martes, 26 de agosto de 2025

✅ Santander vuelve a dar la espalda a las autocaravanas.

Hace apenas unos días publicaba en este mismo blog una reflexión sobre las dificultades de viajar a Santander en autocaravana. Pues bien, hoy me encuentro con un nuevo ejemplo de cómo el Ayuntamiento continúa con su política de acoso y expulsión hacia quienes nos desplazamos en este tipo de vehículos.

En el barrio de Valdenoja, en la calle Pellegrini Zuñer, junto a un colegio y a dos supermercados (Mercadona y Lupa), existe un amplio aparcamiento situado a unos 6 km del centro y a unos 2 km de las playas. Es un espacio con piso de grava, tranquilo y poco utilizado, ya que no es una zona de la ciudad de saturación y prácticamente todas las viviendas de la zona cuentan con garaje. Era, hasta ayer, posiblemente el único lugar de la ciudad donde las autocaravanas podían estacionar con seguridad, sin molestar a nadie y con buena conexión de transporte público hacia el centro (líneas urbanas de autobús 1 y 2, además de la cercanía de un carril bici).

El uso ordenado de un espacio publico

Allí solían aparcar a diario en verano unas 30 autocaravanas, y en invierno alrededor de 10, que no encontraban espacio ni en la ciudad (plagada de señales restrictivas) ni en el escaso y único área municipal para autocaravanas. Sus ocupantes permanecían uno o dos días, el tiempo suficiente para visitar Santander, aparcando sus vehículos conforme a la instrucción de tráfico PROT 2023/14 👉Ver documento. sin desplegar elementos al exterior, desplazándose en transporte público o bicicleta y consumiendo en los comercios de la zona. Era un turismo discreto, respetuoso y beneficioso para la economía local.

La sorpresa

Sin embargo, esta mañana me he encontrado con la desagradable sorpresa de que el aparcamiento estaba vacío. El motivo: la instalación, al parecer ayer mismo, de una señal restrictiva que prohíbe estacionar a vehículos de más de 1,8 toneladas, excepto turismos. Una señal tan arbitraria como ilegal, porque el Catálogo oficial de señales 👉Ver catalogo de señalizacion aquí. no contempla prohibiciones diseñadas para expulsar selectivamente a un tipo de vehículos, en este caso las autocaravanas.

  La imagen que incluyo aquí habla por sí sola

Un aparcamiento amplio, llano y vacío, convertido de la noche a la mañana en espacio excluyente. El mensaje que envía el Ayuntamiento es claro: por extrañas razones, las autocaravanas no son bienvenidas en Santander.

Lo más preocupante es que esta decisión no viene acompañada de alternativas. La ciudad cuenta únicamente con un área para autocaravanas de escasas 25 plazas, totalmente insuficiente para la demanda, especialmente en temporada alta. El resultado es evidente: expulsar a visitantes que en cualquier otra ciudad europea serían recibidos con normalidad.

A esta política restrictiva se suma el eco que ciertos medios locales dan a las quejas de vecinos intolerantes o desinformados. Quejas que no tienen fundamento y que solo refuerzan prejuicios injustos contra un tipo de turismo que crece cada año en Europa y que, en Santander, parece condenado a la persecución.

Como vecino de esta ciudad, no puedo evitar sentir vergüenza. Vergüenza de unos responsables municipales que malgastan recursos públicos en colocar señales discriminatorias, y vergüenza también de una parte de la ciudadanía que, en lugar de convivir y aprovechar la riqueza que trae este turismo, opta por señalar y excluir.

 Crear incentivos de futuro

Santander tiene una oportunidad: abrirse al autocaravanismo, modernizar su oferta turística y aprender de lo que se hace en el resto de España y de Europa, dando acogida a un turismo que ha decidido viajar en autocaravana y que cada vez está más presente en ciudades y pueblos de todo el continente. Pero mientras tanto, lo que demuestra es justo lo contrario: que aquí, a las autocaravanas, se las quiere fuera.

✍️ Pedro Ansorena Antón.







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