DIRECTORIO DE ENTRADAS.

sábado, 14 de marzo de 2026

Capítulo 18. La aprobación de la moción autocaravanista en el Senado.

Capítulo 18. La aprobación de la moción autocaravanista en el Senado.

Diario de Sesiones del Senado de España (9 de mayo de 2006). En este documento oficial de las Cortes Generales quedó recogido el debate y la aprobación por asentimiento de la moción autocaravanista.

Tras el desarrollo del debate parlamentario sobre la moción autocaravanista en el Senado, los asistentes ocupamos la tribuna de invitados situada en la parte alta del hemiciclo mientras esperábamos conocer cuál sería el resultado de aquella iniciativa que durante tantos meses habíamos estado preparando.

Ocupamos nuestros lugares según las normas de funcionamiento de la Cámara: en silencio y sin poder tomar fotografías ni realizar grabaciones del pleno.

Como ya se ha comentado en el capítulo anterior, el debate había estado precedido por la presentación de varias enmiendas por parte de algunos grupos parlamentarios. Entre ellas destacaba especialmente la que afectaba al punto relativo a la velocidad de las autocaravanas.

Aquella cuestión había generado cierta preocupación entre quienes habíamos trabajado en la elaboración de la propuesta original, ya que uno de los objetivos de la moción era precisamente revisar la limitación de velocidad existente en aquel momento, que fijaba para estos vehículos un máximo de 90 km/h, con independencia del tipo de vía.

También existían algunas dudas sobre el hecho de que la senadora Chacón no hubiese ido más allá presentando un proyecto de ley. Sin embargo, esta cuestión ya se había aclarado previamente con el ejemplo de la experiencia italiana.

Durante el desarrollo del debate parlamentario se produjo un hecho que terminaría resultando decisivo.

La senadora Ana María Chacón no aceptó las enmiendas presentadas y argumentó que, en cualquier caso, se iba a crear un grupo de trabajo en el Consejo Superior de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico, donde también se analizaría el aspecto técnico de la velocidad de las autocaravanas.

Con esta aclaración, las distintas posiciones de los grupos parlamentarios fueron evolucionando hacia una postura de consenso que permitió desbloquear la situación creada por las enmiendas presentadas.

Este tipo de acuerdos no siempre es visible para quienes observan el proceso desde fuera, pero forma parte del funcionamiento habitual de las cámaras legislativas cuando existe voluntad de alcanzar una solución compartida.

Finalmente, la moción llegó al momento de su votación.

Lo que ocurrió entonces fue algo que pocos habíamos imaginado cuando comenzó todo aquel proceso meses atrás.

Se escuchó la voz del presidente de la Cámara, Javier Rojo:

“La moción queda aprobada por asentimiento.”

La moción fue aprobada por asentimiento de todos los grupos parlamentarios presentes en la Cámara.

En el lenguaje parlamentario, la aprobación por asentimiento significa que ningún grupo solicita una votación formal porque existe acuerdo general sobre la iniciativa presentada.

En la práctica, esto supone un respaldo político especialmente significativo, ya que refleja la existencia de un consenso amplio entre las distintas fuerzas políticas representadas en la Cámara.

Para quienes seguíamos el debate desde la tribuna de invitados del Senado, aquel momento tuvo un significado muy especial.

Por fin, y después de mucho trabajo y de mucha ilusión puesta en aquel proyecto, el autocaravanismo —una actividad que hasta entonces apenas había sido considerada dentro del ámbito político español— acababa de obtener por primera vez un reconocimiento institucional en una de las cámaras de las Cortes Generales.

Por primera vez, desde el 9 de mayo de 2006, en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales, uno de los documentos oficiales donde queda reflejada la actividad del poder legislativo de España, figuraban con nombre propio las palabras:

Autocaravana, Autocaravanismo y actividad autocaravanista, esos son los nombres y palabras que figuran en el Diario de Sesiones de Las Cortes Generales y no otros.

Términos muy distintos de otros que con el tiempo se han intentado atribuir de manera incorrecta a esta forma de viajar, como caravana, caravaning, camping caravaning etc.

A partir de ese momento, el Gobierno quedaba instado por el Senado a estudiar la situación del autocaravanismo en España y a adoptar las medidas necesarias dentro del ámbito de competencias de los ministerios implicados.

Aquella decisión parlamentaria abría la puerta a una nueva etapa.

Entre las consecuencias más importantes de la moción se encontraba la creación, en el seno de la Dirección General de Tráfico, de un grupo de trabajo específico dedicado al estudio de la problemática relacionada con las autocaravanas.

Ese grupo de trabajo, conocido posteriormente como GT-53 Autocaravanas, reuniría a representantes de distintos ministerios, administraciones públicas y colectivos relacionados con el sector para analizar la situación existente y proponer posibles soluciones.

De esta forma, lo que había comenzado meses antes como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria terminaba convirtiéndose en una iniciativa parlamentaria aprobada por unanimidad en el Senado de España.

Para quienes habíamos participado en aquel proceso desde sus primeros pasos, aquel momento representó algo más que la aprobación de una moción parlamentaria.

Representó la demostración de que el autocaravanismo podía ser comprendido por las instituciones cuando se explicaba con claridad y con argumentos.

Y también puso de manifiesto que el trabajo colectivo, incluso cuando se desarrolla con dificultades y obstáculos, puede llegar a producir resultados que pocos habrían imaginado al principio del camino.

Referencias documentales

El texto completo de la moción autocaravanista aprobada en el Senado puede consultarse en el siguiente documento:

Texto completo de la moción autocaravanista

Asimismo, el desarrollo completo del debate parlamentario puede consultarse en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales:

Diario de Sesiones del Senado

Diario oficial de Sesiones de Las Cortes Generales del día 9 de mayo del año 2006.

Ver documento.

Para una explicación más detallada del proceso puede verse también el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:

El debate de la moción autocaravanista

viernes, 13 de marzo de 2026

Capítulo 17. El debate de la moción autocaravanista en el Senado.

Capítulo 17. El debate de la moción autocaravanista en el Senado.

Hemiciclo del Senado visto desde la tribuna de invitados durante una sesión plenaria. Desde esta tribuna varios autocaravanistas siguieron el debate de la moción autocaravanista el 9 de mayo de 2006.

Llegó finalmente el día tan esperado.

El 9 de mayo de 2006, a las seis de la tarde, estaba fijado en el orden del día del Senado el debate de la moción autocaravanista presentada por la senadora Ana María Chacón Carretero, mediante la cual se instaba al Gobierno de la nación a adoptar una serie de medidas destinadas a mejorar la regulación del autocaravanismo en España.

Para quienes habíamos trabajado durante meses en la preparación de aquella iniciativa, aquel momento tenía un significado muy especial. El autocaravanismo, una actividad prácticamente desconocida hasta entonces en el ámbito político, estaba a punto de entrar por primera vez en el debate parlamentario de la Cámara Alta.

En los días previos al pleno, y por encargo de la propia senadora, tuve que tramitar la documentación necesaria para que varios autocaravanistas y otras personas que de una forma u otra habían ayudado a que hoy estuviésemos aquí, pudieran asistir al debate desde la tribuna de invitados del Senado.

Para ello fue necesario recopilar los datos personales y la documentación de identidad de las personas invitadas —alrededor de una veintena— y remitirla con antelación al Ministerio del Interior para que pudieran expedirse los correspondientes pases de acceso al edificio de las Cortes Generales.

De este modo, el día del debate algunos representantes del colectivo autocaravanista pudieron estar presentes en el Senado y seguir desde la tribuna el desarrollo de una sesión que, para muchos de nosotros, tenía un carácter histórico.

Sin embargo, incluso en las horas previas al debate surgió una nueva dificultad.

Tal como permite el procedimiento parlamentario, algunos grupos políticos habían presentado enmiendas al texto de la moción. Entre ellas apareció una propuesta del Grupo Parlamentario Popular, apoyada también por el PNV, que afectaba directamente a uno de los puntos más importantes de la iniciativa.

La enmienda se refería al límite de velocidad de las autocaravanas.

En aquel momento la normativa establecía para estos vehículos una velocidad máxima de 90 km/h, independientemente del tipo de vía. En la moción presentada por la senadora Chacón se proponía revisar esa limitación para adaptarla a la velocidad establecida para cada tipo de vía, equiparándola a la de otros vehículos de características similares.

La enmienda presentada pretendía mantener la limitación existente, lo que generaba cierta preocupación entre quienes habíamos trabajado en la elaboración de la propuesta original.

Aquella situación añadía un elemento de incertidumbre al debate que estaba a punto de comenzar.

A pesar de ello, la moción llegó finalmente al pleno del Senado.

Durante el debate, los distintos grupos parlamentarios expusieron sus posiciones sobre la iniciativa. Para muchos de los senadores presentes, el autocaravanismo era todavía una realidad poco conocida, por lo que buena parte de las intervenciones sirvieron también para explicar en qué consistía esta forma de turismo itinerante y cuáles eran los problemas que encontraban sus usuarios en España.

Para quienes seguíamos el debate desde la tribuna de invitados, escuchar cómo el autocaravanismo entraba por primera vez en el lenguaje parlamentario resultaba una experiencia difícil de olvidar.

Aquella discusión representaba el resultado de muchos meses de trabajo, reuniones y esfuerzos destinados a lograr que las instituciones del Estado comenzaran a comprender una realidad social que hasta entonces había permanecido prácticamente ignorada.

El resultado final del debate demostraría que aquel esfuerzo no había sido en vano.

Por primera vez en la historia parlamentaria española, el autocaravanismo había sido objeto de debate en el Senado.

Y lo que ocurrió al finalizar aquella sesión marcaría un antes y un después para el reconocimiento institucional de esta forma de viajar en nuestro país.

Nota:

El texto íntegro del debate parlamentario puede consultarse en el Diario de Sesiones de las Cortes Generales, que incluiré como referencia en el siguiente capítulo.

Una descripción más detallada del desarrollo de aquel debate puede consultarse en el artículo publicado en su día en el blog Cosas del Autocaravanismo:

El debate de la moción autocaravanista (2010)

jueves, 12 de marzo de 2026

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Capítulo 16. La asamblea general de la PACA en Palencia.

Palencia, ciudad donde se celebró la asamblea general de la PACA en la que se produjo el relevo de su junta directiva en vísperas del debate de la moción autocaravanista en el Senado (2006).

Con la fecha del debate de la moción autocaravanista en el Senado ya fijada para el día 9 de mayo de 2006, parecía que entrábamos en la fase final de un trabajo que había requerido muchos meses de gestiones, reuniones y preparación documental.

Sin embargo, antes de llegar a ese momento aún tuvimos que afrontar una situación inesperada dentro del propio colectivo autocaravanista.

En aquellas fechas, mis compañeros y yo éramos socios de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA). Esta organización se había convertido, desde su creación en 2003, en una de las principales referencias del movimiento reivindicativo autocaravanista en España.

Como ya se ha comentado en capítulos anteriores, la PACA había surgido con la intención de defender los derechos de los autocaravanistas a nivel nacional frente a las crecientes restricciones que empezaban a aparecer en distintos municipios, especialmente en relación con el estacionamiento y la pernocta de estos vehículos.

El rápido crecimiento del colectivo y el aumento de la actividad reivindicativa habían situado a la asociación en una posición de cierta relevancia dentro del naciente asociacionismo autocaravanista español. Pero esa misma expansión también hacía que la gestión de la organización resultara cada vez más exigente para las personas que estaban al frente, muchas de ellas con responsabilidades laborales y familiares y asumiendo su trabajo de forma totalmente altruista y sin ninguna remuneración económica.

En ese contexto fuimos convocados a la asamblea ordinaria de la PACA, que además incluía la renovación de la junta directiva. La reunión se celebró en la ciudad de Palencia.

Durante aquella asamblea se produjo un hecho inesperado.

Los hasta entonces dirigentes y fundadores de la plataforma anunciaron que no se presentarían a la reelección. Según manifestaron ante los socios, la razón era que la asociación había crecido tanto que, en su opinión, la gestión comenzaba a escapar de sus posibilidades.

Ante aquella situación se abrió el proceso para elegir una nueva dirección. Finalmente, al presentarse una única candidatura, resultó elegida la lista encabezada por el compañero Ramón Varela.

Para quienes estábamos trabajando en aquellos momentos en el desarrollo de la iniciativa parlamentaria en el Senado, aquel cambio de dirección representaba el inicio de una nueva etapa dentro de la PACA.

Además, el hecho de que nuestra relación con la anterior junta directiva no hubiera sido especialmente fluida generaba la sensación de que se abría un nuevo tiempo dentro de la organización.

Afrontamos ese relevo con cierta ilusión, especialmente porque coincidía con un momento decisivo del trabajo que se estaba desarrollando en el Senado para lograr el reconocimiento institucional del autocaravanismo, un objetivo por el que llevábamos trabajando desde hacía ya muchos meses.

Sin embargo, durante aquella transición también se produjeron algunos hechos que no ayudaron precisamente a mantener la claridad informativa entre los socios.

En relación con el debate de la moción en el Senado, la junta directiva saliente comunicó a los socios que habían sido invitados oficialmente a asistir al pleno de la Cámara Alta por la senadora Ana María Chacón.

Aquella afirmación no se ajustaba a la realidad.

La invitación y la organización de la presencia de autocaravanistas en el Senado había sido confiada directamente por la propia senadora Ana María Chacón Carretero a mi persona.

En aquellos momentos yo mismo estaba recopilando la documentación necesaria —datos personales y documentos de identidad— de las personas que iban a asistir al pleno, con el fin de tramitar los correspondientes pases de acceso a las Cortes Generales.

Este episodio fue uno más de los diversos obstáculos e interferencias que surgieron durante el proceso que condujo al debate parlamentario de la moción autocaravanista.

Quienes estábamos implicados directamente en aquel trabajo sabíamos que el objetivo principal era sacar adelante una iniciativa que pudiera marcar un antes y un después en el reconocimiento institucional del autocaravanismo en España.

Sin embargo, como suele ocurrir en muchos procesos colectivos, junto a los avances también aparecieron tensiones internas, malentendidos y, en ocasiones, actuaciones que no contribuían precisamente a facilitar el camino.

Aun así, el debate de la moción en el Senado estaba cada vez más cerca.

Y lo que estaba a punto de suceder demostraría hasta qué punto aquel momento iba a ser decisivo.

Nota:

Una descripción más detallada de algunas de las interferencias que surgieron en aquellas fechas puede consultarse en el artículo publicado en el blog Cosas del Autocaravanismo:

“Continúan las interferencias en la moción autocaravanista” 

Capítulo 15. El trabajo previo al debate de la moción.

Capítulo 15. El trabajo previo al debate de la moción.

Reunión en el Senado durante las jornadas previas al debate de la moción autocaravanista. 18 de abril de 2006.

Una vez presentada la moción autocaravanista en el Senado y admitida a trámite por la Mesa de la Cámara, el proceso entró en una nueva fase.

A partir de ese momento el objetivo era fijar una fecha para su debate en la Cámara Alta. Sin embargo, el trabajo todavía no había terminado. En realidad, quedaba por delante una parte muy importante del proceso: conseguir que la iniciativa contara con el mayor respaldo posible antes de llegar al momento del debate parlamentario.

Aunque la moción ya había superado los pasos iniciales de admisión a trámite y contaba con el respaldo del grupo parlamentario que la había presentado, era conveniente que la iniciativa pudiera llegar al Senado acompañada del apoyo del mayor número posible de actores relacionados con el autocaravanismo.

Por ese motivo se consideró importante trasladar la iniciativa también al sector económico vinculado a esta actividad.

En este sentido resultó fundamental la colaboración del entonces presidente de ASEICAR, José Manuel Jurado.

Desde la asociación que agrupa a fabricantes y distribuidores del sector se mostró un claro interés por la iniciativa parlamentaria y se prestó apoyo facilitando información y documentos estadísticos que ayudaban a explicar la dimensión económica que el autocaravanismo comenzaba a tener en España en aquellos años, incluso mediante un documento firmado.

Aquella colaboración contribuyó a reforzar la idea de que el autocaravanismo no era únicamente una actividad recreativa de unos pocos aficionados, sino un fenómeno social y económico que estaba creciendo en toda Europa y que también comenzaba a tener una presencia cada vez mayor en nuestro país.

Junto al apoyo del sector empresarial también se sumaron algunas asociaciones de usuarios que seguían con interés el desarrollo de la iniciativa.

Entre ellas cabe destacar la implicación del Club de Autocaravanas Aire Libre de Palencia, así como de la asociación Viaja Libre, que manifestaron por escrito su respaldo a la propuesta que se estaba impulsando en el Senado.

Documento de apoyo a la iniciativa

Sin embargo, y aunque nosotros éramos socios de la PACA y siempre tuvimos presente que nuestra asociación figurase en el proyecto del Senado, lo cierto es que, debido al deterioro de nuestra relación con su junta directiva, no recibimos su respaldo en esta fase del proceso.

En reconocimiento al apoyo recibido, la propia senadora Ana María Chacón recibió posteriormente en el Senado a representantes del sector empresarial, entre ellos al presidente de ASEICAR, así como al presidente del Club Aire Libre de Palencia Luis Cuesta.

Aquellos encuentros servían no solo como gesto de agradecimiento, sino también como una forma de mostrar a los distintos actores implicados que el proceso iniciado en el Senado comenzaba a generar interés y respaldo dentro del propio sector.

Sin embargo, el trabajo más delicado todavía estaba por realizar.

Cuando se presenta cualquier iniciativa parlamentaria en la Mesa de una de las cámaras o comisiones de las Cortes Generales, todo el expediente documental, junto con la exposición de motivos que justifica la propuesta, queda a disposición de todos los grupos parlamentarios para su estudio.

A partir de ese momento los distintos grupos pueden preparar su posición ante el debate, presentar iniciativas alternativas o formular enmiendas al texto propuesto.

En nuestro caso algunos grupos parlamentarios, entre ellos el Partido Popular y el Partido Nacionalista Vasco, presentaron enmiendas a la moción.

Esto hacía necesario desarrollar un trabajo de diálogo con los portavoces de esos grupos parlamentarios para intentar explicar el sentido de la iniciativa y buscar un acuerdo que permitiera su aprobación.

Durante aquellas semanas se mantuvieron contactos y conversaciones con representantes de distintos grupos parlamentarios con el objetivo de explicar el alcance de la moción y tratar de despejar posibles dudas o reticencias.

En cierto modo, parte de nuestro trabajo como autocaravanistas consistía también en algo muy simple: explicar qué era realmente el autocaravanismo a quienes no tenían ningún conocimiento previo de esta forma de viajar.

Quienes siguieron posteriormente el debate a través del canal del Senado o han tenido ocasión de leer el Diario de Sesiones de las Cortes Generales habrán podido comprobar cómo algunos de los términos y conceptos propios del autocaravanismo aparecieron por primera vez en el lenguaje parlamentario.

La intención de aquel trabajo previo era sencilla: lograr que la moción pudiera ser aprobada con el mayor consenso posible.

En el funcionamiento parlamentario, cuando una iniciativa consigue reunir un amplio acuerdo entre los distintos grupos políticos, su aprobación resulta mucho más sólida y su impacto institucional suele ser mayor.

Sin embargo, en este caso no fue posible alcanzar un acuerdo previo que permitiera retirar las enmiendas presentadas.

A pesar de ello, el proceso siguió adelante y la iniciativa quedó preparada para su debate en la Cámara Alta.

Lo que había comenzado meses atrás como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de culminar en un debate parlamentario que marcaría un antes y un después para el autocaravanismo en España.



miércoles, 11 de marzo de 2026

Capítulo 14. La elección de la fórmula parlamentaria.

Capítulo 14. La elección de la fórmula parlamentaria.



Palacio del Senado, sede de la Cámara Alta de las Cortes Generales. En este escenario comenzó a tomar forma la iniciativa parlamentaria que llevaría por primera vez el autocaravanismo al debate institucional en España.

Tras el primer encuentro mantenido en el Senado y una vez que comenzó a plantearse seriamente la posibilidad de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional, se abrió una nueva fase del proceso que resultaría decisiva para que la iniciativa pudiera llegar a buen puerto.

Desde fuera puede parecer que una propuesta parlamentaria consiste simplemente en redactar un texto y presentarlo para su debate en una cámara legislativa. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.

Antes de que una iniciativa llegue a registrarse oficialmente en una de las cámaras o comisiones de las Cortes Generales suele existir un trabajo previo de estudio y preparación que, en la mayoría de los casos, permanece completamente invisible para la opinión pública.

En nuestro caso ese trabajo fue especialmente importante.

El primer paso consistía en determinar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía resultar más adecuada para abordar el problema que estábamos planteando. No todas las iniciativas tienen el mismo alcance político ni producen los mismos efectos dentro del funcionamiento de las instituciones.

En Italia ya se había producido una experiencia interesante en este sentido. Allí se aprobó en su momento una ley específica para el autocaravanismo, conocida como Ley Fausti. Sin embargo, con el paso del tiempo se comprobó que aquella ley específica al estar afectada en su aplicación por las competencias de varios ministerios, no era realmente necesaria.

Finalmente sus principios fueron incorporados al artículo 185 del Codice della Strada italiano, que es donde se regula el uso de la autocaravana como vehículo, que es precisamente donde se encuentran la mayoría de los problemas jurídicos relacionados con esta actividad.

Partiendo de la experiencia italiana, la senadora y su equipo llegaron a una conclusión importante: en España no era necesario crear una nueva ley específica para el autocaravanismo.

Nuestro ordenamiento jurídico ya disponía de suficiente legislación dentro de distintos ministerios para regular tanto el uso de la autocaravana como vehículo como su actividad turística.

Lo que realmente faltaba era una interpretación más clara de algunas de esas normas por parte de los órganos competentes.

A partir de ese análisis, la senadora Ana María Chacón y su equipo consideraron que la vía más adecuada sería presentar una moción interministerial en el Senado dirigida al Gobierno.

¿El porqué de una moción interministerial? Porque se llegó a la conclusión de que a las autocaravanas y a su actividad les afectan las competencias de tres ministerios.

Ministerio del Interior, en lo relativo a la autocaravana como vehículo, a través del Reglamento General de Circulación. En este punto se planteaba además la creación de un grupo de trabajo en la Dirección General de Tráfico.

Ministerio de Medio Ambiente, en lo relativo al tratamiento de residuos derivados del uso de la autocaravana como actividad.

Ministerio de Fomento, en lo relativo a las infraestructuras de servicio en áreas de carreteras y autopistas del Estado.

¿Por qué no se contó con el Ministerio de Turismo si la autocaravana desarrolla una actividad turística?

Porque se consideró que los usuarios de autocaravanas, en su condición de turistas, no tenían realmente el problema en el ámbito turístico.

El problema principal lo encontraban con el vehículo a la hora de circular y estacionar, lo que correspondía al Ministerio del Interior y a la interpretación del Reglamento General de Circulación.

También existían dificultades relacionadas con el tratamiento de residuos en puntos ecológicos que debían instalarse tanto en vías de comunicación como en espacios urbanos, lo que correspondía a los ministerios de Medio Ambiente y Fomento.

Se trataba por tanto de una moción compuesta por cuatro puntos que implicaban a tres ministerios: Interior, Fomento y Medio Ambiente.

A través de esta iniciativa se instaba al Gobierno a adoptar las medidas necesarias dentro del ámbito de competencias de esos ministerios y de sus respectivas normativas para abordar la regulación del autocaravanismo en España.

Ver documento relacionado con la moción

Las mociones son iniciativas parlamentarias previstas en el Reglamento del Senado mediante las cuales la cámara puede instar al Gobierno a adoptar determinadas medidas o pronunciarse sobre un asunto concreto, permitiendo que los parlamentarios expresen su posición sobre cuestiones de interés público.

Esta fórmula permitía abrir un debate institucional sobre el autocaravanismo y, al mismo tiempo, instar al Gobierno a estudiar la situación y adoptar medidas que facilitaran su desarrollo dentro de un marco normativo ordenado.

Pero elegir la fórmula parlamentaria no era una cuestión menor.

En el funcionamiento real de las cámaras legislativas cada tipo de iniciativa tiene sus propias reglas de tramitación y sus propias posibilidades de éxito. Por ese motivo era necesario estudiar cuidadosamente cuál podía ser la más adecuada para el caso que estábamos planteando.

Ver publicacion.

En el Congreso de los Diputados existe una figura similar denominada proposición no de ley (PNL), mediante la cual la cámara puede expresar su posición sobre un asunto o instar al Gobierno a actuar en una determinada dirección. En el Senado esa misma función se desarrolla mediante las mociones.

La elección de esta fórmula tenía varias ventajas.

En primer lugar, permitía plantear el problema del autocaravanismo desde una perspectiva institucional, obligando al Gobierno a pronunciarse sobre una realidad social que hasta ese momento apenas había sido considerada dentro del ámbito político.

En segundo lugar, ofrecía la posibilidad de implicar a distintos departamentos de la administración del Estado en la búsqueda de soluciones.

Y, finalmente, permitía que la Cámara Alta del Parlamento español debatiera por primera vez una cuestión que afectaba a miles de familias que practicaban el turismo itinerante en autocaravana.

Pero antes de que una iniciativa de este tipo pueda presentarse formalmente en la Mesa del Senado para su admisión a trámite existe otro aspecto fundamental que debe tenerse en cuenta.

Cuando un parlamentario perteneciente al partido que está gobernando decide impulsar una iniciativa en una de las cámaras de las Cortes Generales, esa iniciativa no puede plantearse sin más.

Antes de hacerlo, el propio grupo parlamentario exige que su autor recabe el apoyo de los ministerios que puedan verse implicados en su contenido.

Si alguno de esos ministerios se muestra contrario a la propuesta, lo habitual es que esta no llegue siquiera a presentarse, ya que ningún parlamentario desea colocar a su propio Gobierno en una situación incómoda dentro del Parlamento.

Ahí es precisamente donde se encuentra el verdadero trabajo previo que suele permanecer oculto a la opinión pública.

Antes de registrar la moción fue necesario desarrollar un trabajo de reuniones y explicaciones con los distintos ministerios implicados.

Durante aquellas semanas se mantuvieron diversos encuentros con responsables de los departamentos que podían verse afectados por la iniciativa, con el objetivo de explicar cuál era la realidad del autocaravanismo en España y qué tipo de medidas podían contribuir a mejorar su situación.

En ese trabajo tuve ocasión de acompañar a la senadora Ana María Chacón en varias reuniones con responsables ministeriales.

Mi papel en aquellas reuniones era sencillo pero importante. Como autocaravanista conocía de primera mano los problemas y necesidades que encontramos las familias cuando utilizamos nuestras autocaravanas para viajar.

Mi tarea consistía en explicar con la mayor claridad posible cuál era la situación real y por qué esta iniciativa no respondía únicamente a un interés político, sino a una necesidad social que ya se había abordado con normalidad en otros países europeos.

Para muchos de los responsables con los que tuvimos ocasión de hablar, el autocaravanismo era una actividad prácticamente desconocida.

Sin embargo, a medida que se les explicaba su funcionamiento y la experiencia existente en otros países europeos, comenzaban a comprender que se trataba de una forma de turismo itinerante perfectamente compatible con el desarrollo turístico y con la gestión ordenada del espacio público.

Ese trabajo previo fue fundamental.

Gracias a él fue posible despejar muchas dudas y comenzar a generar un clima favorable para que la iniciativa pudiera avanzar dentro del Senado.

Prueba de ello es que finalmente la moción presentada por la senadora Ana María Chacón fue aprobada en la Cámara Alta por asentimiento general de todos los grupos parlamentarios presentes.

Lo que había comenzado meses antes como una conversación entre autocaravanistas durante un encuentro casual en un camping de la provincia de Soria estaba empezando a transformarse en una propuesta institucional con posibilidades reales de llegar al debate parlamentario.

En el siguiente capítulo explicaré el trabajo que fue necesario realizar con los distintos grupos parlamentarios así como con otros grupos sociales y empresariales del autocaravanismo que confirmaron su apoyo, antes del debate de la moción en el Senado, un proceso igualmente importante para lograr que la iniciativa pudiera ser aprobada.

martes, 10 de marzo de 2026

Capítulo 13. El autocaravanismo llega al Senado.

Capítulo 13. El autocaravanismo llega al Senado.


Primeros contactos en el Senado en torno a la iniciativa parlamentaria sobre el autocaravanismo. De izquierda a derecha: Pablo Higuera, la senadora Ana María Chacón, Eduardo Arenillas y Pedro Ansorena.

Tras retomarse el contacto con la senadora Ana María Chacón y reabrirse la posibilidad de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional, comenzó una nueva etapa en aquel proceso que meses antes había estado a punto de fracasar.

Sin embargo, el camino no sería sencillo.

A las dificultades que ya habían surgido dentro del propio movimiento autocaravanista se sumaba ahora un nuevo escenario: el paso desde el ámbito asociativo y municipal al terreno de las instituciones del Estado.

En aquel momento comprendí que, si queríamos que aquella oportunidad no se perdiera, era necesario seguir avanzando aunque las circunstancias dentro de la propia plataforma no fueran las más favorables.

Sin embargo, también tenía claro que la relación de confianza con la senadora se había establecido directamente conmigo. En ningún momento fue mi intención, ni la de mis compañeros, dejar fuera a la asociación a la que pertenecíamos. Prueba de ello es que la PACA ha figurado siempre a lo largo de todo el proceso hasta su finalización.

Fue entonces cuando decidí apoyarme en dos personas que desde el inicio habían demostrado un gran compromiso con el proyecto y una visión clara de lo que estaba en juego: Eduardo Arenillas y Pablo Higuera.

Ambos eran socios de la plataforma. Eduardo, además, había sido quien nos puso en contacto con la política jerezana Irene Canca y actuaba como delegado de la PACA en Sevilla.

Por su parte, Pablo, como secretario de ayuntamiento y por su formación buen conocedor de la función pública y del derecho administrativo, había colaborado activamente en la elaboración del dossier sobre autocaravanismo que finalmente se entregó a la senadora.

Con ambos había compartido desde hacía tiempo reflexiones sobre la situación del autocaravanismo en España y la necesidad de que esta realidad comenzara a ser comprendida también por las instituciones del Estado.

Cuando les expliqué la situación y la posibilidad de retomar el contacto con la senadora, entendieron inmediatamente la importancia del momento y se ofrecieron a colaborar.

A partir de ese momento comenzamos a trabajar juntos para intentar dar el siguiente paso.

Poco tiempo después se produjo el primer encuentro en el Senado. La reunión tuvo lugar en uno de los despachos de la Cámara Alta y en ella participaron, además de la propia senadora, algunos responsables ministeriales interesados en conocer con mayor detalle la situación del autocaravanismo en España.

Reunión de trabajo en uno de los despachos del Senado con la senadora Ana María Chacón y responsables ministeriales para explicar la situación del autocaravanismo en España.

Durante aquella reunión fue posible explicar con calma cuál era la realidad que vivían miles de familias autocaravanistas en nuestro país, las dificultades que encontrábamos en muchos municipios y la necesidad de que las administraciones públicas comprendieran mejor esta forma de viajar, que en otros países europeos ya formaba parte normal de las políticas de movilidad y turismo.

El autocaravanismo era, para muchos responsables públicos con los que tratábamos, una actividad prácticamente desconocida.

Por ese motivo, buena parte de la reunión estuvo dedicada a explicar qué era realmente el turismo itinerante en autocaravana y por qué su desarrollo estaba generando conflictos en algunos lugares.

Al finalizar el encuentro, la senadora comentó la posibilidad de dar a conocer aquella reunión a través de los medios de comunicación.

Documento relacionado con aquel encuentro

Personalmente le recomendé que no lo hiciera.

Nosotros no buscábamos ningún protagonismo. Es cierto que los responsables políticos, en muchas ocasiones, necesitan que la prensa proyecte su trabajo en la función pública. Sin embargo, en este caso la experiencia me decía que cuanto menor proyección pública tuviera aquel primer contacto, más tranquilidad tendríamos para trabajar en los meses siguientes.

En aquellos momentos ya comenzaban a percibirse ciertas tensiones alrededor del proceso y consideré que lo más prudente era seguir avanzando con discreción.

La senadora comprendió perfectamente el planteamiento y aceptó aquella recomendación.

Con el paso del tiempo estoy convencido de que aquella decisión permitió que el trabajo, al menos durante un tiempo, pudiera desarrollarse con mayor serenidad.

A medida que el proceso comenzaba a tomar forma también empezaron a aparecer algunas presiones y tensiones, no solo dentro de la PACA, sino también dentro del propio movimiento autocaravanista.

Cuando un proyecto ciudadano comienza a adquirir dimensión institucional, no es extraño que surjan discrepancias sobre quién debe asumir la interlocución política.

En aquel momento algunos compañeros consideraban que la gestión de aquel contacto con el Senado debía desarrollarse de otra manera o a través de otras personas.

Incluso llegaron a producirse intentos de reconducir la iniciativa a través de otros interlocutores políticos, lo que generó cierta confusión en los primeros momentos.

Con el tiempo comprendí que este tipo de situaciones son relativamente habituales cuando un movimiento social comienza a relacionarse con las instituciones.

Convencer a un responsable político de alto nivel para que escuche una propuesta ciudadana no es fácil. Los políticos reciben constantemente propuestas de todo tipo y sus equipos estudian con mucha atención tanto los proyectos que se les presentan como las personas que los impulsan.

Por ese motivo, ganarse la confianza resulta una labor esencial, pero también complicada. Cuando se establece una relación de confianza, intentar sustituir al interlocutor o introducir intermediarios suele ser un error, porque puede generar desconfianza y poner en riesgo todo el proceso.

Afortunadamente, en este caso la propia senadora Ana María Chacón mantuvo siempre una actitud clara y coherente respecto a la interlocución que se había establecido desde el inicio y siempre confió en nosotros.

Gracias a ello el trabajo pudo continuar.

A partir de aquel momento comenzó a plantearse la posibilidad de dar un paso que hasta entonces nadie había intentado en España: llevar el autocaravanismo al debate parlamentario de Las Cortes Generales.

A partir de la información que le íbamos trasladando, la senadora y su equipo comenzaron a estudiar qué tipo de iniciativa parlamentaria podía aplicarse a nuestro caso.

Como ya he comentado en otras ocasiones, nuestro trabajo consistía en tratar de explicar con la mayor claridad posible cuáles eran los problemas y necesidades que encontrábamos las familias autocaravanistas a la hora de viajar por España. La forma política o administrativa de abordar esa situación correspondía a quienes tenían responsabilidades institucionales.

Finalmente se decidió impulsar una iniciativa parlamentaria en el Senado.

Dependiendo de la fórmula parlamentaria elegida, era necesario desarrollar un trabajo previo antes de su presentación en la Mesa del Senado para su admisión y la posterior fijación de una fecha de debate en la cámara.

La fórmula elegida sería una iniciativa parlamentaria interministerial en forma de moción dirigida al Gobierno.

Lo que unos meses antes había comenzado como una conversación casual entre autocaravanistas en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de convertirse en un asunto de debate en uno de los lugares donde reside el poder legislativo de nuestro país: la Cámara Alta del Parlamento español.

El autocaravanismo estaba a punto de entrar, por primera vez, en el Senado de España.

En el siguiente capítulo explicaré el trabajo previo que fue necesario realizar antes de presentar la iniciativa en la Mesa del Senado y también el que se llevó a cabo después de su admisión, durante las semanas previas al debate en la cámara.









lunes, 9 de marzo de 2026

Capítulo 12. Cuando el camino volvió a abrirse.

El inexplicable incumplimiento en el envío del dossier que debía llegar al Senado parecía haber cerrado una puerta que se había abierto casi por casualidad unos meses antes en un camping de la provincia de Soria. Pero, en ocasiones, los caminos que se abren de forma casi casual terminan teniendo recorridos inesperados.

Aquella historia todavía no había terminado.


El Senado de España, institución a la que el autocaravanismo estaba a punto de llegar por primera vez como asunto de debate parlamentario.

Durante un tiempo me encontré bastante solo y muy desanimado. A pesar del importante trabajo que creía estar intentando llevar a cabo, la relación con la junta directiva y con algunos delegados de la PACA no era la más adecuada para continuar.

Llegué a pensar que quizá era yo el culpable por haber iniciado un camino que los demás no podían seguir. Al fin y al cabo, se trataba de personas con sus trabajos en activo, con familias a su cargo, y el trabajo que realizaban era totalmente altruista, restando tiempo tanto a sus obligaciones familiares como laborales. En aquella situación comprendía que ¿quién era yo para marcarle el paso a nadie? no tenía ningún derecho a exigir más a quienes ya estaban dando todo lo que podían.

Por momentos llegué a pensar que aquella oportunidad se había perdido definitivamente.

El contacto con la senadora Ana María Chacón parecía haberse enfriado tras el episodio del dossier que nunca llegó a su destino, y todo indicaba que el intento de llevar el autocaravanismo al ámbito institucional había quedado en una simple intención fallida.

Pero a veces los acontecimientos toman giros inesperados.

En medio de aquel periodo de incertidumbre se produjo un contacto que, en principio, nada tenía que ver con el proceso que habíamos iniciado con la senadora. Se trataba de la posibilidad de explicar la realidad del autocaravanismo a un alto responsable político al que había accedido por casualidad a través de un familiar y que había mostrado interés por conocer esta actividad y las dificultades que encontraba su desarrollo en España.

El contacto con un alto mandatario

Aquel encuentro sirvió, sobre todo, para confirmar algo que ya intuíamos desde hacía tiempo: el autocaravanismo era una realidad social y turística mucho más importante de lo que muchas administraciones imaginaban.

Durante aquella conversación fue posible explicar nuevamente cuál era la situación que vivían los autocaravanistas en España, cuáles eran nuestros problemas y necesidades a la hora de viajar las familias con una autocaravana, las dificultades que encontrábamos en muchos municipios y la necesidad de que las administraciones públicas comprendieran mejor esta forma de viajar, que en otros países europeos ya estaba plenamente integrada dentro de las políticas de movilidad y turismo.

Más allá de los resultados inmediatos de aquel encuentro, aquella experiencia tuvo una consecuencia inesperada.

Todavía hoy no sé con certeza cuáles fueron los motivos, pero el caso es que, después de aquella entrevista, el tema del autocaravanismo volvió a ponerse sobre la mesa y, de una forma u otra, volvió a conectar con el contacto que meses antes se había iniciado con la senadora Ana María Chacón.

Creo que es importante comprender que desde que se produjo el primer contacto con la senadora, a finales del año 2004, hasta que se aprobó la moción autocaravanista en mayo de 2006, transcurrió aproximadamente un año y medio.

En una situación normal, en la que no se hubieran cometido determinados errores, probablemente ese proceso habría sido mucho más corto.

A partir de ese momento el asunto comenzó a retomarse.

En las conversaciones posteriores con la senadora fue posible volver a explicar con detalle la situación del autocaravanismo en España y la importancia que podía tener abrir un debate institucional sobre esta realidad.

Siempre he tenido claro que, en mi relación con los políticos o con responsables de la administración, mi papel era explicarles con la mayor claridad posible aquello que ellos desconocían: qué era el autocaravanismo, cuáles eran nuestros problemas y cuáles nuestras necesidades a la hora de utilizar nuestras autocaravanas.

A partir de ahí, la forma política o administrativa de abordar esas cuestiones ya correspondía a quienes tenían responsabilidades institucionales.

Para la propia senadora, el autocaravanismo era todavía un fenómeno poco conocido. Pero precisamente por eso mostraba interés en comprenderlo mejor y en conocer cómo se estaba gestionando esta actividad en otros países europeos.

Poco a poco comenzó a plantearse la posibilidad de dar un paso que hasta entonces nadie había intentado en España: llevar el autocaravanismo al debate parlamentario.

Aquella posibilidad representaba un cambio de escenario muy importante.

Hasta ese momento el trabajo reivindicativo del movimiento autocaravanista se había desarrollado principalmente en el ámbito asociativo y municipal.

La creación de áreas de servicio y el contacto directo con los ayuntamientos habían permitido avanzar en muchos lugares, pero también habían demostrado que el problema no podía resolverse únicamente desde el ámbito local.

Era necesario abrir también una vía institucional que permitiera abordar la cuestión desde una perspectiva más amplia.

Así comenzó a tomar forma la idea de impulsar una iniciativa parlamentaria en el Senado.

Lo que unos meses antes había comenzado como una conversación casual entre autocaravanistas en un camping de la provincia de Soria estaba a punto de convertirse en un asunto de debate en la Cámara Alta del Poder Legislativo español.

El autocaravanismo estaba a punto de entrar, por primera vez, en el Senado de España.



Capítulo 11. El dossier que debía llegar al Senado.

Como era lógico, el compromiso que había adquirido con la senadora Ana María Chacón lo trasladé inmediatamente a la junta directiva de la PACA a través de Vicente Díaz, que en aquel momento actuaba como interlocutor habitual entre los delegados y la dirección de la plataforma.

Era importante preparar aquella documentación con rapidez.

Había dado mi palabra a la senadora y no quería perder aquella oportunidad.

Sin embargo, pasaban las semanas y no veía que el trabajo avanzara.

Mientras tanto continuaba manteniendo el contacto telefónico con la senadora, explicándole que estábamos preparando la documentación que nos había solicitado y que, en lo relativo a algunos datos estadísticos nacionales e internacionales —que debían recabarse de distintas fuentes—, el proceso se estaba demorando algo más de lo previsto.

Le comentaba que, en cuanto el documento estuviera terminado, se lo enviaríamos.

Habían transcurrido ya cerca de dos meses y la documentación seguía sin prepararse.

Hay que tener en cuenta que en aquel momento, por diversas razones, mi relación con la junta directiva de la PACA no pasaba por su mejor momento.

Ante esta situación, y para no perder el contacto con la senadora ni quedar como irresponsable ante el compromiso adquirido, decidí tomar la iniciativa y acudir a una de las personas que más me habían ayudado desde el inicio de mi implicación en el autocaravanismo: Pablo Higuera, secretario de ayuntamiento y buen conocedor del derecho administrativo.

Pablo y su mujer, Elsa Pardo, también autocaravanistas, habían estado presentes como invitados en la reunión de la playa de Toró.

Le expliqué la situación y la importancia de atender la petición de la senadora.

Ambos coincidimos en que aquella oportunidad no podía perderse.

Ante la falta de avances en la preparación del documento, decidimos ponernos manos a la obra y elaborar nosotros mismos el material que se nos había solicitado.

Comenzamos a preparar un manual informativo sobre la situación del autocaravanismo, tanto en España como en el resto de Europa, en el que se explicaban las características de esta forma de turismo itinerante y las dificultades que encontraba en nuestro país.


          Recreación visual de un dossier informativo   sobre el autocaravanismo en             España y Europa, similar al que se preparó para acompañar la petición formal                        dirigida al Senado.

Junto a ese documento redactamos también la carta de petición formal que la senadora había solicitado.

(Enlace al documento original)

Ver documento

Cuando el trabajo estuvo bastante avanzado, se lo trasladamos a quien entonces considerábamos la persona más capacitada dentro de la plataforma para este tipo de tareas: Vicente Díaz, miembro de la junta directiva.

Dada su profesión de publicista, Vicente revisó el documento, añadió algunos contenidos más y se encargó de darle una presentación adecuada mediante su encuadernación.

Posteriormente hablé con la senadora para comunicarle que ya teníamos preparada la documentación que nos había solicitado.

Me comentó que se acercaban las fechas de Semana Santa y que podría disponer de algo más de tiempo para estudiar el asunto.

Me pidió que, si era posible, enviara la documentación tanto al Senado como a su domicilio en El Bosque (Cádiz), facilitándome ambas direcciones postales.

Así lo hicimos.

Vicente se encargó de enviar el dossier antes de Semana Santa a las direcciones indicadas por la senadora.

En aquel momento, aquel envío parecía simplemente el cumplimiento de un compromiso adquirido.

Sin embargo, aquella documentación —que se suponía debía ser el primer paso de un proceso que podía llevar el autocaravanismo español hasta el Senado— incomprensiblemente no llegó a su destino.

El relato completo de lo ocurrido puede consultarse en el siguiente enlace:

2ª parte: el contacto con Ana María Chacón

Aquella situación supuso para mí una gran decepción.

Había puesto mucha ilusión y mucho trabajo en aquella oportunidad y había adquirido personalmente un compromiso con la senadora.

Con el paso del tiempo pude comprobar, en conversaciones posteriores con ella, que aquella circunstancia había generado también cierta sorpresa y desconcierto por su parte.

A partir de aquel momento comprendí que el camino que se había abierto hacia el ámbito institucional iba a ser más complejo de lo que inicialmente había imaginado.

Pero también tenía claro que aquella puerta no debía cerrarse.







domingo, 8 de marzo de 2026

Capítulo 10. Covaleda (Soria): cuando la oportunidad apareció en un camping.

Tras las reflexiones que me habían llevado a mirar hacia el ámbito institucional —inspirado en buena medida por el proyecto italiano— como posible vía para avanzar en el reconocimiento del autocaravanismo en España, todavía no tenía claro cómo podía iniciarse ese camino.

Lo que sí tenía claro era que la idea existía y que el autocaravanismo español no podía quedarse únicamente en la visita uno por uno a los más de ocho mil ayuntamientos del país.

Había que intentar algo más, pero faltaba encontrar la forma de llevarlo a la práctica.

Y, como ocurre muchas veces en la vida, la oportunidad apareció en el lugar más inesperado.

Entrada y recepción del camping de Covaleda (Soria), conocido como “Refugio de Pescadores”. En este lugar, durante el verano de 2004, se produjo el encuentro que acabaría abriendo el primer contacto del movimiento autocaravanista con el ámbito político nacional.

En el verano de 2004, durante una salida de fin de semana por la provincia de Soria junto con otra familia autocaravanista de Santander, decidimos hacer noche en el camping de Covaleda, conocido como “Refugio de Pescadores”.

Aquel camping no nos era desconocido. Ya lo habíamos visitado en alguna ocasión con motivo de una convivencia llamada entonces “engord@r”, organizada por el portal campista Solocamping.com, donde se reunían usuarios de autocaravanas y caravanas para convivir un fin de semana.

La idea inicial era quedarnos solo una noche.

Pero al llegar nos encontramos con una sorpresa.

En el camping se encontraba Eduardo Arenillas (Arena) junto con su esposa Amelia y otros autocaravanistas procedentes de Andalucía. Entre ellos se encontraba también el matrimonio sevillano al que ya conocíamos de la reunión celebrada en la playa de Toró, en los primeros tiempos de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma.

Decidimos estacionar nuestras autocaravanas cerca de donde estaban ellos y pasar el rato charlando.

En una de aquellas conversaciones, Eduardo me comentó que entre los autocaravanistas presentes se encontraba un matrimonio de Jerez de la Frontera que podría resultar interesante conocer.

Se trataba de Irene Canca y su marido Fernando, que viajaban con sus hijos.

Eduardo me explicó que Irene era autocaravanista y tenía relación con el ámbito político de Andalucía y que quizá podría ayudarnos a abrir algún contacto institucional.

Añadió además que, como yo disponía de bastante información del proyecto PACA —ya que en aquel momento era uno de los delegados de la plataforma en Cantabria más activos—, podía intentar hablar con ellos para explicarles nuestro trabajo y ver si podían ayudarnos a establecer algún contacto político.

La sugerencia me pareció interesante.

Al día siguiente Eduardo me presentó al matrimonio Canca y mantuvimos una conversación tranquila con ellos, en la que les expliqué el trabajo que desde la PACA estábamos desarrollando para impulsar el reconocimiento del autocaravanismo y la creación de infraestructuras para esta forma de viajar.

Irene, que entonces era diputada del Parlamento de Andalucía por el PSOE, escuchó con interés las explicaciones. Comentó que, fruto de su actividad política, mantenía contactos con diputados y senadores nacionales de su grupo parlamentario y que trataría de ponerme en contacto con algunos de ellos que pudieran interesarse por el proyecto.

Aquella reunión tuvo además una situación curiosa.

En el camping, junto al grupo de autocaravanistas andaluces, se encontraba también el entonces vicepresidente de la FECC junto con su esposa.

Eduardo mantenía relación con ellos, ya que había sido fundador del Club Caravaning de Sevilla, vinculado a la federación campista.

Como ya he comentado en capítulos anteriores, las relaciones entre la Plataforma de Autocaravanas Autónoma y la Federación Española de Clubes Campistas no atravesaban su mejor momento.

Desde algunos sectores del campismo se nos consideraba poco menos que unos rupturistas que habíamos venido a alterar un orden que llevaba años establecido.

En aquel contexto, el vicepresidente de la federación también pretendía participar en la conversación con la política andaluza, acusándonos de querer dejar fuera a la federación en asuntos que también les incumbían.

La situación resultaba paradójica, porque aquella conversación no era una reunión institucional entre organizaciones, sino simplemente un diálogo informal entre personas autocaravanistas que compartían una inquietud común.

Pero aquel episodio reflejaba bien las tensiones que en aquellos años existían entre distintas formas de entender el desarrollo del autocaravanismo en España, por parte de quienes no comprendían que el autocaravanismo buscara una forma de viajar independiente del campismo tradicional.

Por diversos motivos —entre ellos que estábamos a gusto con las familias andaluzas con las que habíamos coincidido— aquel fin de semana terminó convirtiéndose en una convivencia más larga de lo que habíamos previsto inicialmente.

Compartimos tiempo, conversaciones y experiencias de viaje, sin imaginar todavía hasta qué punto aquel encuentro casual acabaría teniendo consecuencias importantes para el proyecto de reivindicación autocaravanista en el que estábamos implicados.

Tras aquel viaje mantuvimos el contacto con Irene Canca mediante teléfono y correo electrónico.

Pasados algunos meses, ya en otoño, Irene me comunicó una noticia inesperada.

En una reunión del PSOE había coincidido sentada junto a Ana María Chacón, senadora por la provincia de Cádiz.

Durante aquella conversación Irene le habló del autocaravanismo y del trabajo que desde la PACA estábamos intentando desarrollar.

Según me contó, la senadora había mostrado interés por el asunto.

Irene me facilitó entonces su teléfono y su dirección de correo electrónico, recomendándome que primero le enviara un mensaje explicando brevemente el tema antes de intentar hablar con ella.

Así lo hice.

Y en diciembre de 2004 recibí su respuesta.

En su correo me indicaba que Irene ya le había comentado el asunto y que, aunque su trabajo como senadora era intenso —formaba parte de las comisiones de Fomento y Vivienda, de la OTAN, de la Ley del Suelo y además atendía asuntos relacionados con Andalucía—, el tema le parecía interesante.

Pero para poder tomar una decisión necesitaba conocer mejor el proyecto.

Me invitó a hablar por teléfono.

Cuando finalmente mantuvimos aquella conversación estuvimos hablando durante bastante tiempo sobre el autocaravanismo y la situación que existía en España.

Tras escuchar mis explicaciones, la senadora comentó que el asunto podía tener interés para ella, pero que necesitaba estudiarlo con mayor detalle.

Para ello me pidió dos cosas muy concretas.

Por un lado, que le enviara un manual informativo en el que se explicara con claridad qué era el autocaravanismo, cuál era su situación en España y cómo se desarrollaba en otros países europeos.

Por otro, que ese documento fuera acompañado de una petición formal en la que se expusiera qué tipo de actuación institucional estábamos solicitando.

Aquella petición abría por primera vez una puerta real hacia el ámbito político.

sábado, 7 de marzo de 2026

Capítulo 9. Italia: cuando el autocaravanismo me hizo mirar más arriba.

Tras las primeras ponencias, entrevistas y participaciones en encuentros del sector, el autocaravanismo español comenzaba poco a poco a ganar visibilidad.

Sin embargo, a medida que el trabajo avanzaba también aparecía una reflexión que empezaba a hacerse cada vez más evidente.

La estrategia que estábamos desarrollando —basada principalmente en la creación de áreas municipales y en el contacto directo con los ayuntamientos— estaba dando resultados.

Cada vez más municipios comenzaban a comprender el fenómeno del autocaravanismo itinerante y a apostar por la creación de infraestructuras de servicio.

Pero España es un país con más de ocho mil ayuntamientos y un sistema constitucional de competencias compartidas.

A diferencia del modelo centralizado francés —donde una circular ministerial puede orientar de forma uniforme la actuación de prefectos o alcaldes— o del sistema federal alemán, en España, al igual que en Italia, no existe un mecanismo que permita trasladar una directriz ejecutiva única a todo el territorio.

Aquella labor, basada en visitar municipio por municipio, se presentaba como un trabajo casi interminable si el objetivo era lograr un reconocimiento general del autocaravanismo dentro del sistema turístico y de movilidad del país.

En ese momento fue cuando apareció una referencia que resultaría decisiva para comprender que el camino podía ser otro.

El encuentro con Italia.

Durante una de aquellas participaciones en encuentros del sector del caravaning, en Barcelona tuve la oportunidad de conocer personalmente al italiano Raffaele Iannucci, fundador de la revista PleinAir y una de las figuras más influyentes del autocaravanismo europeo.

Raffaele Iannucci D.E.P. fundador de la revista PleinAir y una de las figuras más influyentes del autocaravanismo europeo. Sus ideas y publicaciones contribuyeron a difundir una forma de entender el autocaravanismo como fenómeno cultural, social y turístico. El contacto con su pensamiento y sus escritos supuso para mí un cambio importante en la manera de comprender el desarrollo del autocaravanismo.

Iannucci no era simplemente un periodista o un editor especializado, era un pensador. Representaba una forma de entender el autocaravanismo como fenómeno cultural, social y turístico.

Sus publicaciones, que tuve ocasión de leer, así como las conversaciones que mantuve con él, me permitieron descubrir una visión mucho más amplia del autocaravanismo de la que hasta entonces había manejado.

Hasta ese momento mi trabajo y mi forma de entender el autocaravanismo habían estado muy centrados en la creación de infraestructuras y en la reivindicación de servicios para los autocaravanistas.

Pero entendí que el autocaravanismo era algo más que eso.

Era también una forma de viajar, una forma de relacionarse con el territorio y una manera distinta de entender el turismo.

A través de Iannucci conocí también otras publicaciones italianas especializadas, entre ellas la revista In Camper, así como el trabajo que estaba desarrollando el Coordinamento Camperisti, una de las organizaciones más activas del autocaravanismo italiano.

El modelo italiano

Analizando el caso italiano comprendí algo que resultó especialmente revelador.

El desarrollo del autocaravanismo en Italia no había sido fruto únicamente de la creación de áreas o de iniciativas locales. Había existido también un trabajo coordinado entre distintos ámbitos.

Por un lado, el pensamiento y la difusión cultural del autocaravanismo impulsados desde medios especializados como PleinAir.

Por otro, el trabajo reivindicativo desarrollado por el Coordinamento Camperisti, presidido por Andrea Bernardi, que había articulado un movimiento organizado de defensa de los derechos de los autocaravanistas.

Documento relacionado sobre el modelo italiano

Y finalmente, la colaboración institucional que permitió trasladar esas demandas al ámbito político.

Ese proceso culminó con la implicación del senador Franco Fausti, cuya iniciativa parlamentaria dio lugar a lo que se conoció como la Ley Fausti, una normativa específica destinada a regular el autocaravanismo en Italia y que en aquel momento era única en Europa.

Posteriormente, muchos de sus principios fueron incorporados al artículo 185 del Codice della Strada italiano, donde la autocaravana quedó reconocida jurídicamente como vehículo, con un tratamiento diferenciado respecto a otras actividades turísticas.

Un nuevo enfoque

Comprender aquel proceso fue para mí una revelación.

Italia, al igual que España, es un país con una estructura administrativa compleja, donde conviven diferentes niveles de gobierno y donde los municipios tienen amplias competencias.

Sin embargo, el autocaravanismo italiano había logrado abrir un camino de reconocimiento nacional que trascendía la actuación municipio por municipio.

Aquello me hizo pensar que quizá el autocaravanismo español también necesitaba comenzar a mirar hacia arriba.

Aunque ese trabajo seguía siendo importante, no bastaba con actuar exclusivamente en el ámbito local.

Era necesario intentar abrir también una vía institucional que permitiera abordar el reconocimiento del autocaravanismo a escala nacional.

En aquel momento aún no sabía cómo podía lograrse algo así.

Pero la idea ya había comenzado a tomar forma.

Un debate que empezaba a aparecer

En aquellos años el debate sobre el desarrollo del turismo itinerante comenzaba también a aparecer en los medios especializados del sector turístico.

Un ejemplo de ello puede encontrarse en el siguiente artículo publicado con motivo del Fórum del Caravaning celebrado en Barcelona, donde ya se señalaba la necesidad de mejorar las infraestructuras para el turismo itinerante en España.

Artículo de Hosteltur sobre el Fórum del Caravaning de Barcelona

Pero a veces las oportunidades aparecen en los lugares más inesperados.

Y la ocasión que terminaría abriendo ese camino institucional surgió poco tiempo después, durante un fin de semana de viaje en un pequeño camping de la provincia de Soria.

Allí comenzaría una cadena de acontecimientos que terminaría llevando el autocaravanismo español hasta el Senado.

Capítulo 8. Salir a explicar el proyecto.

Ponencias, ferias y primeras entrevistas.

Después de los primeros años de trabajo de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma y del crecimiento progresivo del número de áreas municipales, el autocaravanismo empezaba a ser visible en distintos puntos del país.

Los ayuntamientos comenzaban a conocer el fenómeno y cada vez resultaba más sencillo explicar el modelo de áreas de servicio para autocaravanas.

Sin embargo, también se hacía evidente que el desarrollo del autocaravanismo no podía limitarse únicamente al trabajo con las administraciones locales.

Era necesario explicar el proyecto en otros espacios donde se debatía el futuro del sector turístico y del caravaning.

El autocaravanismo empezaba a generar interés, pero también dudas, críticas e incluso recelos. Por ello, se consideró importante aprovechar cualquier oportunidad para exponer públicamente cuáles eran las propuestas del movimiento autocaravanista y cuál era el modelo de desarrollo que se defendía.

Las primeras ponencias.

Una de las primeras oportunidades para explicar públicamente estas ideas se produjo con motivo de la inauguración del área de autocaravanas de Olmedo (Valladolid).

Durante aquellas jornadas se presentó una ponencia en la que se explicaba el fenómeno del autocaravanismo itinerante, el modelo europeo de áreas de servicio y la necesidad de adaptar la realidad española a una forma de viajar que ya estaba plenamente consolidada en otros países.

Pero aquella ponencia también nos dio la oportunidad de explicar a los socios presentes de la plataforma que el movimiento autocaravanista no debía limitarse únicamente a reclamar servicios y derechos a las administraciones públicas.

Para que nuestra actividad fuese reconocida socialmente, también debíamos asumir un compromiso claro con el respeto a las normas de convivencia y con los intereses legítimos de los demás.

La intervención tuvo como objetivo principal mostrar que el autocaravanismo no debía entenderse como un problema, sino como una oportunidad para muchos municipios que podían beneficiarse de un turismo itinerante, distribuido territorialmente y capaz de dinamizar economías locales.

Inauguración del área de autocaravanas de Olmedo (Valladolid). Estos encuentros, además de servir para celebrar nuevas infraestructuras, ofrecían la oportunidad de explicar públicamente el proyecto autocaravanista y reforzar su visibilidad social e institucional.

Puede consultarse el contenido de aquella ponencia en el siguiente enlace:

Ver ponencia de Olmedo

El Fórum del Caravaning de Barcelona

Poco después surgió otra oportunidad de gran relevancia: la participación en el Fórum del Caravaning celebrado en Barcelona, uno de los principales encuentros del sector en España.

En aquel foro se presentaron nuevamente las ideas que defendía el movimiento autocaravanista: la necesidad de reconocer la especificidad de la autocaravana como vehículo vivienda y la conveniencia de crear infraestructuras públicas adaptadas a esta forma de turismo itinerante.

La intervención permitió explicar ante profesionales del sector, fabricantes, distribuidores y responsables del mundo del caravaning que el crecimiento del autocaravanismo no debía interpretarse como una amenaza para las estructuras existentes, sino como una evolución natural de las formas de viajar.

El autocaravanismo, como fenómeno turístico, estaba creciendo en toda Europa y España no podía permanecer al margen de esa realidad.

Puede consultarse la ponencia de aquella intervención en el siguiente enlace:

Ver documento de la ponencia.

Las primeras entrevistas en medios del sector

Aquella etapa coincidió también con las primeras apariciones del movimiento autocaravanista en medios especializados del sector del caravaning.

Entre ellas destacó una entrevista publicada en la revista El Camping y su Mundo, una de las publicaciones de referencia en aquel momento dentro del ámbito del camping y del caravaning en España.

La entrevista ofreció la oportunidad de explicar con mayor profundidad cuáles eran las propuestas de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma y qué objetivos perseguía el trabajo que se estaba desarrollando.

Por primera vez el proyecto autocaravanista podía explicarse directamente en un medio especializado del sector, lo que permitió trasladar a un público más amplio las ideas que se estaban defendiendo.

Puede consultarse el contenido de aquella entrevista en el siguiente enlace:

La primera entrevista en una revista del sector

Un cambio de escenario

Aquellas ponencias, intervenciones públicas y entrevistas marcaron un cambio importante en la evolución del movimiento autocaravanista.

Hasta ese momento el trabajo se había desarrollado principalmente en el ámbito local, visitando ayuntamientos y promoviendo la creación de áreas municipales.

Pero a partir de entonces el debate comenzó a trasladarse también a otros espacios: ferias del sector, medios de comunicación especializados y foros profesionales relacionados con el turismo y el caravaning.

El autocaravanismo empezaba a dejar de ser una realidad desconocida para convertirse en un tema presente en las conversaciones del sector.

Ese proceso de visibilidad pública traería también nuevas oportunidades y nuevos contactos que acabarían siendo decisivos para el futuro del movimiento autocaravanista en España.

Y sería precisamente en uno de esos encuentros donde surgiría un contacto que abriría un camino inesperado hacia el ámbito institucional.

Ese momento marcaría el inicio de una nueva etapa.

viernes, 6 de marzo de 2026

✅ Capítulo 7. Cuando el éxito empezó a incomodar.

La reacción del sector del camping.

Tras los primeros años de trabajo de la Plataforma de Autocaravanas Autónoma, la situación del autocaravanismo en España comenzó a cambiar de forma visible.

Encuentro anual de empresarios de camping y caravaning celebrado en Madrid en el marco de FITUR (2004). En este foro del sector turístico se expusieron las propuestas del autocaravanismo itinerante y la necesidad de crear áreas específicas para autocaravanas, en un momento en el que el modelo comenzaba a generar debate dentro del sector del camping.

Desde su creación en 2003, el número de áreas municipales para autocaravanas no dejó de crecer. Los ayuntamientos ya no tenían tantas dudas: empezaban a tener referencias claras de otras localidades que ya habían implantado este tipo de instalaciones, y eso facilitaba cada vez más las decisiones políticas para crear nuevas áreas.

El trabajo realizado por los delegados de la plataforma en las distintas comunidades autónomas estaba dando resultados. De forma constante se mantenían contactos con alcaldes, concejales y responsables municipales para explicar el fenómeno del autocaravanismo itinerante y proponer la creación de infraestructuras básicas de servicio.

Las inauguraciones de áreas comenzaron a sucederse con cierta regularidad.

Prácticamente todos los meses los autocaravanistas viajábamos varias veces a distintas regiones de España para participar en la inauguración de alguna nueva área municipal. Aquellos encuentros se convirtieron rápidamente en algo más que simples actos institucionales.

Los ayuntamientos empezaron a implicarse activamente en estas celebraciones. Era frecuente que organizaran visitas guiadas al patrimonio local, degustaciones de productos de la zona o actividades culturales destinadas a las familias autocaravanistas que acudíamos a las inauguraciones.

Aquellos fines de semana se transformaban en auténticas convivencias.

Para muchos municipios, la llegada de decenas o incluso centenares de autocaravanas representaba también una oportunidad de promoción turística y dinamización económica local.

Pero aquellas convivencias tenían además otro efecto importante. Al compartir durante un fin de semana la vida cotidiana del municipio, muchos vecinos tenían por primera vez la oportunidad de conocer de cerca el mundo de la autocaravana. En algunas ocasiones se organizaban incluso pequeñas jornadas de puertas abiertas en las que los vecinos podían ver por dentro una autocaravana y comprobar las condiciones de habitabilidad que incorporan estos vehículos.

Ese contacto directo ayudaba a desmontar muchos prejuicios que durante años se habían atribuido al colectivo autocaravanista por puro desconocimiento: la idea de que éramos viajeros conflictivos o que arrasábamos los lugares por los que pasábamos.

La realidad mostraba justo lo contrario.

La plataforma crecía, el número de socios aumentaba y el modelo de áreas municipales comenzaba a consolidarse.

Sin embargo, ese crecimiento no fue bien recibido por todos los sectores.

El malestar del sector del camping.

El modelo que estaba impulsando la PACA —basado en áreas municipales públicas y en el reconocimiento del autocaravanismo como turismo itinerante— empezó a generar inquietud en parte del sector empresarial del camping y caravaning.

También desde dentro por parte de algunos autocaravanistas integrados en clubes Campistas dentro de la FECC, que no veían con buenos ojos el movimiento autocaravanista que estábamos promoviendo, ya que lo consideraban segregacionista, recibimos muchas críticas, generando malestar.

El motivo:

Que durante décadas, los autocaravanistas habían estado integrados dentro de las estructuras tradicionales del campismo, representadas principalmente por los clubes campistas y por la Federación Española de Clubes Campistas (FECC).

La aparición de una organización específica de autocaravanistas y la promoción de un modelo propio de infraestructuras públicas rompía ese esquema tradicional.

En algunos sectores del camping se interpretó este proceso como una ruptura con el modelo existente.

A partir de ese momento comenzaron a aparecer críticas en distintos espacios del sector. En los foros de internet, que por entonces se encontraban en pleno auge, así como en algunas publicaciones especializadas, se cuestionaba abiertamente el trabajo que estaba desarrollando la plataforma.

En ocasiones se calificaba a los miembros de su junta directiva como irresponsables, radicales o como promotores de una estrategia enfrentada al sector del camping.

Aquellas críticas, lejos de detener el trabajo que se estaba desarrollando, reforzaron la convicción de que era necesario explicar con mayor claridad cuáles eran los objetivos reales del proyecto autocaravanista.

Explicar el proyecto.

Ante esa situación, desde la plataforma se consideró que era importante abrir espacios de diálogo y explicar directamente a los actores del sector cuáles eran las verdaderas propuestas del autocaravanismo itinerante.

Con ese objetivo se decidió participar en encuentros y jornadas en las que estaban presentes empresarios del sector del camping.

Uno de esos momentos fue la asistencia, de la mano del periodista Antonio Rojas, editor de la revista El Camping y su Mundo, a una reunión anual que con motivo de la feria de FITUR se celebraba en Madrid con empresarios de campings.

En aquella reunión se expusieron las razones que justificaban la creación de áreas específicas para autocaravanas y se trató de explicar que el desarrollo del autocaravanismo no debía interpretarse como una amenaza para el sector turístico tradicional.

Al contrario, el crecimiento del turismo itinerante podía contribuir a ampliar la oferta turística global y atraer nuevos visitantes a muchos municipios que no contaban con otras infraestructuras turísticas.

También se explicó que los campings, aúnque están pensados para acampar y ese no era nuestro objetivo principal, podían beneficiarse de este crecimiento. Sus instalaciones —piscinas, restaurantes, zonas de descanso, espacios de juego o servicios complementarios— siguen siendo muy valoradas por muchas familias autocaravanistas, especialmente cuando viajan con niños o cuando se desea disfrutar de unos días de descanso.

Sin embargo, la estacionalidad de los campings y sus horarios de funcionamiento no siempre se adaptan a la lógica del viaje itinerante que caracteriza al autocaravanismo, donde la flexibilidad y la libertad de movimiento forman parte esencial de la experiencia.

Por ello, se planteó que, si los empresarios del sector querían aprovechar las oportunidades de negocio que ofrecía el crecimiento del autocaravanismo, quizás el camino no era poner barreras a esta forma de viajar, sino desarrollar incentivos y servicios que acercaran a los autocaravanistas a sus instalaciones.

Puede consultarse el relato de aquella reunión en el siguiente enlace:

Reunión con los empresarios de camping

Un movimiento cada vez más visible.

Aquella etapa marcó el inicio de un proceso de mayor visibilidad pública del movimiento autocaravanista.

No bastaba con crear áreas o hablar con ayuntamientos. También era necesario explicar el proyecto ante el propio sector turístico y ante la opinión pública.

Ese esfuerzo de explicación y presencia pública conduciría poco después a nuevos escenarios de debate: ferias del sector, jornadas profesionales y medios de comunicación especializados.

Sería el siguiente paso en la evolución del movimiento autocaravanista en España.

A partir de ese momento el movimiento autocaravanista empezó a salir de los ayuntamientos y a entrar en los espacios donde se debatía el futuro del sector.