lunes, 26 de enero de 2015

Bajo el signo de la vieja política.

Se ha dicho tropecientas veces: el problema de España es que carece de proyecto de futuro. A pesar de eso, el PP se empeña en recuperar su pasado y en regocijarse en el presente. No hubiera sido una mala estrategia bajo las condiciones de “política normal”, pero resulta que seguimos estando bajo condiciones políticas excepcionales. La mejora económica no es ya un criterio que baste para catapultar a un partido. 

Las palabras totémicas de hoy en nuestro país son renovación, regeneración, reset... El pasado inmediato es el mal, que se proyecta sobre el presente bajo la forma de Bárcenas en la calle y/o la ausencia de explicaciones convincentes sobre otros casos de corrupción. Pero en vez de presentar caras nuevas, hacer autocrítica sincera o de innovar mínimamente su discurso van y nos sacan a... ¡Aznar! Y encima este se permite el lujo de arrojar la ira de un Aquiles autosuficiente sobre los pobres aqueos militantes y cargos del PP, refutando con sus palabras el objetivo fundamental de la convención: la reconciliación con su pasado. Primera prueba no superada.

Imagino que la presencia de Aznar estaba dirigida a cambiar la imagen tecnocrática del Gobierno por otra más ideológica, pero ya digo que eso les ha salido rana. La segunda pretensión, machacar a Podemos, ha caído en la trampa de interiorizar las distinciones con las que este partido ha conseguido hacerse un hueco en el escenario político español. Por el lenguaje que usan, implícitamente están entronizando el discurso que mejor le viene a la nueva fuerza política. Dos perlas: “Somos de la casta de hombres y mujeres que luchan por seguir adelante” (Cospedal), o “Nosotros no estamos aquí para asaltar los cielos” (Ignacio González). Pura aplicación de la lógica de la equivalencia de Laclau: actores antagónicos encuentran elementos que les unen: tanto PP como Podemos ningunean al PSOE, que es la forma más eficaz de eliminar a este adversario común. En la lógica discursiva tan importante es a quién te diriges como a quién estás dejando fuera. Esto contribuye, por tanto, a eliminar la pretensión del PP de erigirse como el partido de la “responsabilidad” y estabilidad. ¿Qué es más “responsable”: tener al PSOE como principal fuerza de la oposición o a Podemos? Segunda prueba no superada.

La tercera prueba la tenían ya casi ganada antes de la convención: el sacar provecho de la superación de la crisis; en particular, el mensaje de bajada de impuestos para las clases medias. Pero, cuando las cosas van bien, el relato de la recuperación de la crisis puede convertirse en un arma de doble filo. Es bien sabido que después de la escasez, cuando todo empieza a ir mejor, la gente sobre la que ha recaído el mayor sacrificio exige ser compensada; o sea, mayor redistribución. A esto han hecho oídos sordos. Y no es algo que pueda ser subsanado por el mero batir de banderas, la retórica patriótica y el estruendo de los himnos. Nota final: suspenso. Manca finezza!

Por Fernando Vallespín.
Fuente de información:


sábado, 10 de enero de 2015

ATENTADO CONTRA EL CHARLIE HEBDO.

"Yo no soy Charlie Hebdo".

"A los periodistas de Charlie Hebdo se les aclama ahora justamente como mártires de la libertad de expresión, pero seamos francos: si hubiesen intentado publicar su periódico satírico en cualquier campus universitario estadounidense durante las dos últimas décadas, no habría durado ni treinta segundos. Los grupos de estudiantes y docentes los habrían acusado de incitación al odio. La Administración les habría retirado toda financiación y habría ordenado su cierre.

La reacción pública al atentado en París ha puesto de manifiesto que hay mucha gente que se apresura a idolatrar a quienes arremeten contra las opiniones de los terroristas islámicos en Francia, pero que es mucho menos tolerante con quienes arremeten contra sus propias opiniones en su país.

Fíjense si no en todas las personas que han reaccionado de manera exagerada a las microagresiones en los campus. La Universidad de Illinois despidió a un catedrático que explicaba la postura de la Iglesia católica respecto a la homosexualidad. La Universidad de Kansas expulsó a un catedrático por arremeter en Twitter contra la Asociación Nacional del Rifle. La Universidad de Vanderbilt retiró el reconocimiento a un grupo cristiano que insistía en que estuviese dirigida por cristianos.

Puede que los estadounidenses alaben a Charlie Hebdo por ser lo bastante valiente como para publicar viñetas que ridiculizaban al profeta Mahoma, pero cuando Ayaan Hirsi Ali es invitada al campus, suele haber peticiones de que se prohíban sus intervenciones.

Así que esta podría ser una ocasión para aprender algo. Ahora que nos sentimos tan apenados por la masacre de esos escritores y directores de periódico en París, es un buen momento para adoptar una postura menos hipócrita hacia nuestras propias figuras controvertidas, provocadoras y satíricas.

Supongo que lo primero que hay que decir es que, independientemente de lo que uno haya publicado en su página de Facebook este viernes, es inexacto que la mayoría de nosotros afirmemos “Je suis Charlie Hebdo” o “Yo soy Charlie Hebdo”. La mayoría de nosotros no practicamos de verdad esa clase de humor deliberadamente ofensivo en la que está especializada ese periódico.

Puede que hayamos empezado así. Cuando uno tiene 13 años, parece atrevido y provocador épater la bourgeoisie [escandalizar a la burguesía], meterle el dedo en el ojo a la autoridad, ridiculizar las creencias religiosas de otros. Pero, al cabo de un tiempo, nos parece pueril. La mayoría de nosotros pasamos a adoptar puntos de vista más complejos sobre la realidad y más comprensivos con los demás. (La ridiculización se vuelve menos divertida a medida que uno empieza a ser más consciente de su propia y frecuente ridiculez). La mayoría tratamos de mostrar un mínimo de respeto hacia las personas con credos y fes diferentes. Intentamos entablar conversaciones escuchando en vez de insultando. Pero, al mismo tiempo, la mayoría de nosotros sabemos que los provocadores y otras figuras estrafalarias cumplen una función pública útil. Los humoristas y los caricaturistas exponen nuestras debilidades y vanidad cuando nos sentimos orgullosos. Minan el autobombo de los triunfadores. Reducen la desigualdad social al bajar a los poderosos de su pedestal. Cuando son eficaces, nos ayudan a enfrentarnos a nuestras flaquezas en grupo, ya que la risa es una de las experiencias cohesivas por antonomasia.

Es más, los expertos en provocación y ridiculización ponen de relieve la estupidez de los fundamentalistas. Los fundamentalistas son gente que se lo toma todo al pie de la letra. Son incapaces de adoptar puntos de vista diversos. Son incapaces de ver que, aunque su religión pueda ser digna de la más profunda veneración, también es cierto que la mayoría de las religiones son un tanto extrañas. Los humoristas señalan a quienes son incapaces de reírse de sí mismos y nos enseñan a los demás que probablemente deberíamos hacerlo también. En resumen, al pensar en quienes provocan y ofenden, deseamos mantener unas normas de civismo y respeto y, al mismo tiempo, dejar espacio a esos tipos creativos y desafiantes que no tienen las inhibiciones de los buenos modales y el buen gusto.

Cuando se intenta combinar este delicado equilibrio con las leyes, las normas sobre el discurso y los ponentes vetados, se acaba teniendo una censura pura y dura y unas conversaciones acalladas. Casi siempre es un error tratar de silenciar el discurso, fijar normas sobre él y cancelar las invitaciones de los ponentes.

Por suerte, los modales sociales son más maleables y flexibles que las normas. La mayoría de las sociedades han logrado mantener ciertas reglas de civismo y respeto a la vez que han dejado la vía abierta a quienes son divertidos, descorteses y ofensivos.

En la mayoría de las sociedades, los adultos y los niños comen en mesas separadas. La gente que lee Le Monde o las publicaciones institucionales se sienta a la mesa de los adultos. Los bufones, los excéntricos y las personas como Ann Coulter y Bill Maher están en la mesa de los niños. No se los considera del todo respetables, pero se los escucha porque, con su estilo de misil descontrolado, a veces dicen cosas necesarias que nadie más dice.

Las sociedades sanas, en otras palabras, no silencian el discurso, pero conceden un estatus diferente a los distintos tipos de personas. A los eruditos sabios y considerados se los escucha con gran respeto. A los humoristas se los escucha con un semirrespeto desconcertado. A los racistas y a los antisemitas se los escucha a través de un filtro de oprobio y falta de respeto. La gente que desea ser escuchada con atención tiene que ganárselo mediante su conducta.

La masacre de Charlie Hebdo debería ser una oportunidad para poner fin a las normas sobre el discurso. Y debería recordarnos que, desde el punto de vista legal, tenemos que ser tolerantes con las voces ofensivas, aunque seamos selectivos desde el punto de vista social".

Por David brooks.

Traducción de News Clips.

© The New York Times.

Fuente de información:


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un año más que se nos va, finaliza el año 2014.

Ya estamos finalizando el 2014 y ante la llegada del nuevo año, en medio de las doce campanadas la mayoría de las personas, a buen seguro, expresaremos algún deseo, deseando iniciar el nuevo año con pie derecho o de la mejor forma posible, tratando de lograr las metas que nos planteamos, deseando cosas buenas y sueños  como que el mundo sea más equilibrado y haya paz para todos, disponer de una salud aceptable,  dedicar más tiempo a la familia y los amigos, encontrar trabajo, mejorar en éste, continuar adelante con nuestro negocio o empresa, aprovechar mejor el tiempo de ocio, superar los exámenes y si es posible graduarse etc. etc.

Para conseguir estas ansiadas metas y otras cosas, quizás sea importante hacer un balance del año anterior, teniendo presente el punto de partida, estableciendo objetivos posibles con actitud y buena disposición y así aprovechar las oportunidades que se nos presenten durante el año de la mejor manera.

Tratando de recordar algunos de los acontecimientos más importantes que se han sucedido durante el año que dejamos atrás y quizás más nos han afectado, debemos de reconocer que 2014 en líneas generales ha sido un año desastroso y ha dejado mucho que desear, ha sido el año en donde miles de familias en nuestro país se encuentran en situación de exclusión social y la pobreza más absoluta, que es con quien más se ha cebado la crisis y las medidas de los actuales gobiernos conservadores, que mandan la Europa de los mercaderes y los especuladores, entre ellos el nuestro, que no ha parado de apretarnos y meternos caña. El año que se nos va es el año de las mentiras, los engaños y las manipulaciones, en su año de recortes "ajustes" como a nuestros dirigentes les gusta nombrar, éste nos ha dejado un abultado e insostenible  desempleo o empleo precario y poco remunerado, pérdida de poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, recortes en sanidad y educación, miles de empresas destruidas etc. 

Nuestros gobernantes no han dejado de apretar la soga sobre las vidas de los ciudadanos más débiles e indefensos, dejando esta floja en los especuladores y poseedores de las fortunas más escandalosas. Entre los desaguisados  más notorios  a los que hemos asistido está la desvergüenza de las preferentes, los más 170.000 desahucios ejecutados dejando a miles de familias "debajo de un puente", que con la decisión dictatorial y sin consenso de la aprobación por decreto de la ley mordaza, no pueden ni siquiera protestar. También resulta escandalosa la actitud de nuestros gobernantes con los enfermos de la hepatitis c, ¿pero no nos acaba de contar Mariano que la crisis ya es historia?, ¿entonces a que esperan para suministrar la vacuna y tratar de salvar miles de vidas de las personas que han contraído la enfermedad?.....¿ahora resulta que no tenemos dinero?....¿en qué quedamos.....?. Otra mentira y otra incongruencia más en la larga lista de despropsitos del gobierno.

Ante los numerosos casos de corrupción y abusos que se han destapado en nuestro país y también en Europa, ante el escándalo de los numerosos saqueos al que hemos estado sometidos los ciudadanos de bien, durante este año que se nos va, lo que sí parece que ha quedado claro es que ya la cantinela de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades",  ha quedado apagada y ya no se oye tanto. El año 2014, por fin, parece que ha aclarado el panorama, al menos para algunos, de donde se han ido los frutos de nuestros sacrificios y ahorros de años y en manos de quienes están los más de 3 billones de deuda pública y privada que ahoga a nuestra economía y nuestro país, cuyos responsables o causantes de tal desaguisado no han pagado por ello y se pasean libres desvergonzadamente por ahí, delante de nosotros. Ante este panorama, no valen cuentos ni mentiras, el desastre de esta crisis y sus consecuencias, no se va a superar en algunos años diga el gobierno y sus voceros lo que digan.

No sabemos muy bien como se presenta el 2015, aunque a juzgar por el panorama parece que no se presenta nada bueno. Es un año de elecciones y ya se sabe que durante estos períodos electorales, los que manejan "la caja del oro" suelen abrir esta de par en par y la crisis, al menos hasta que pasen las elecciones,  imaginariamente y según nos cuentan, parece que ha desaparecido. Se anuncian bajadas de impuestos, con subida de salarios y pensiones, que aunque estas anunciadas mejoras evidentemente sean  paupérrimas, a buen seguro y hasta que depositemos los votos en las urnas, no pararán de darle pábulo y altavoz al "estamos en oferta.......venga anímense y voten por nosotros......háganos el juego que seguro que les toca......" 

Esperemos que no nos cojan distraídos otra vez y a la hora de depositar nuestro voto, único momento en todo el cuatrienio que tenemos por delante, en el que toda esa cuadrilla parece que se acuerdan de nosotros y que los ciudadanos de a pie parece que pintamos algo, pensemos lo que hacemos y de nuevo no les demos la oportunidad de volvernos a engañar y tomar el pelo para con sus decisiones hacérselo pasar canutas a montones de familias.

Os deseamos que el año venidero 2015 sea mejor que este que dejamos atrás, que nosotros creemos que no ha sido nada bueno y que entre todos encontremos el camino adecuado para mejorar nuestras vidas, que buena falta nos hace.

Pedro Ansorena y Senia Bonaechea.


jueves, 25 de diciembre de 2014

Disfrutar de la navidad en las playas del sur de la isla de Tenerife.

Un buen número de personas, especialmente los que hemos nacido en el hemisferio norte, tenemos idealizado que las  navidades blancas son de lo más típico, sin duda el vivir estas fiestas en un ambiente gélido o nevado es de lo más atractivo, pero si queremos vivir algo diferente, delicioso y original, para romper con la monotonía de las fiestas tradicionales, es sentir la sensación de pasar las Navidades  al sol, al aire libre en bikini, disfrutando del baño en el mar y del  buen tiempo escapando de los habituales abrigos, guantes, bufandas  o jerséis navideños.




Así que si te animas a plantar cara al frío de las navidades tradicionales,  cambiar el Árbol de Navidad por una palmera y hacer el brindis de Año Nuevo o La Noche Vieja en la orilla del mar, prepara la maleta y entre otros atractivos o destinos como este, acércate por aquí.





 Aparte del maravilloso clima del que gozan las islas canarias todo el año, vivir la Navidad por estas latitudes resulta especialmente atractivo, una de las sensaciones se manifiesta cuando desde aquí y después de darte un baño en el mar ( hoy dia de Navidad de 2014, 21º de temperatura del agua) desde la cálida tranquilidad de la playa, descuelgas el teléfono y te pones en contacto con familiares o amigos para felicitarles la Navidad, de inmediato  percibes que  al comentarle la situación, al que tienes al otro lado de la línea, que acabas de darte un baño y estas tumbado en la arena, éste titubea y parece que no se ubica o al menos se siente extraño ante una felicitación navideña desde la playa y en bañador, situación que entre nosotros, los del norte peninsular  no es habitual.

  




Por lo demás, en Canarias la Navidad también se vive, como en otras partes, acompañada de la tradicional música de los villancicos,  la euforia del atractivo comercial, el colorido ornamental navideño de las calles, las cenas familiares en casa o en las terrazas de los restaurantes etc. etc. Lo que realmente cambia la Navidad por aquí es vivir esta y disfrutarla al sol y en la playa.





Las imágenes que os mostramos están tomadas por la mañana. Por lo que se ve en ellas no hay una gran afluencia playera, se nota que la Noche Buena "ha sido dura", parece que los visitantes de la playa, hoy dia de Navidad,  están  más remolones de lo habitual.


Saludos a todos, ¡Feliz Navidad!.

Pedro Ansorena y Senia Bonaechea.