viernes, 5 de junio de 2026

Cuando el tiempo ya no es el problema.



Área de autocaravanas de Arriondas, un lugar con extraordinarias vistas del paisaje del entorno.

La libertad de seguir viajando.

Resulta curioso observar cómo el paso del tiempo poco a poco va cambiando nuestra manera de vivir y viajar.

Durante muchos años llenos de plenitud nos consideramos viajeros incansables. Nuestros viajes se medían en meses y miles de kilómetros. La principal limitación era el trabajo, esa obligación que, aunque nos permitía vivir, también condicionaba nuestra libertad para movernos cuando y donde quisiéramos.

Ahora la situación es diferente. Ya no existen horarios laborales ni vacaciones que esperar. Todo nuestro tiempo nos pertenece.

Sin embargo, han aparecido otros condicionantes. La edad y la salud han ido ocupando el espacio que antes tenía el trabajo. Las revisiones médicas, las consultas y los tratamientos marcan, en cierta forma, el calendario y, a veces, uno llega a sentirse un poco “secuestrado” por esas obligaciones inevitables.

Aun así, seguimos siendo unos cuerpos inquietos incapaces de permanecer mucho tiempo en casa.

Por ese motivo y con esta primavera tan verde y luminosa que invita a salir, el pasado martes decidimos aprovechar unos días libres antes de una consulta médica que Senia tenía programada para el viernes por la tarde.

Preparamos la autocaravana y, como no disponíamos de muchos días, pusimos rumbo a la cercana Asturias, hacia algunos lugares que ya conocíamos pero que hacía tiempo que no visitábamos y a los que teníamos ganas de regresar.

La primera noche la pasamos en Arriondas, situada junto a la confluencia de los ríos Piloña y Sella, en su nueva área de autocaravanas, ubicada en la parte alta de la localidad, desde donde se disfrutan unas magníficas vistas de toda la comarca.

Ayuntamiento de Arriondas.

Arriondas, conocida internacionalmente por el Descenso del Sella y profundamente ligada al mundo del piragüismo, siempre resulta agradable para pasear. Disfrutamos de sus calles, de las casas de indianos y del ambiente tranquilo que transmiten sus riberas.

A la mañana siguiente, sin una ruta demasiado definida —como ocurre en muchos de nuestros viajes— decidimos dirigirnos hacia el Parque Natural de Redes siguiendo la cuenca minera del Nalón.

Paisaje de la cuenca minera.

Asturias hace honor a su lema de Paraíso Natural. Mientras avanzábamos por poblaciones como El Entrego o Pola de Laviana, contemplábamos un paisaje que habla de la historia reciente de la región. 

Cuando uno ve las altas torres que señalan el acceso a los pozos mineros, resulta imposible no pensar en la importancia que tuvieron estas cuencas durante los años de esplendor de la minería.

Hoy, junto a los recuerdos de aquella actividad, aparecen barrios obreros, antiguas instalaciones industriales y viviendas dispersas que se encaraman por las verdes y empinadas laderas cubiertas de praderas y arbolado autóctono, componiendo un paisaje singular y lleno de contrastes.

Desde allí continuamos hacia los valles de los ríos Caudal, Aller y Lena, pasando por Mieres y Pola de Lena para disfrutar de uno de esos lugares que nunca nos cansamos de visitar: la iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena.

Iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena.

Cada visita a este lugar nos parece más interesante que la anterior. El monumento, visto desde lejos sobre la plataforma que domina el valle, transmite equilibrio y belleza. Aunque todo el conjunto resulta admirable, la delicada arquitectura de la celosía y arcadas que separa el espacio litúrgico de su interior sigue siendo, para nosotros, uno de los elementos más fascinantes del edificio.

Interior de Santa Cristina de Lena.

Al atardecer continuamos la ruta atravesando el empinado puerto de La Cobertoria, uno de los puertos clásicos del ciclismo asturiano, rodeados de un paisaje primaveral espectacular.

Alto del puerto de La Covertoria. 

En el descenso, hicimos una parada en la pequeña iglesia románica de San Pedro de Arrojo, en Quirós.

Iglesia románica de San Pedro de Arrojo, en Quirós.

Continuando viaje por el valle del Trubia hasta llegar a Proaza, donde pasamos la noche en su tranquila área de autocaravanas junto a viajeros de distintos países, la mayoría alemanes.

Área de autocaravanas de Proaza.

El jueves amaneció entre nubes y claros.

Después de desayunar y realizar algunas compras en el pueblo, seguimos el curso del río Teverga por su precioso y serpenteante desfiladero hasta San Martín de Teverga. 

Desfiladero del río Teverga.

Durante el recorrido fuimos observando cómo la antigua actividad minera y ganadera de montaña ha ido dejando paso, poco a poco, a nuevas formas de desarrollo vinculadas al turismo de naturaleza.

Sobre el trazado del antiguo ferrocarril minero se ha creado la conocida Ruta del Oso, convertida hoy en uno de los principales atractivos de la comarca.

Casas bien cuidadas, junto a la carretera, de San Martín de Teverga.

A juzgar por la actividad que se percibe generan los comercios y servicios turísticos relacionados con el senderismo y la bicicleta, la iniciativa ha supuesto una importante fuente de actividad económica y una nueva oportunidad de desarrollo para una zona que antes vivía de la extinta minería y la ganadería de montaña.

Área de autocaravanas de San Martín de Teverga, en la proximidad de la Colegiata de San Pedro.

Aparcamos la autocaravana en el área situada junto a la Colegiata de San Pedro de Teverga y visitamos, además del pueblo, este magnífico monumento románico que resume siglos de historia y donde todavía pueden apreciarse elementos de tradición visigoda integrados en el conjunto arquitectónico.

Colegiata románica de San Pedro de Teverga.

Teverga despierta en mí algunos recuerdos personales relacionados con los primeros años del movimiento reivindicativo autocaravanista español.

Allá por los inicios de los años 2000, cuando comenzaba la andadura de La PACA y  tenía compromisos o responsabilidades dentro de la plataforma, esta localidad, gracias al trabajo desarrollado por varios compañeros autocaravanistas asturianos, estuvo a punto de convertirse en el emplazamiento de la primera área municipal de autocaravanas de España.

Recuerdo perfectamente aquel fin de semana en el que más de cien familias de autocaravanistas procedentes de varias regiones españolas acudimos para apoyar la iniciativa de los asturianos.

La ilusión era enorme, ya que para nosotros conseguir la primera área municipal suponía demostrar que el esfuerzo realizado comenzaba a dar sus frutos. Sin embargo, lo que entonces parecía una realidad inmediata acabó siendo solamente un proyecto que, eso sí, nos sirvió para seguir avanzando y creyendo en lo que hacíamos.


Monumento junto a la Colegiata románica en memoria del alcalde José Ramón Álvarez Argüelles.

Pese al compromiso del histórico alcalde José Ramón Álvarez Argüelles, el área no llegó a construirse en aquel momento. Habrían de pasar varios años, y el alcalde ya habría fallecido, para que finalmente aquella idea se hiciera realidad.

Hoy, al recorrer la zona, resulta inevitable recordar aquellos tiempos y comprobar cómo han cambiado las cosas.

Después de disfrutar de Teverga estuvimos valorando la posibilidad de acercarnos hasta La Pola de Somiedo para finalizar allí la jornada. Sin embargo, el compromiso médico del día siguiente nos obligaba a ser prudentes y a no alejarnos demasiado. 

Ante está situacion, regresamos por el valle del Trubia en dirección a Oviedo.


Área de autocaravanas de Oviedo.

A nuestra llegada a la capital de Asturias, aparcamos en el área de autocaravanas junto con otros autocaravanistas de diversos países. El área está situada en un lugar un poco alejado de la zona centro de la ciudad pero muy bien conectada con el transporte público 

Por la tarde tomamos el autobús urbano y nos acercamos al casco histórico para pasear tranquilamente por sus calles y plazas. 

Como siempre, Oviedo nos recibió con ese ambiente elegante y acogedor que la caracteriza.

Senia en el antiguo claustro de la Facultad de Geografía e Historia de Oviedo, frente a las aulas donde cursó sus estudios universitarios.

Oviedo ocupa un lugar especial en la memoria de Senia, que pasó aquí seis años de su vida estudiando en la Facultad de Geografía e Historia.

Plaza de la Catedral gótica de Oviedo.

Al día siguiente solo quedaba emprender el regreso a Santander.

Apenas doscientos kilómetros de autovía separaban el final de esta pequeña escapada de una nueva cita médica.

Mientras conducíamos de vuelta a casa pensábamos que, aunque los años traen nuevas obligaciones y limitaciones, siguen sin poder arrebatarnos lo esencial.

Las ganas de viajar.

Y la ilusión de seguir marcando rutas hacia nuevos destinos cada vez que la vida nos concede la oportunidad de hacerlo.

Pedro Ansorena.

miércoles, 3 de junio de 2026

Del decreto a la moción: cuando reaparece el viejo debate sobre las competencias en el autocaravanismo.

 

Cuando parecía que el decreto cántabro había entendido los límites competenciales entre turismo y tráfico, una moción parlamentaria vuelve a situar el debate en el punto de partida.

Hace apenas unos días analizábamos en este blog la aprobación del nuevo decreto de turismo de Cantabria sobre áreas de autocaravanas.

El decreto de turismo de Cantabria y el futuro modelo del autocaravanismo

Tras la lectura del texto publicado en el BOC, una de las conclusiones que parecían desprenderse con claridad era que el Gobierno de Cantabria había entendido algo que durante años ha sido objeto de controversia: la diferencia entre regular la actividad turística y regular la circulación y el estacionamiento de vehículos.

El decreto podía gustar más o menos.

Podía compartirse o no su apuesta por las áreas de autocaravanas.

Podía discutirse incluso el modelo territorial y turístico que parecía impulsar.

Pero existía un aspecto relevante: evitaba entrar frontalmente en competencias que corresponden al Estado.

En otras palabras, regulaba la actividad turística y las infraestructuras de acogida, pero no pretendía redefinir la autocaravana como vehículo ni alterar las condiciones generales de estacionamiento reguladas por la normativa estatal.

Sin embargo, apenas unos días después de la publicación del decreto, una moción aprobada en el Parlamento de Cantabria vuelve a abrir un debate que parecía razonablemente encauzado.

Frente común en el Parlamento contra la masificación de autocaravanas en Cantabria

¿Estamos asistiendo a un nuevo intento de trasladar al ámbito turístico cuestiones que pertenecen al ámbito de la movilidad?

La iniciativa plantea la necesidad de actuar frente a la denominada “pernocta indiscriminada” de autocaravanas.

Y es precisamente ahí donde vuelve a surgir una pregunta fundamental:

¿Qué puede regular realmente una comunidad autónoma en materia de pernocta de autocaravanas sin invadir competencias estatales?

La iniciativa parlamentaria reabre un debate que parecía jurídicamente aclarado: dónde terminan las competencias turísticas y dónde comienzan las competencias estatales sobre circulación y estacionamiento.

La cuestión no es menor.

Porque cuando una autocaravana está correctamente estacionada conforme a las normas generales de tráfico y seguridad vial, la normativa estatal y las sucesivas instrucciones emitidas por la DGT han venido dejando claro que la permanencia o descanso de personas en su interior no altera por sí misma la condición de estacionamiento.

Porque para definir esta situación y llegar a esta conclusión se han necesitado más de veinte años de trabajo, con la presentación a debate de hasta cinco iniciativas parlamentarias en las Cortes Generales, todas aprobadas por asentimiento general, la creación de un grupo de trabajo en la DGT y la emisión por parte de este órgano ejecutivo del Estado de tres instrucciones de tráfico.

Por ello:

  • si el problema es la acampada,
  • la ocupación indebida del espacio público,
  • los vertidos o determinadas conductas concretas,
  • las administraciones disponen de instrumentos legales para actuar.

Pero si se pretende actuar sobre el simple hecho de dormir o descansar dentro de un vehículo correctamente estacionado, el debate deja de ser turístico para entrar directamente en el terreno de las competencias estatales sobre circulación y tráfico.

El verdadero conflicto no es la pernocta

El verdadero conflicto no es la pernocta, sino la frontera entre las competencias turísticas y las competencias de tráfico.

Y ahí aparecen las dudas.

Porque resulta difícil entender que un Gobierno autonómico, después de estudiar jurídicamente todo esto, reconozca en un decreto los límites competenciales existentes y, pocas semanas después, el Parlamento impulse una iniciativa que parece dirigirse hacia un terreno competencial que el propio decreto había evitado.

Quizás la explicación no se encuentre únicamente en el ámbito jurídico.

Tal vez estemos asistiendo a la reaparición de un fenómeno que los autocaravanistas conocemos bien desde hace años.

Cada vez que el crecimiento del turismo itinerante genera tensiones territoriales, económicas o sociales, reaparece la tentación de buscar soluciones rápidas mediante restricciones dirigidas a las autocaravanas.

Y junto a esa tentación suelen aparecer también intereses diversos:

  • algunos relacionados con la gestión turística,
  • otros con la presión urbanística,
  • otros con la convivencia vecinal,
  • y otros, no conviene olvidarlo, vinculados a sectores económicos que desde hace años observan el crecimiento del autocaravanismo como una competencia directa.

Por eso quizás el verdadero debate no sea la pernocta.

Ni siquiera las áreas de autocaravanas.

El verdadero debate consiste en determinar quién tiene competencias para regular cada aspecto de la actividad y hasta dónde puede llegar cada administración.

Porque cuando las competencias dejan de estar claras, el riesgo es que las soluciones propuestas terminen generando más conflictos de los que pretenden resolver.

Y precisamente por eso resulta tan importante seguir distinguiendo entre:

  • la autocaravana como vehículo,
  • la actividad turística que genera,
  • la acampada,
  • el estacionamiento,
  • y el descanso legítimo de sus ocupantes.

Una diferencia que parecía haber sido asumida por el reciente decreto cántabro y que ahora vuelve a situarse en el centro del debate.

Quizás una vez más la cuestión no sea si las autocaravanas tienen demasiados derechos.

Quizás la verdadera cuestión sea si algunas administraciones están intentando ejercer competencias que no les corresponden.

La experiencia acumulada durante más de dos décadas demuestra que cuando se confunden las competencias, los conflictos se multiplican.

Y precisamente por eso conviene reflexionar si la solución pasa por crear nuevas restricciones o por aplicar correctamente las normas que ya existen.

Porque ahí, precisamente, es donde en vez de buscar una solución acorde con la realidad, se puede generar o provocar un conflicto permanente.

Pedro Ansorena.