clubes campistas y por la Federación Española de Clubes Campistas (FECC).

La aparición de una organización específica de autocaravanistas y la promoción de un modelo propio de infraestructuras públicas rompía ese esquema tradicional.

En algunos sectores del camping se interpretó este proceso como una ruptura con el modelo existente.

A partir de ese momento comenzaron a aparecer críticas en distintos espacios del sector. En los foros de internet, que por entonces se encontraban en pleno auge, así como en algunas publicaciones especializadas, se cuestionaba abiertamente el trabajo que estaba desarrollando la plataforma.

En ocasiones se calificaba a los miembros de su junta directiva como irresponsables, radicales o como promotores de una estrategia enfrentada al sector del camping.

Aquellas críticas, lejos de detener el trabajo que se estaba desarrollando, reforzaron la convicción de que era necesario explicar con mayor claridad cuáles eran los objetivos reales del proyecto autocaravanista.

Explicar el proyecto.

Ante esa situación, desde la plataforma se consideró que era importante abrir espacios de diálogo y explicar directamente a los actores del sector cuáles eran las verdaderas propuestas del autocaravanismo itinerante.

Con ese objetivo se decidió participar en encuentros y jornadas en las que estaban presentes empresarios del sector del camping.

Uno de esos momentos fue la asistencia, de la mano del periodista Antonio Rojas, editor de la revista El Camping y su Mundo, a una reunión anual que con motivo de la feria de FITUR se celebraba en Madrid con empresarios de campings.

En aquella reunión se expusieron las razones que justificaban la creación de áreas específicas para autocaravanas y se trató de explicar que el desarrollo del autocaravanismo no debía interpretarse como una amenaza para el sector turístico tradicional.

Al contrario, el crecimiento del turismo itinerante podía contribuir a ampliar la oferta turística global y atraer nuevos visitantes a muchos municipios que no contaban con otras infraestructuras turísticas.

También se explicó que los campings, aúnque están pensados para acampar y ese no era nuestro objetivo principal, podían beneficiarse de este crecimiento. Sus instalaciones —piscinas, restaurantes, zonas de descanso, espacios de juego o servicios complementarios— siguen siendo muy valoradas por muchas familias autocaravanistas, especialmente cuando viajan con niños o cuando se desea disfrutar de unos días de descanso.

Sin embargo, la estacionalidad de los campings y sus horarios de funcionamiento no siempre se adaptan a la lógica del viaje itinerante que caracteriza al autocaravanismo, donde la flexibilidad y la libertad de movimiento forman parte esencial de la experiencia.

Por ello, se planteó que, si los empresarios del sector querían aprovechar las oportunidades de negocio que ofrecía el crecimiento del autocaravanismo, quizás el camino no era poner barreras a esta forma de viajar, sino desarrollar incentivos y servicios que acercaran a los autocaravanistas a sus instalaciones.

Puede consultarse el relato de aquella reunión en el siguiente enlace:

Reunión con los empresarios de camping

Un movimiento cada vez más visible.

Aquella etapa marcó el inicio de un proceso de mayor visibilidad pública del movimiento autocaravanista.

No bastaba con crear áreas o hablar con ayuntamientos. También era necesario explicar el proyecto ante el propio sector turístico y ante la opinión pública.

Ese esfuerzo de explicación y presencia pública conduciría poco después a nuevos escenarios de debate: ferias del sector, jornadas profesionales y medios de comunicación especializados.

Sería el siguiente paso en la evolución del movimiento autocaravanista en España.

A partir de ese momento el movimiento autocaravanista empezó a salir de los ayuntamientos y a entrar en los espacios donde se debatía el futuro del sector.

jueves, 5 de marzo de 2026

✅ Capítulo 6. La señalización: el comienzo de un reconocimiento oficial.

Tras la creación de las primeras áreas municipales para autocaravanas, pronto apareció una cuestión que en aquel momento parecía secundaria, pero que con el tiempo se revelaría fundamental: la señalización.

Panel de servicios de la autovía A-8 señalizando el área de descanso de Jesús del Monte (Cantabria). La incorporación del pictograma de autocaravana en 2004 fue una de las primeras señalizaciones en la red estatal que reconocía la existencia de servicios para autocaravanas.

Un área podía estar perfectamente construida, con su espacio de estacionamiento, su toma de agua y su sistema de vaciado de residuos. Pero si no estaba correctamente indicada en la vía pública, para muchos usuarios simplemente no existía.

Hoy puede parecer un detalle menor, pero conviene situarse en el contexto de aquellos años.

A comienzos de la década de 2000 la mayoría de los autocaravanistas viajábamos todavía con mapas de carreteras. Las publicaciones de guías con áreas no existían, los teléfonos móviles apenas comenzaban a generalizarse y aplicaciones como Google Maps ni siquiera formaban parte de la vida cotidiana.

La señalización viaria era, por tanto, una de las la principal herramienta de orientación para cualquier viajero.

Pero la señalización tenía además otro valor.

La presencia del pictograma de una autocaravana en una señal oficial transmitía a la sociedad un mensaje claro: el autocaravanismo era una actividad reconocida y normalizada dentro del sistema de movilidad, un hábito visual más dentro del paisaje cotidiano de nuestras carreteras y ciudades.

El problema aparece en Liérganes en el año 2004.

La cuestión surgió tras la creación del área municipal de Liérganes, una de las primeras áreas plenamente operativas del país.

El propio alcalde Ángel Bordas planteó entonces una pregunta lógica:

¿Cómo señalizar correctamente el área sin incumplir la normativa de tráfico?.

No bastaba con colocar un cartel.

  • Las señales viarias están reguladas por el Reglamento General de Circulación y forman parte de un catálogo oficial de señales.
  • Los ayuntamientos no pueden inventar señales ni utilizar pictogramas que no estén reconocidos oficialmente sin incumplir la legalidad vigente.
  • Había que encontrar una solución dentro del marco legal existente.
  • La señal existía, el pictograma no.

La señal existía, el pictograma no.

Conviene aclarar un aspecto técnico importante.

La señal de servicios S-122 ya existía en el catálogo oficial de señalización. Esta señal incorpora un recuadro blanco en el que se sitúa el pictograma correspondiente al servicio indicado.

Sin embargo, en aquel momento no existía ningún pictograma homologado de autocaravana dentro del catálogo oficial de señales de tráfico en España.

La señal existía. El pictograma no.

Ahí estaba el verdadero problema.

 Un trabajo técnico colectivo.

Para resolver esta situación fue fundamental la colaboración de varias personas que comprendieron la importancia de encontrar una solución técnicamente correcta.

Entre ellas, Roberto Villegas, responsable de proyectos de la Demarcación de Carreteras del Estado en Cantabria, quien aportó su experiencia técnica en materia de señalización y normativa viaria y me puso en contacto con Antonio Olivares, director de Seguridad Vial y Señalización de la Dirección General de Carreteras.

Pero el trabajo técnico decisivo lo realizó de manera completamente altruista el ingeniero de caminos Miguel Alejo, quien desarrolló la adaptación del pictograma de autocaravana para poder integrarlo dentro de la señal S-122 respetando los criterios técnicos del sistema de señalización y como un ejemplo más de normalización, partiendo del pictograma ya utilizado en Europa.

Además de esta adaptación del pictograma, Miguel Alejo elaboró también, mediante diseño técnico en AutoCAD, el plano de una estación sanitaria para autocaravanas. Este plano definía con precisión los elementos necesarios para una instalación básica: plataforma de vaciado con caída hacia la rejilla de vaciado de aguas grises, punto de descarga de aguas negras, toma de agua potable y conexión a la red de saneamiento.

Aquel trabajo técnico, incorporado posteriormente a la documentacion presentada a las administraciones, permitía demostrar que no se trataba de una reivindicación abstracta, sino de una infraestructura perfectamente definible desde el punto de vista técnico.

Aquella solución por recomendación de Antonio Olivares permitió señalizar las primeras áreas dentro del marco legal existente, sin necesidad de inventar nuevas señales.

Un precedente en la red de autovías.

Paralelamente a estos trabajos técnicos, en el año 2004 se planteó también la necesidad de señalizar correctamente los servicios para autocaravanas existentes en la red de carreteras del Estado.

En concreto, se solicitó a la Demarcación de Carreteras del Estado en Cantabria la señalización del área de descanso de Jesús del Monte en la autovía A-8, área de carreteras pionera en España que ya disponía de servicios para autocaravanas.

La petición fue atendida favorablemente y se incorporó el pictograma de autocaravana en el panel de servicios de la autovía, permitiendo así que los viajeros pudieran identificar la existencia de estos servicios desde la propia carretera.

Este hecho tiene un valor especial porque se produjo en 2004, muchos años antes de que comenzara el proceso institucional que terminaría con la homologación de la señal S-128 en el catálogo oficial de señales y representó una forma de reconocimiento desde el ámbito del Estado hacia la actividad autocaravanista.

De alguna manera, aquella señalización temprana demostraba que la integración del autocaravanismo en la señalización viaria era posible dentro del marco legal existente.

El inicio de un proceso institucional.

Lo que comenzó como una cuestión práctica en el área de Liérganes terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proceso mucho más amplio.

En el año 2006, la moción presentada por la Senadora Ana María Chacón y aprobada en el Senado sobre el desarrollo ordenado del autocaravanismo ya incluía entre sus propuestas la normalización de la señalización de las áreas para autocaravanas.

Posteriormente, dentro del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas de la Dirección General de Tráfico, creado para dar cumplimiento a dicha moción, la cuestión de la señalización volvió a ser analizada en el marco de las actuaciones destinadas a mejorar la integración del autocaravanismo dentro del sistema de movilidad.

 Veinte años después.

El proceso culminaría finalmente más de veinte años después de aquellas primeras gestiones.

En 2025, la reforma del Reglamento General de Circulación incorporó al catálogo oficial de señales la señal S-128, que incluye el pictograma internacional de la autocaravana.

Aquella señal representaba el reconocimiento oficial de una realidad que llevaba décadas desarrollándose en las carreteras y municipios de España.

Y cerraba un camino que había comenzado muchos años antes con una pregunta sencilla:

¿Cómo señalizamos un área de autocaravanas?

 Normalización europea.

La elección del pictograma que finalmente se incorporó a la señalización oficial no fue una decisión casual.

Se optó por el pictograma que ya se utilizaba de forma mayoritaria en numerosos países europeos. La intención era clara: avanzar hacia la normalización del autocaravanismo en España siguiendo criterios similares a los de nuestros vecinos.

El objetivo no era inventar una señal nueva, sino integrar el autocaravanismo dentro del sistema oficial de señalización del tráfico.

  El valor de la legalidad.

Este principio ha sido siempre fundamental para quienes hemos trabajado en el desarrollo del autocaravanismo en nuestro país.

Si queremos que nuestra actividad sea reconocida y respetada, debemos ser los primeros en exigir que se respeten las normas.

Sin embargo, con el paso de los años han aparecido también situaciones contradictorias.

Algunos ayuntamientos han intentado restringir la presencia de autocaravanas utilizando señalización no homologada o pictogramas que no forman parte del catálogo oficial de señales de tráfico.

En otros casos se ha llegado incluso a utilizar la señal S-128 incorporando en su interior dos pictogramas —autocaravana y caravana—, creando así una señal que no existe en el catálogo oficial y que por tanto carece de validez normativa.

Estas prácticas no contribuyen a ordenar la actividad ni a mejorar la convivencia. Al contrario, generan inseguridad jurídica y confusión.

El proceso que llevó desde las primeras gestiones de señalización en 2004 hasta la inclusión oficial de la señal S-128 en el catálogo del Reglamento General de Circulación en 2025 demuestra que el camino de la legalidad puede ser largo, pero es el único que garantiza resultados duraderos.


 Documentación y referencias.

Algunos de los documentos y materiales utilizados durante el proceso descrito en este capítulo pueden consultarse en los siguientes enlaces:

  • Plano técnico de estación sanitaria para autocaravanas elaborado en AutoCAD por el ingeniero de caminos Miguel Alejo.
  • Solicitud dirigida a la Demarcación de Carreteras del Estado en Cantabria (2004) para la señalización del área de descanso de Jesús del Monte en la autovía A-8.
  • Documento administrativo de autorización para la instalación de señalización viaria.
  • Justificante de pago de tasas correspondientes al procedimiento administrativo de señalización.
  • Propuesta gráfica del pictograma de autocaravana utilizado para su integración en la señal de servicios S-122.
  • Documento de clausura del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas.
  • Texto de la moción aprobada en el Senado en mayo de 2006 sobre el desarrollo ordenado del autocaravanismo.
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