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domingo, 22 de marzo de 2026

Capítulo 29. La tercera convocatoria del GT-53: el final de un proceso.

Capítulo 29. La tercera convocatoria del GT-53: el final de un proceso.

Acto de clausura del GT-53 Autocaravanas en la DGT (2008), momento que puso fin a un año de trabajo institucional tras la moción aprobada en el Senado.

Tras casi un año de trabajo, la Dirección General de Tráfico convocó la tercera reunión del Grupo de Trabajo GT-53 Autocaravanas.

Aquella convocatoria no era una más.

Era, en la práctica, la última.

El grupo iba a ser clausurado.

Y en ese acto final estaría presente el propio Director General de Tráfico, Pere Navarro.

Un clima ya deteriorado.

La reunión llegaba después de meses de tensiones, desacuerdos y pérdida de confianza.

Como consecuencia de lo ocurrido en la segunda convocatoria, algunas de las entidades que habían generado mayores problemas —como la asociación del camping-caravaning A.S.P.A., incorporada entonces al grupo— ya no fueron convocadas.

Era una señal clara de que algo se había roto.

La DGT intentaba reconducir la situación. Pero el desgaste ya era evidente.

La instrucción que se adelantó.

Uno de los momentos clave de aquella convocatoria iba a ser la presentación oficial de la Instrucción 08/V-74 por el propio director general de Tráfico, Pere Navarro.

Se trataba de un documento elaborado por el servicio de Normativa y Recursos de la DGT que interpretaba, dentro de sus competencias, distintos artículos del Reglamento General de Circulación en relación con la circulación y el estacionamiento de autocaravanas.

Instrucción 08/V-74

Aquella instrucción suponía un paso muy importante.

Pero ocurrió algo inesperado.

Antes de su presentación oficial, el documento comenzó a circular internamente.

Y, a través de terceros, llegó hasta ASEICAR. Estos, sin consultar previamente con la DGT, decidieron publicarla en su página web.

El efecto fue inmediato. En la DGT no sentó nada bien.

La propia Anna Ferrer comentó que era la primera vez que algo así ocurría en un grupo de trabajo.

Ni siquiera colectivos con una larga trayectoria de negociación, como los motoristas, habían actuado nunca de esa manera.

Aquello volvió a evidenciar un problema de fondo:

la falta de coordinación y de respeto a los tiempos institucionales.

Una desorganización interna más.

A esta situación se sumó otro episodio significativo.

La PACA había vuelto a cambiar de junta directiva.

La nueva dirección, presidida por Lorenzo Ruiz, decidió asistir a la convocatoria.

Sin embargo, la comunicación oficial de la DGT había sido enviada al anterior representante.

Y este no trasladó ni la convocatoria ni la documentación a la nueva junta.

Una vez más, la falta de estructura interna generaba problemas.

En ese contexto, y a pesar de no tener ya ninguna responsabilidad orgánica, tuve que intervenir como enlace para facilitar el contacto entre la DGT y la nueva directiva.

No por las personas.

Sino por el trabajo.

La invitación.

Poco después, la secretaria de Anna Ferrer, Concha Fuentes, se puso en contacto conmigo.

Querían que asistiera al acto de clausura como reconocimiento a la colaboración prestada durante todo el proceso.

Acepté la invitación.

Y acudimos a Madrid.

Mi mujer y yo.

La última reunión.

Antes del acto oficial, se celebró la última mesa de trabajo.

Se nos invitó a asistir como oyentes.

Pero decidimos no entrar.

Entendíamos que, en aquel momento, ya no nos correspondía participar.

Permanecimos en la cafetería del edificio hasta que, a través del secretario de la PACA, José Carreras, fuimos llamados para entrar en la sala.

La intervención de la senadora.

Ya dentro, Ana María Chacón tomó la palabra.

Su intervención fue clara y directa.

Explicó las dificultades que se habían tenido que afrontar durante todo el proceso.

Y lanzó un mensaje muy importante:

desde su función pública estaba dispuesta a seguir apoyando al autocaravanismo en el futuro, pero solo si existía un clima de colaboración, respeto y estabilidad.

Dejó claro que no volvería a trabajar en un entorno como el que se había generado.

Fue una advertencia.

Y también una oportunidad.

El acto de clausura.

Llegó el momento del acto oficial.

Pere Navarro presidió la clausura del GT-53.

En su intervención habló del esfuerzo realizado por la DGT para encajar el autocaravanismo dentro del marco de la circulación vial.

Y también mencionó uno de los temas debatidos:

la posible revisión de los límites de velocidad.

En ese contexto pronunció una frase que, en condiciones normales, no habría tenido mayor recorrido:

“Vamos a abrir también ese melón.”

Sin embargo, aquella expresión aún no comprendo porque razones o motivos fue interpretada de forma incomprensible por algún miembro de la nueva junta directiva de la PACA.

La carta.

Días después, recibí una carta firmada por el presidente Lorenzo Ruiz.

Su contenido me sorprendió.

No solo por el fondo.

También por el tono.

Me pidieron que la hiciera llegar a la senadora.

Mi respuesta fue inmediata:

no.

No iba a participar en algo que, a mi juicio, solo podía generar un nuevo conflicto.

Les indiqué que, si consideraban oportuno enviarla, lo hicieran por su cuenta.

Pero que ese no era el camino.

Aun así, la carta fue enviada.

Y las consecuencias no tardaron en llegar.

Nuevo malestar.

Tanto en la senadora como en la propia DGT.

El final

El GT-53 fue finalmente clausurado.

Tras un año de trabajo y varias reuniones, se presentaron unas conclusiones.

Documento de clausura y acuerdos principales

Pero lo más importante no fue solo el contenido de ese documento.

Fue lo que quedó atrás.

El autocaravanismo perdió un espacio de diálogo directo con la administración.

Un espacio que otros colectivos han mantenido durante años.

Otros grupos de trabajo del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial

Y que nosotros apenas supimos sostener durante uno.

Una reflexión necesaria.

La pregunta es inevitable:

¿Por qué se cerró el GT-53 en tan poco tiempo?

La respuesta, con el paso del tiempo, resulta bastante clara.

No fue un problema de la administración.

Fue un problema del propio colectivo.

Faltó:

  • unidad
  • visión
  • implicación
  • responsabilidad

Y, sobre todo, sentido común.

Porque trabajar con la administración no consiste solo en llegar.

Consiste en saber mantenerse.

Antes del cierre definitivo.

Con la clausura del GT-53 terminaba una etapa.

Pero también se abría otra.

Porque, a pesar de todo lo ocurrido, el trabajo realizado dejó herramientas importantes.

Y, sobre todo, dejó una experiencia que explica muchas de las cosas que han ocurrido después en el autocaravanismo en España.

Y, en el fondo, también explicó por qué, desde entonces, el autocaravanismo en España ha tenido tantas dificultades para hablar con una sola voz.

Algo que merece ser analizado con perspectiva.

Y que abordaré en el siguiente capítulo.

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