DIRECTORIO DE ENTRADAS.

miércoles, 7 de abril de 2010

La vuelta al trabajo y el camino hacia el Senado.

A primeros de octubre me llamó por teléfono la senadora Chacón. Me dijo: “Ya sabes para qué te llamo, ¿no? Pues el día tal, a la hora cual, quiero que estés en mi despacho del Senado”.

Me convocó para una reunión en el Senado lo antes posible. En ese momento comprendí que algo había sucedido y que se abría de nuevo una oportunidad que anteriormente se nos había escapado.


Esta vez no podía dejarla pasar. También entendí que la tarea que tenía por delante, y la responsabilidad que había asumido ante los responsables políticos, no podía afrontarla solo; necesitaba apoyo.

Aunque en aquel momento no tenía una relación directa con los miembros de la directiva, pensé que el proyecto estaba por encima de las personas. Por ello decidí llamar por teléfono al entonces presidente de la PACA, Antonio Gallo, para trasladarle la nueva situación y comentarle que sería conveniente hablar personalmente del asunto.

Se mostró interesado y concertamos una entrevista en la localidad asturiana de Llanes, concretamente en el restaurante de la playa de Toró. Finalmente nos reunimos en un restaurante de Buelna, ya que el de Toró estaba cerrado.

Durante aquella conversación tratamos diferentes aspectos relacionados con el proyecto. Mi intención era que el presidente de la PACA pudiera estar presente en las reuniones del Senado y que la asociación prestara su apoyo institucional, evitando al mismo tiempo posibles interferencias internas que pudieran dificultar el trabajo.

Sin embargo, poco después tuve conocimiento de que la junta directiva, reunida con delegados en Astorga, estaba estudiando la posibilidad de abrirme un expediente dentro de la plataforma. Aquella situación me sorprendió profundamente y generó un clima que no facilitaba el trabajo que teníamos por delante.

Ante estas circunstancias entendí que no se daban las condiciones necesarias para afrontar con garantías la responsabilidad que había asumido en relación con las gestiones ante el Senado. Por ello comuniqué a Antonio Gallo que no veía viable continuar con el compromiso inicial en esas condiciones, y posteriormente le remití una carta explicando mi posición.

Tal vez, en otras circunstancias, hubiese sido posible alcanzar un acuerdo y trabajar conjuntamente en el proceso que se estaba iniciando en el Senado. Pero en aquel momento consideré que lo más prudente era seguir adelante con el proyecto buscando otras vías de apoyo.

Necesitaba moverme con rapidez y encontrar una solución. Me puse en contacto con varias asociaciones que mostraron su apoyo por escrito de manera inmediata: el Club de Autocaravanas Palencia, Viaja Libre, ASEICAR, ICA, entre otras.

También solicité la colaboración de quienes después serían mis compañeros en el trabajo relacionado con la moción del Senado: Eduardo Arenillas (Arena) y Pablo Higuera (El Marqués), ambos socios también de la PACA en aquel momento.

Con el tiempo he llegado a pensar que incluso con el apoyo del Club de Autocaravanas Palencia habría sido suficiente. Se trataba de uno de los primeros clubes de autocaravanas formados en España, junto con Lleure Camper de Cataluña. Fue fundado por José María Alonso, quien en su día también tuvo que afrontar incomprensiones cuando impulsó un club dedicado exclusivamente al autocaravanismo, en una época en la que muchos aún no comprendían bien esta forma de viajar.

El presidente del Club de Autocaravanas Palencia en aquel momento, Luis Cuesta, conocía el proyecto que estábamos preparando y siempre puso el club a disposición para aquello que pudiera ser necesario. Gracias a ese apoyo y al de otras asociaciones, pudimos continuar con el trabajo.

Finalmente acudimos al Senado en la fecha prevista los tres compañeros. En un despacho del Senado nos estaban esperando la senadora, un responsable del Ministerio del Interior y otro del Ministerio de Medio Ambiente.

Tras las presentaciones les expusimos el proyecto y los detalles de lo que pretendíamos. Explicamos cuáles eran las dificultades que encontraban los autocaravanistas en España y cuáles eran las soluciones que se estaban aplicando en otros países europeos para facilitar esta forma de turismo itinerante.

La reunión duró más de dos horas. Nuestros interlocutores tomaron numerosas notas de todo lo que les expusimos y, al finalizar, les entregamos diversa documentación relacionada con el proyecto.

Salimos de aquella reunión con una impresión muy positiva, tanto por la atención recibida como por el interés mostrado por parte de los representantes de la administración. El ambiente había sido cordial y constructivo.

En el momento de la despedida, la senadora comentó:

“Esto tiene muy buena pinta, vamos a seguir adelante con ello”.

Pedro Ansorena.

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