jueves, 23 de diciembre de 2010

El parque Rural de Anaga en Tenerife, una reserva natural impresionante.

El pasado dia 23 de diciembre, en una de nuestras salidas que ya se están haciendo habituales por la isla de Tenerife, con nuestro amigo José Arcadio, este nos vino a visitar para como él dice "dar una vueltita por ahí".


Esta vez y como hacia un buen dia, tomamos la autovía en dirección norte para visitar, una vez más, el impresionante Parque Rural de Anaga, una de las zonas naturales de la isla que por mucho que uno la visite esta siempre te sorprende. Este parque es una las zonas de mayor valor ecológico de Tenerife por su especial configuración geológica y por la extraordinaria biodiversidad natural que alberga.


El Parque Rural de Anaga, con sus zonas agrestes que impresionan y la belleza que producen sus bosques de laurisilva y sus laderas de cardonales, tabaibales, bejeques, beroles etc. nos incita a visitarlo a menudo y descubrir en cada viaje una nueva sensación o una perspectiva diferente, siempre algo nuevo.

El macizo de Anaga, uno de los tres vértices sobre los que se asienta el territorio de Tenerife, ofrece extraordinarios paisajes, playas recónditas, espectaculares acantilados y frondosos y húmedos bosques de laurisilva, una reliquia de la vegetación mediterránea propia de épocas prehistóricas, con brezales que alcanzan los 10 Mt. de altitud.

El Parque Rural de Anaga es un Espacio Natural Protegido que se sitúa en el extremo nororiental de la isla de Tenerife. Abarca mas de 14.000 ha e implica a tres municipios: Santa Cruz, La Laguna y Tegueste. En total, el Parque Rural representa el 7,9% de la isla de Tenerife. Su máxima elevación es el pico Cruz de Taborno de 1024 m. de altitud.

Se trata de un espacio de excepcionales valores naturales y culturales, donde además residen entre 2.500 y 3.000 personas distribuidas en unos 26 asentamientos más o menos dispersos:

Afur, Almáciga, El Bailadero, las Casas de la Cumbre, La Cumbrilla, Chamorga, El Draguillo, Lomo Las Bodegas, Roque Negro, Taborno, Taganana, Las Montañas, Valle Brosque, Valle Crispín, Valle Grande, Valle Vega, Valle Luis y Valle Tahodio.

El principal acceso al Parque es la carretera TF-12, que une La Laguna con El Bailadero y con San Andrés.
Nuestra recomendación es la visita en primer lugar al Centro de Visitantes de Anaga ubicado en la Cruz del Carmen donde uno puede recopilar información para poder conocer más a fondo este singular y extraordinario Parque.

Anaga es tambien una de las zonas más antiguas de la isla. Se trata de una abrupta cordillera de cumbres recortadas, de las que descienden profundos valles y barrancos que van hasta el mar, formando numerosas playas, muchas veces sólo accesibles a pie o por barco.


El parque se caracteriza por ser una bellísima zona natural, llena de espectaculares contrastes y que alberga una flora y fauna ricas en endemismos, todo ello consecuencia del clima húmedo, el aislamiento y la variedad ecológica de la zona: en Anaga se albergan tesoros zoológicos y botánicos únicos, como las palomas de la laurisilva o la violeta de Anaga.

La especial climatología de la zona hace que sea posible la existencia de una de las muestras de laurisilva más importantes del mundo (laurel, tilo, viñátigo), un tipo de bosque originario del terciario, que hoy sólo se conserva en Canarias, Madeira y algunas islas de las Azores.

La laurisilva supone un recurso muy importante, ya que su densa masa forestal retiene la humedad, recargando los acuíferos (depósitos naturales de agua de la isla), además de crear y conservar un suelo fértil.

Otros tipos de vegetación son los bosques termófilos (dragos, sabinas, almácigos, etc), el fayal-brezal (fayas, brezos, acebiños, tejos), cardonal - tabaibal (en la costa) y la característica de los barrancos (eneas, juncos etc.).

Los elementos geomorfológicos encuentran también una óptima y variada expresión en Anaga, algunos altamente representativos de la geología insular y de excepcional singularidad e interés científico (pitones de Chinobre, Anambro, arco de Taganana, Roques de Anaga, Roque de las Ánimas, etc.). También hay yacimientos paleontológicos de interés científico como el de la playa del Tachero.

Todo ello salpicado de asentamientos humanos para configurar un paisaje rural, armónico y de gran belleza. A ello hay que añadir el valor cultural derivado de la utilización del área por los aborígenes, como comarca histórica de habitación y pastoreo.

La variedad animal predominante es la de los invertebrados, aunque abundan también las aves. De hecho el parque ha sido declarado zona de especial protección para las aves (ZEPA). Otras especies son algunos reptiles (en especial lagartos) y murciélagos.

Ascender al Roque Chinobro, por el estrecho y tupido sendero en las proximidades de la carretera de acceso a Chamorga, como hoy hemos hecho, es una experiencia única, las vistas de todo el Parque Rural de Anaga y de la mayor parte de su costa marítima, que el extraordinario enclave de este Roque te ofrece desde la altitud de su punto Geodésico, es única y muy difícil de olvidar.

Por su altitud y orientación, Anaga se beneficia de la influencia de los vientos húmedos del NE (vientos alisios), que condicionan la existencia de un ambiente húmedo y lluvioso en las partes altas, en claro contraste con las zonas áridas, de elevada insolación y escasa pluviometría, en las costas mas suroccidentales de la isla.

La Laurisilva de Anaga destaca por ser la más rica de Canarias en cuanto a diversidad de árboles se refiere, cerca de 20 especies diferentes habitan en este territorio.

Estos bosques resultan fundamentales para la formación de suelos, la recarga de los acuíferos y para prevenir erosiones. Son una reliquia de los que existieron hace millones de años en el Norte de África y Sur de Europa. Hoy solo se encuentran en los Archipiélagos de Canarias, Madeira y Azores.

En las medianías y zonas costeras nos encontramos con una excelente representación de vegetación propia de zonas áridas y secas, donde sobresalen los cardonales y tabaibales.

En estas formaciones vegetales además del cardón y la tabaiba destacan entre otros el tasaigo, el cornical, las magarzas, los tajinastes y los bejeques, bien adaptados a la sequía, a la insolación y al viento.

Donde las lluvias y las temperaturas son moderadas aparecen palmeras, sabinas, dragos y almácigos que antaño formaban bosques y de los que hoy sólo se observan pequeños grupos o individuos aislados.

Los sauzales y cañaverales ocupan las partes altas y medias de aquellos barrancos con agua, mientras que en los tramos bajos se asientan los tarajales.

La costa también es rica en otras especies. Estas son especialmente resistentes a la salinidad proveniente de la maresía, como puede ser La Astydamia latifolia "Acelga de Mar".

Si alguno de vosotros visita Tenerife, uno de los lugares que a ser posible nunca debe de perderse es, sin duda, el extraordinario Parque Rural de Anaga.

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Pedro Ansorena y Senia Bonaechea.


2 comentarios:

villa dijo...

Que en esta Navidad se cumplan todos nuestros deseos.

Felices Fiestas desde Salamanca.

Pedro Ansorena dijo...

Gracias amigo. Feliz año 2011.

Un saludo.

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