jueves, 22 de abril de 2010

Participación en la convención de Roma 2007.

En abril de 2007 se celebró uno de los encuentros del autocaravanismo internacional más importante del año, encuadrado este dentro de la celebración de la 5ª edición de la semana de “ROMA CITTA DEL PLEIN AIR”, donde se destinaba una jornada al turismo de la autocaravana.


Esta especial edición organizada por el Patronato de Turismo del Ayuntamiento de la ciudad eterna, en colaboración con la Presidencia del Congreso de los Diputados y el Ministerio de Turismo italiano reunió a personalidades de la política local, nacional y europea, así como a medios de comunicación y representantes de asociaciones y entidades relacionadas con la autocaravana de la C.E.E., entre ellos y como personalidades más relevantes el Vicepresidente del Gobierno Italiano, Francesco Rutelli y el Presidente de la Comisión de Turismo del Parlamento Europeo Paulo Costa.

 El representante de los empresarios en el GT 53, me comentó que los Italianos, sabedores de lo que se estaba haciendo en nuestro país, estaban interesados en que la Senadora Chacón asistiese a ese encuentro para presentar una ponencia sobre lo que en España, desde las instituciones públicas, se había hecho y se estaba haciendo en el asunto de las autocaravanas. Me solicitó que le comunicase la propuesta a la Sra., Chacón, a ver qué le parecía esta.

Así hice, en la mejor oportunidad se lo planteé y esta me dijo que si yo asistía con ella que le parecía bien y si no que ella no iba, como otras veces, así de rotunda se manifestó Ana Chacón. Se lo comuniqué al representante de los empresarios y este me puso en contacto con Albert Colom, el presidente en España del grupo Italiano de autocaravanas SEA, perteneciente al grupo Italiano ANFIA, que era quien al parecer estaba en contacto con los italianos y de donde partía la propuesta.

Albert Colom, así mismo me puso en contacto con el responsable de turismo y también de la celebración del evento del ayuntamiento romano, Saverio Galiotta y comenzamos a preparar el asunto.

Nuevamente por encargó de la Senadora, Pablo y yo preparamos el texto de la ponencia, se la entregamos a la Senadora y tras un toque personal con unas correcciones de esta a su gusto y parecer, el asunto quedó preparado.

Una vez enviada la ponencia y recibida esta, nos enviaron los billetes electrónicos de avión, ida y vuelta a Roma en el mismo día, ya que la Sra. Chacón, por sus obligaciones no podía disponer de más tiempo y a esperar la fecha.

Próximos a la fecha de celebración de la conferencia, la Sra. Chacón, que en aquel momento tenía una agenda muy apretada, me llamó para decirme que no podía asistir a lo de Roma porque ese día precisamente había sido convocada por su grupo parlamentario en el Senado, para preparar el pleno sobre la ley del suelo en la que ella también estaba trabajando.

¿Ahora qué hacemos? comenté, esta me respondió que no había problema, que acudiese yo en representación de ella y que presentase la ponencia en su nombre, la contesté, que NO, yo no estoy autorizado para hacer eso, no te preocupes que ya lo arreglo yo.

Envió un escrito a los organizadores, el Ayuntamiento de Roma y el Gobierno Italiano, firmado este por ella y por la presidencia del Senado, para autorizarme a mí a presentar la ponencia en su nombre.

Se me cayó el cielo encima ya que acudir solo a Roma, a presentar una ponencia en nombre de un miembro del Senado de España en un foro donde participaban, entre otros, miembros del Gobierno Italiano y la Comunidad Europea, me resultaba muy fuerte y una responsabilidad en la que no tenía muy claro si debía de asumir.

El caso fue, que mas solo que la una allí me presenté. Tomé el avión de madrugada en la T4 del aeropuerto de Madrid Barajas y para Roma. En el aeropuerto romano me estaba esperando un coche oficial del Ayuntamiento para trasladarme al palacio del Capitolio, lugar donde se celebraba la conferencia. Llegado allí me recibió la concejala de turismo del Ayuntamiento y esta me presentó, entre otros, al Alcalde de Roma Sr, Beltroni. Me indicaron el asiento que debia ocupar en la sala junto a Rafaele Jannuci, uno de los padres de la ley Faustí, al que ya conocía de la ponencia que presenté en Barcelona, y Albert Colon, al que no conocía nada más que por teléfono.

Antes de llegar hasta aquí, tuve que vivir y soportar algunos episodios bastante desagradables. Para gestionar todo esto, para preparar la ponencia y para asumir en mi mente la responsabilidad que suponía esta situación, ya que no soy un especialista, ni estoy acostumbrado a estas cosas. Solo tuve la ayuda y la compañía de mi mujer Senia y la del matrimonio de Pablo y Elsa. La junta directiva de la PACA en aquel momento estaban en otros asuntos más importantes para ellos y que requerían mas atención, estaban preocupados de acudir en compañía del presidente de ASEICAR a disfrutar en el chalet del secretario en Las Rozas de una parrillada con asistencia a ver una obra de teatro en la capital de España, mi mujer y yo también estábamos invitados, pero con lo que teníamos por delante y lo que nos estaba sucediendo por detrás no teníamos el cuerpo para esas cosas.

En esos días me di cuenta de la incompetencia y poca sensibilidad para algunos asuntos de esa gente. "Los de siempre", los que nunca han parado, ni van a parar de incordiar, habían lanzado el bulo por todos los mentideros habidos y por haber, que Pedro Ansorena, se dedicaba por ahí, a codearse con los políticos viajando y comiendo con ellos a cuenta de los fondos de la PACA, lo curioso del caso es que algunos socios estas cosas se las creen.

Siendo consciente del daño que hacen estas cosas si no las paras, solicité al secretario de la PACA, que aprovechando el envío de una convocatoria de asamblea ordinaria, que estaban pendientes de hacer, a los socios, les aclarasen a estos en una nota adjunta que ni Pedro Ansorena, ni sus compañeros en las gestiones del Senado y otras, habían cobrado jamás un solo euro, que todos los gastos voluntariamente habían corrido y seguían corriendo por cuenta nuestra.

El Secretario me dijo que si, que bien, que habían atendido mi petición. Justo el día antes del viaje a Roma en el camino hacia Madrid me enteré de que no, que me habían engañado, no le habían enviado la aclaración a los socios, luego me daría cuenta de los verdaderos motivos por los que no se envió esa nota.

Esa fue una de las razones, entre otras, por las que no acudí a la invitación que me había echo la junta directiva, no tenía el cuerpo para ello.

Todavía las cosas no pararon aquí, el desplazamiento desde Santander a Madrid mi mujer y yo lo hicimos, como siempre solemos hacer, en nuestra autocaravana, viajamos el día antes y como teníamos que madrugar, nos quedamos en un aparcamiento de los trabajadores del aeropuerto en la T4, donde teníamos previsto dormir esa noche y donde mi mujer me esperaría hasta mi regreso de Roma por la tarde noche ya que yo viajaba a Roma solo.

Esa misma tarde mi mujer recibió una llamada de que habían ingresado en un hospital de Santander a su madre, pasados unos días esta falleció, con lo cual y como es lógico me dejó solo y se trasladó a la capital cántabra con urgencia.

Con esa situación y en la más absoluta soledad tuve que afrontar la responsabilidad de acudir a la Convención de Roma en representación de la Senadora Chacón.

Pedro Ansorena.

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